Reflexiones culinarias sobre… El Slow Food

Hay modas que no solo responden al factor propiamente estético, sino que su beneficio va mucho más allá del aspecto “cool” de una costumbre socio-cultural, sino que también benefician la salud (ética y estética) de quien se adhiere a ella y la economía de los pequeños y medianos productores locales.
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Si aplicamos este concepto al mundo de la gastronomía, lo primero en lo que pensamos es el creciente movimiento internacional del “slow food” (comida lenta) según el cual, esta tendencia va dirigida a conceptos claros y definidos por sus estatutos, tales como otorgar dignidad cultural a las temáticas relacionadas con la comida y la alimentación; individualizar los productos alimenticios y las modalidades de producción ligados a un territorio, en una óptica de salvaguardia de la biodiversidad, promoviendo su categorización y protección en tanto que bienes culturales.
No menos importante es elevar la cultura alimentaria de la ciudadanía y, en particular, de las generaciones más jóvenes, con el objetivo de lograr la plena conciencia del derecho al placer y al gusto y promover la práctica de una calidad de vida distinta, basada en el respeto al ritmo y tiempo naturales, al ambiente y la salud de los consumidores, favoreciendo la fruición de aquellos que representen la máxima expresión cualitativa.
Nos referimos a este nuevo concepto  (o bien retorno a los orígenes del respeto y aprecio por lo que nos alimenta) cuyo logotipo representa a un lento y pausado caracol, como toda una tendencia, ya que tras sentar sus bases en 1986 por Carlo Petrini, en Bra (provincia de Cuneo, Italia) bajo el nombre originario de ArciGola, es una asociación internacional que está presente en más de 50 países y cuenta con más de 80.000 socios.
Tanto chefs profesionales  como el embajador de la cocina peruana, Gastón Acurio (Restaurante A&G, Madrid); Gaël Orieux (Restaurante Auguste, Paris),  uno de los padrinos del proyecto Slow Fish para respetar los recursos marinos, o su gran defensor frente a la cocina molecular, el difunto Santi Santamaria, aplican el concepto a sus galardonados restaurantes. De la misma manera cocineros amateur  deciden a diario cuidar de su salud desde la elección slow en el momento de hacer la compra, adoran esta manera de ver y vivir la alimentación con respeto y sobre todo, gusto.

 

Esta sección retoma los artículos que publico mensualmente en la revista “Infoguia de Sitges y Vilanova”.

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