Otro clásico cuando os aconsejo platos ligeros y desitoxicates son mis recomendaciones para marinar la carne (ya sea de pollo como de ternera, o la que os apetezca aunque la carne roja suele tener más sabor que la blanca), para darle un toque diferente y sabroso.
Como ya os he aconsejado hay gran variedad de hierbas aromáticas y sazones: hierbas provenzales, perejil, albahaca, orégano, eneldo, cilantro, ajo o cebolla liofilizadas, pimientas de todos los colores (negra, blanca, verde o rosa, en grano o recién molida), pimentón dulce o picante, curry o incluso canela en polvo, la imaginació al poder contra el aburrimiento.
Incluso os he propuesto marinados picantes (en los que el Tabasco puede jugar un rol muy importante) y hasta con un toque etílico (con vino tinto, auque en este caso debéis recordad algo muy importante ya que es importante que el vino sea bueno, ya que a veces es fácil estropear una buena carne con un vino malo o barato, por mucho que en el envase lo recomieden para cocinar) o cítrico con jugo y piel de limón o naranja o su propio zumo. También podéis recurrir a sales aromatizadas, con flores, de sabores o colores (como algunas de las que os he presetado a lo largo de la historia de este blog).
El aceite también debe ser de calidad, como siempre lo recomiendo virgen extra y de alta intensidad.
En este caso he marinado un pollo con un preparado que compré en mi último viaje a Estados Unidos, en un supermercado de Los Ageles, y en casa ya se están planteando volver a enviarme para que compre otro bote, ya que es adictivo.
Este polvo celestial se llama “Lemon Pepper Seasoning Salt”, de la linea Gold Emblem de la cadena de supermercados CVS y se compone por sal, pimienta negra, ácido cítrico, cebolla, azúcar, ajo y aceite de limón.
Para no ir tan lejos a buscarlo (aunque, sinceramente, iría encantada) recomiendo crear nuestra propia mezcla en casa, secando la piel de un limón y picarla o rallarla y añadir las otras especias, aunque todavía no he probado este experimento… aunque tranquilos, os mantedré informados sin falta si lo hago…
He itentado buscar un producto similar e diferentes comercios especializados o gourmet, pero no ha habido manera, por lo que, desde aquí os pido que si localizáis un producto de estas características, lo compartáis con todos nosotros, y os recomiendo que lo compréis y lo probéis, o tiee pérdida.
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Se termina la semana Santa y volvemos a la cruda realidad… aunque sin olvidar los buenos ratos pasados con familia y amigos.
En el caso del Lunes de Pascua que Conmemora la jornada posterior a la resurrección de Jesucristo según la resurrección cristiana. Este día es laborable en la mayor parte de España aunque tradicionalmente es festivo en Catalunya (y en la Comunidad Valenciana, las islas Baleares, Navarra, País Vasco, La Rioja y algunos municipios de Aragón y de Extremadura), hemos sido invitados a una barbacoa en casa de un buen amigo en un pueblecito que me encanta y del que os he hablado en muchas ocasiones (de hecho hace solo unos días lo mencionaba en un artículo): Sitges.
Como ya os comenté la primera vez que hablé de, Sitges es un paraíso ideal cercano a Barcelona, reúne muchos requisitos: playas, fiestas, moda, ambiente, gastronomía y diversión cosmopolita.
Es un pueblo adorable que no solo es meta para turistas y barceloneses, sino que es residencia de muchos de los que trabajan en la ciudad y prefieren residir en un lugar más tranquilo (aunque, como ya he dicho, fiestas y tranquilidad conviven en un singular equilibrio).
Nuestra barbacoa ha sido clásica y de diferentes carnes (cosa que hemos agradecido tras tomar pescado tantos días consecutivos): botifarras de diferente tipo, muslitos de pollo, costillares de cerdo y cordero, todo cocinado por mis apuestos caballeros con un fuego bien potente en un precioso porche con vistas a la piscina, un lujo absoluto, además el microclima mágico de Sitges contribuyó a que, mientras en Barcelona el tiempo era gris en inhospito, nosotros pudíeramos disfrutar del sol.
Un descubrimiento gastronómico y muy sencillo que me ha encantado es el pan a la barbacoa, cosa que no tiene nada de especial en apariencia, la diferencia es que en este caso nuestro anfitrión lo ha untado de buen aceite y sal antes de tostarlo (yo siempre añado el aceite posteriormente), cosa que ha resultaddo muy tentadora.
Un buen pica pica, gin tonics y vino tinto acompañaron a muchas risas y una mona muy especial (de la que mejor no os hablo, ya que este blog es “para todos los públicos” y dejo que penséis mal, que acertaréis), para terminar el día a ultimísima hora, cansados y achispados para regresar a la ciudad y a la rutina.
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Sin duda la mejor hamburguesa que he probado en mi vida, no hay más, el Umami Burger se ha ganado la fama que tiene a base de hacerlo muy bien, a base de servir comida exquisita, hamburguesas sobrenaturales.
