Sándwich de pollo asado

Sandwich de pollo

 

Hay ciertos días – o momentos – de la semana que están destinados al pasotismo y al no querer hacer nada ni pringarse las manos, esos son los días perfectos para un sándwich de pollo asado. Hasta a una loca por enredar en la cocina como yo le apetece de vez en cuando entregarse a la holgazanería del sofá, la manta y la peli y ni preocuparse en qué habrá en la nevera cuando la gusa apriete pero no sólo de perezosos tenemos que hablar cuando se dan estas circunstancias sino que con los ritmos frenéticos de vida que muchos llevan lo más normal será llegar a casa a mata caballo y querer solucionar la cena de la manera más rápida (y decente) posible para tener quince minutos más de sueño necesario.

pollo asado

Además, me considero fan total de los “restos de nevera”, esos aliados que hacen que con un poco de aquí y otro poco de allí no necesites ni a Falsarius chefs con sus trucos guarrindongos a base de latas precarias de supermercado. Abramos aquí un inciso: indudablemente que hay latas fabulosas y combinaciones que resultarán ganadoras pero a los que realmente nos gusta comer la mayoría de ellas ni se nos ocurriría intentarlas. Por favor, por vuestro tatis, no entreguéis vuestro alma al diablo y encender la vitrocerámica de tanto en cuando, ¡no muerde! (o por lo menos la mía no lo hace…). Y de los restos de nevera el pollo asado es uno de mis favoritos, ¿por qué? Pues porque para hacerlo sólo necesito o un pollo entero o unos cuartos de pollo (si somos pocos en casa es la mejor opción) que pongo en una bandeja, chorreo de aceite, especias, vino blanco, sal y acompaño con alguna verdura picada entre lo huecos de la misma y meto a hornear durante media horita para piezas pequeñas u hora y media para piezas grandes. Listo. Sí. No hay que ser Einstein, ¿verdad?

sandwich de pollo asado

Con esto, el sándwich de pollo asado viene rodado: pollo desmigado mezclado con un poco de su salsa y las verduritas horneadas que nos hayan sobrado, una buena capa de mayonesa casera por un lado con unas hojas de lechuga y algún queso fundido por el otro. El golpe brutal lo confirma el pan casero (si se os ha agotado en ese momento admitimos soluciones de bolsa) que tenemos y tostamos a la plancha con una buena cantidad de mantequilla (he dicho fácil y sencillo, no de dieta) que le dará ese saloncito tierno y adictivo que tanto nos gusta.

Y vosotros, ¿cuál es vuestra comida de emergencia favorita? 

Sándwich de pollo asado
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Serves: 2
 
Ingredients
  • 1 cuarto frasero de pollo
  • ½ cebolla
  • ½ diente de ajo
  • ¼ zanahoria
  • Pimienta negra, tomillo, sal, aceite de oliva virgen extra
  • Un chorreón de vino blanco
  • 4 rebanadas grandes de pan rústico de molde
  • Mayonesa
  • 8 hojas de lechuga
  • 4 lonchas de queso gruyere o emmental.
  • Mantequilla
Instructions
  1. Cocolocamos en una fuente para horno el cuarto trasero de pollo y le untamos el aceite, la pimienta, el tomillo, la sal y el diente de ajo picado por todas partes. Lo chorreamos con el vino, le colocamos la cebolla picadita y la zanahoria al lado y lo metemos todo en el horno a 180ºC hasta que se dore por el lado de la carne, le damos la vuelta - añadimos un poco de agua si se ha secado mucho - y dejamos que se dore por el lado de la piel. Sacamos del horno y dejamos enfriar.
  2. Desmigamos la carne del pollo, la colocamos en un bol y la regamos con la salsa que nos haya quedado en la bandeja y con las verduritas ponchadas. Ponemos a punto de sal y pimienta y reservamos.
  3. Montamos los sándwiches untando en una cara del pan rústico la mayonesa, colocamos dos hojas de lechuga, ponemos una buena cantidad de pollo asado y terminamos con una loncha de queso.
  4. En una sartén derretimos la mantequilla y tostamos a fuego medio-bajo por la zona del queso, damos la vuelta, ponemos un poco más de mantequilla y terminamos a fuego medio-alto para que se dore antes.
  5. Comemos con las manos, que se disfruta más.

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