Estrellas Michelin 2017, más de lo mismo

El miércoles por la noche, mientras la lluvia arreciaba a los invitados de la gala en la masía Mas Marroch de Gerona, yo tenía esa agradable e inquieta sensación como cuando de pequeña esperaba el 5 de enero la llegada de sus majestades los Reyes Magos. Y es que la guía Michelin, queramos o no, es una de las entidades más importantes hoy en día cuando se trata de dirigir qué pasará, quién triunfará y qué nos gustará en materia gastronómica.

De sus páginas se han dicho muchas cosas, se han criticado y se seguirá haciendo pero la realidad es que los cocineros quieren sus estrellas, algunos restaurantes incluso las necesitan para atraer a un público que no estaría de otra manera y el cliente las consume tanto como recomendación como chascarrillo en los días previos y posteriores a su entrega.

Los criterios de los inspectores de la guía se han puesto constantemente en entredicho y es que, aunque este año se hayan repartido 21 nuevos astros – cifra sin precedentes – nos han entregado la polémica en bandeja con alguna de sus elecciones.

“La Guía intenta desprenderse de un enquilosamiento que la lleva lastrando los últimos años. Apunta, pero todavía no dispara.”

Sabíamos desde hace unos días que iban a ser generosos (en proporción lo han sido mucho más con Portugal) y que iba a haber un nuevo 3 estrellas, acontecimiento que no se da todos los años y por el que desde que se lanzó la pista las quinielas habían empezado a funcionar. ¿Sería por fin Mugaritz – el eterno relegado a los dos brillos – el que lo conseguiría? ¿Ascendería Aponiente en su carrera meteórica? ¿Se acordarían de Atrio, Miramar o Santceloni? Pues no, llega el día y contra todo pronóstico los inspectores nos vuelven a dar carne para hablar una buena temporada: Lasarte de Martín Berasategui en Barcelona entra a formar parte de los “top”. ¿Se las merece? No tengo ni idea porque no he estado, probablemente sí, pero la pregunta recae más bien en: ¿Se las merece más que los demás o es que el apellido vasco que va por detrás tiene cierto peso en la decisión? Yo esta no pienso contestarla en voz alta.

Michelin. Marian y Jesus, Cenador

No quiero seguir escribiendo estas líneas sin antes lanzar un hurra al aire por lo buena que ha sido esta edición con Cantabria, donde la segunda estrella de Óscar Calleja en Annua y la también segunda para Jesús Sánchez y Marián Martínez en El Cenador de Amós catapultan a nuestra tierra directamente a convertirse en una meca y referencia de la alta gastronomía. Mientras que de la cocina de Calleja no puedo comentar nada porque la desconozco, sí que debo decir que mis queridos amigos de Villaverde de Pontones han luchado e invertido esfuerzo e ilusión hasta la extenuación para conseguirla y no puedo estar más feliz; ellos son  la demostración de que si los sueños se persiguen.

Me alegran también las dos estrellas que Diego Guerrero regaló al Club Allard y que ahora recupera en Dstage o las nuevas de L’Escaleta donde este año doy fe que he comido la mejor gamba roja de mi vida. Pero me faltan más dobles en lugares como Ricard Camarena, Nerua o Casa Gerardo que se las merecen sobradamente y que están haciendo un trabajo ejemplar, he disfrutado mucho en esos comedores…

De los que entran nuevos con una estrella la primera en mencionar es la de Miguel Cobo en Cobo Vintage (Burgos), el cántabro que apostó por mudarse de Briviesca al centro de la provincia ve ahora recompensado su esfuerzo y de esta, aunque indirectamente, también le toca un trocito a la Comunidad Cántabra. Se han sumado catorce más a la suya, discutibles algunas, ampliamente merecidas otras como la de Noor de Paco Morales (Córdoba) o El Invernadero de Rodrigo de la Calle (Collado Mediano, Madrid), pero sigue habiendo algunas faltas que muchos no logramos comprender y que ya asumimos que seguirán existiendo ya que parece que la cicatería de la guía está bien lejos de extinguirse.

Pero, ¡ay, amigos! Ahí estaba yo, atenta a los anuncios como si el Gordo de Navidad fuese a tocar, ilusionada pensando en que este año sí que iba a haber cambios, deseando vivir ese nuevo enfoque que nos habían prometido centrado cada vez más en lo que se come en cada sitio y no en todos los adornos que lo acompañan. Y nos han dado lo mismo solo que con un poco más de… ¿generosidad? ¿será que Francia ya permite que tengamos un mayor número de estrellas asumiendo que la gran mayoría de las que tienen en el país vecino no llegan ni a la suela del zapato de muchos de los nuestros que no tienen ni una?

 

Sea como sea, la guía es el único sistema internacional y global de clasificación de restaurantes, los llena, los recopila, los clasifica y hace de carta de presentación para todos aquellos que buscan grandes experiencias en la mesa; así que quien diga que no le importa, miente.

Enhorabuena como todos los años a los premiados y también a los que no lo han sido y merecen serlo; gracias a todos ellos vivimos en uno de los mejores países del mundo cuando de comer se trata. Yo seguiré yendo a Sacha, Alabaster, La Tasquería, La Bien Aparecida, Suculent, Santi Taura… y otros muchos más, diga la guía lo que diga.

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