Esta cadena californinana (lo aclaro por qué investigando he descubierto que hay una Umami Burger en Barcelona, es vegetariana y nada tiene que ver con la que os relato hoy) merece su éxito en cada bocado, solo diré que en cuanto probamos nuestra selección un amigo sugiró al auténtico camarero que cambiaran el nombre del local por “orgasmic burgers”, para que os hagáis una idea.
La carta, concisa pero acertada, en la que no admiten cambio de ingredientes (tuve la osadía de pedir un añadido a mi hamburguesa y, elegantemente, se me dijo que no), cada hamburguesa está pensada de una manera y así se consumirá. Yo probé la clásica Umami Burger ( con setas shiitake, cebolla caramelizada, tomate asado -impresionante el tomate asado-, queso parmesano crujiente, salsa de tomate umami) con french fries y sweet fries (boniato frito) además de probar los aros de cebolla y el irresistible ketchup 100% casero (por no hablar de la salsa picante…), y si no fuera por que me lleno enseguida, por pura gula hubiera repetido (cosa que han hecho mis compañeros de mesa).
La selección de hamburguesas va desde la Truffle Burger (con queso de trufa, la tomó un amigo, se ve que se quedó sin palabras, y el odia y nunca toma hamburguesas… me quedé con las ganas de probarla), la Hatch Burger ( tipos de chiles verdes, queso de la casa), la Port and Stilton Burger (queso azul, cebollas caramelizadas), la Cali Burger (lechuga, tomate asado lentamente, queso americano, cebolla caramelizada), The Greenbird (pavo, molido de aguacate, queso fresco, lechuga, coles), Earth Burger (setas y edamame empanada, alioli, ricotta trufada , cebolla Cipollini, lechuga, tomate asado lentamente), Manly Burger (cerveza, queso cheddar, cebolla, sal ahumada, cuerdas, tocino lardon), Ahi Tuna Burger ( atún aleta amarilla picado a mano , aguacate triturado, coles de daikon, jengibre encurtido, wasabi en escamas)…
Se hace la boca agua con solo recordar la carta de este local de renombre, de precio asequible y visitado por innumerables estrellas del firmamento del cine que ya son adictos a sus creaciones, a su pan casero,a su todo casero, a su buen servicio, a su informal discrección.
Como entenderéis, esta hamburguesería es una visita obligatoria en California, os aseguro que no lo lamentaréis.
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Las hamburguesas no solo se pueden elaborar a la plancha para luego aliñarlas con diferentes salsas frías como la mayonesa, el ketchup, la mostaza (en todas sus variedades) o la salsa barbacoa (entre tantas otras), también se pueden preparar como si fueran albóndigas con una salsa casera de tomate natural, como lo hacemos en este caso en concreto.
En este caso hemos optado por una sencilla salsa de tomate encebollado, añadíendolo un toque de queso fundido para rematar la receta (bajo el queso es optativo poner una loncha de jamón de york si se desea que queden más completas). Son hamburguesitas ideales para los más pequeños, y si se quiere se pueden servir en pan de hamburguesa o sobre una rebanada de pan tostado para rebañar la salsa (como siempre, os lo recomiendo integral).
También podéis hacer la salsa con ajo picado (de hecho, yo lo prefiero, como os he comentado en infinidad de ocasiones) en lugar de cebolla, aunque así perderéis la textura de la cebolla cortada de manera gruesa (y que, de alguna manera sirve como verdura de acompañamiento, para hacer un plato único completo, basta con aumentar las cantidades) , que es uno de los atractivos de esta receta.
Este es un plato apto para pequeños y mayores (aunque aconsejo que si se prepara para niños, quizás se puede picar de manera más fina, incluso sustituir o suprimir la cebolla para que no se quejen los peques de la casa… que agradecerán además su parecido con las albóndigas y el toque magistral de quesito fundido), además es sencillo de preparar, ya que no requiere grandes atenciones y resulta completo.
Terminamos aquí este breve monográfico sobre hamburguesas y sus acompañamientos para introducir un viaje que me hace mucha ilusión y que espero que os resulte útil y entretenido seguir mis vivencias por los mundos, siempre como una gourmet consecuente y diferente, espero que con el sello único que procuro añadir a cada cosa que hago.
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Las hamburguesas pueden ser un plato muy sofisticado si lo deseamos, hay muchas variaciones de tipos de carne o vegetales para elaborarlas, mil maneras de sazonarlas o cocinarlas, salsas de todo tipo y acompañamientos muy variados.
En este caso utilizamos una de mis hamburguesas favoritas, las de carne de conejo (carne que no suele ser de mis favoritas, pero que picada y como hamburguesa resulta sorprendente), no son fáciles de encontrar pero bien vale la pena la búsqueda, además la completamos con una confitura de tomate raf.
El acompañamiento también es peculiar, de hecho una de mis preparaciones favoritas (como so he dicho en tantas y tantas ocasiones y os he presentado en mil recetas), el carpaccio, y encima de uno de mis vegetales favoritos (y sí, ya sé que esto también lo sabéis, anfitriónes) el tomate, aliñado con limón y sal negra… exquisito.
