Mostaza al Cassis de Dijon

Esta mostaza que he utilizado en los canapés de Arista agli aromi (carne de la que os he hablado en la publicación anterior, obsequio del Pavellón Internacional, stand italiano de la firma “La Gastronomía” de la Feria Alimentaria 2014 en Barcelona) combinandola con el queso fundido da un color y sabor muy original a la composición del sencillo picoteo.

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Cuando ves la Mostaza al Cassis de Dijon de la casa francesa Edmond Fallot en tu tienda gormet favorita sorprende ante todo por su color, un color rosa intenso y tentador, un color que evoca a sabores dulces y sorprende por su intensidad delicada que acaricia el paladar.

Si tenéis ocasión de probarlo, no lo dudéis ni un instante, os seducirá.

Los borgoñones y la gente Dijon, en particular, han tenido la reputación bien merecida de ser gastrónomos finos. Tierra de viñedos, Borgoña fue siempre bien ubicado para suministrar los fabricantes de mostaza cada vez más numerosos en los alrededores de Dijon con nuevos vinos y vinagres. Una región de piedra caliza con bosques densos, otrora el dominio de los carboneros, el terreno es ideal para el cultivo de semillas particularmente fuerte y penetrante. Poco a poco, el cultivo de la mostaza por lo tanto, se desarrolló en la región, que se aseguraba así de un largo plazo la autosuficiencia en términos de suministro de materias primas. 
Una verdadera tradición

No pasó mucho tiempo para que la mostaza pasara a convertirse en una verdadera tradición en Dijon. En el siglo XVIII, el descubrimiento de agraz (jugo de uva cosechada en Borgoña), puso el broche de oro a este noble producto. Agraz (agregado a la semilla de mostaza marrón), junto con la molienda de la mezcla con ruedas de molino (evitando así el calentamiento de la pasta de alta sensibilidad) iban a hacer por fin la fama mundial de alta calidad mostaza de Dijon. 

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