Como sabéis hago a menudo mis experimentos de fusión con pequeñas incursiones en las tradiciones gastronómicas de otros países, en este caso vuelvo a recurrir a la cultura árabe.
El hummus es un plato hecho a base de puré de garbanzos con zumo de limón, una crema denominada tahina (pasta de semillas de sésamo) y aceite de oliva, que según la variante local puede llevar además otros ingredientes como ajos, pimentón (generalmente vertido al servirse), etc. Es un plato muy popular a lo largo y ancho de todo Oriente Medio, incluidos Israel, Líbano, Palestina,Turquía, Grecia, Siria, Armenia y Chipre, aunque el hummus que se consume en Grecia es bastante distinto del que se encuentra en el mundo árabe y en Israel. El hummus pareciera tener como origen el antiguo Egipto y su preparación era muy semejante al actual, servida en porciones pequeñas sobre una pieza de pan.
La receta básica es una mezcla de garbanzos cocidos con tahina, ajo y zumo de limón en proporción variable, aunque una base habitual es: 500 g de garbanzos, una o dos cucharadas soperas de tahina, uno o medio diente de ajo y el zumo de medio limón. Se hace con ello un puré de cierta consistencia, al que se añaden sal y especias como comino, coriandro o alcaravea si se desea.
La fina textura de este puré hace que los cocineros de todo el mundo ofrezcan diversas variantes: en mi caso sustituyo la tahina por aceite de sésamo si no tengo todos los ingrediente, y si lo quiero más suave escojo un aceite de oliva de menos intensidad, es un plato muy sencillo y rápido y suelo cocinarlo muy a menudo.
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Esta pastelería se autodenomina como positiva, sus productos son orgánicos y muy buenos, nada que ver con los sucedáneos producto de la moda que ha desatado este producto, se agradece que con la reciente masificación en materia de cupcakes, un nuevo comercio mantenga la integridad de ofrecer un producto de calidad, sin falsas innovaciones ni pretensiones absurdas.
Situada en el Eixample derecho, esta pastelería pequeña y discreta ofrece además de cupcakes, brownies, cheescakes, carrot cakes, todas elaboradas con ingredientes estrictamente orgánicos.
Como oferta salada, quiches muffins o empanadas completan su oferta.
Los cupcakes son de sabores clásicos como dos chocolates, chocolate y plátano (mi favorito, a pesar de que, extrañamante no soy fan ni del chocolate ni del plátano, por lo que me sorprendió lo exitoso de la combinación de sabores), red velvet, vainilla…
Una cosa que me gusta de su filosofía es el hincapié de que orgánico no significa light y esto es importante a tener en cuenta ya que implica que los ingredientes han sido cultivados y producidos a partir de métodos y procedimientos que son más humanos y más sanos para el medio ambiente: desde la harina de espelta integral, el azúcar moreno de caña sin refinar, el sirope de agave para endulzar naturalmente, los huevos ecológicos y el aceite de coco como toque maestro beneficioso para nuestra salud.
Si tenéis ocasión, probad estos productos, eso sí, luego no os conformaréis con cualquier cosa…
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