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Como os decía en la publiciación anterior, si queréis disfrutar de una buena hamburguesa en versión dietética, podéis optar por cocinarla con poco y buen aceite (a ser posible de oliva virgen extra) a la plancha o brasa, ponerla sobre una rebanada de pan integral tostado y acompañarla por algo fresco y ligero, como una ensalada y encurtidos varios (y no con unas fritas, deliciosas y crujientes patatas fritas).
En este caso hemos elaborado una ensalada con lechuga, tomate, aceitunas, cebollas en vinagre o agridulces, peinillos, cebolla fresca y arroz basmati o salvaje al vapor, aliñada parcamente con aceite de oliva y vinagre balsámico de Modena, incluso podéis hacer una concesión a la Mayonesa mientras sea light.
Otra opción es sustituir la clásica hamburguesa de ternera (que es sucuenta y jugosa) por una de pollo o incluso vegetales a base de tofu y verduras (las hay variadas: con setas, zanahoria, verduras mixtas o incluso con queso o diferentes especias, la variedad en las tiendas de alimentación biológica es muy amplia).
De esta manera no renunciaréis a este plato american style ni a mantener los quilitos que habéis perdido desde las pasadas navidades con el monográfico detox que os he propuesto durante el mes de enero.
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Hace tiempo os recomendé una receta de hamburguesa sofisticada, propia de estas las hamburgueserías de diseño de las que tanto os he hablado.
Hoy os presento una versión de la misma hamburguesa, completa y sabrosa, hoy la preparo sin pan (ya que prefiero hacerlas sin pan o como mucho con una tostada debajo, el pan me cansa y nunca lo termino…), aunque siempre podéis añadirlo.
Si no tenéis tiempo para caramelizar la cebolla, siempre podéis recurrir a la encasada o añadirla fresca.
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Tras unos días de frío polar en Berlín nos apetecía tomar un buen filete, por lo que nos fíamos del criterio de un buen taxista (criterio que, por suerte resultó ser acertado), que nos llevó al asador Block House, y la verdad es que estuvimos muy contentos con la relación calidad-precio y el servicio, además de ser céntrico.
Ya sabéis que me gusta investigar las opiniones de otros comensales en internet (para ello resulta útil tripadvisor) y he podido ver que muchos de los que han visitado este restaurante han salido tan satisfechos como nosotros con la experiencia (aunque, como en todas partes, también hay opiniones negativas, pero de todas formas prevalecen las positivas).
Nosotros comimos un menú compuesto por una ensalada verde, pan de ajo y mantequilla (adictivo) y un filete en condiciones (crudo como nos gusta a nosotros) con patatas asadas y fritas, la carta incluye también platos como sopa de cebolla, salmón, hamburguesas, incluso un clásico strudel y ciruelas con helado.
Aunque no deja de ser un restaurante absolutamente turístico (prueba de ello es que el menú está escrito en diferentes idiomas, inglés, español, francés, italiano…), la experiencia fue positiva, ya que realmente necesitábamos una comida recosntutuyente para seguir con nuestras aventuras.
Seguir leyendoLa costumbre de comer en la calle o en lugares públicos ha trascendido a la clásica imagen estadounidense (ya dedicamos algunas publicaciones al tema en su momento) y se lleva a cabo en todo el mundo, en este caso descubrimos una especialidad alemana comiendo en el metro, el Leberkäse.
El Leberkäse, que es un bocadillo raro, es tipo una salchicha engordada hasta tener forma de pan de molde (es decir, muuuy engordada), que luego cortan en rodajas y lo meten en un panecillo de viena, este plato se aliña igual que un clásico hot dog: con mostaza, ketchup y cebolla caramelizada, salteada o crujiente.
El sabor, es parecido a salchicha frankfurt, aunque llena mucho más y resulta empalagoso, yo conseguí comerme solo la mitad, aunque el descubrirlo y poder hablaros de ello ha sido todo un descubrimiento.
A propósito de los perritos calientes, Berlín y los puestos ambulantes, en Alexanderplatz me sorprendió ver que los vendedores no llevaban los vistosos carritos que encontramos en Nueva York, sino que cargaban en sus cuerpos con una extraña mochila, una máquina que tiene la misma función que el carrito pero sosteniéndola sobre sus hombros, y la verdad es que hay que ser todo un hombretón alemán para soportar ese peso.
Seguir leyendoAntes de empezar con el primer menú de San Valentín, hablaremos un poco más de nuestra experiencia alemana, para luego intercalar una cosa y la otra.
En este caso, la pasta souvenir de Berlín requería una salsa germánica, y qué mejor que una salsa italiana que me gusta preparár y reinventar como es el ragú o vulgar salsa Boloñesa, pero a base de… frankfurt.
La elaboración es la tradicional, y los ingredientes los mismos menos la carne, el sabor es diferente y sorprendente, debéis probarla.
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