Una receta más a base de arroz con verduras, aunque este caso con el complemento del huevo duro para darle un toque más completo. Se parece a u arroz que os preparé hace un tiempo, auque con pequeñas variaciones que lo hacen más interesante.
Algunas de las verduras que incluimos en este plato son la pesadilla de muchos niños y bastantes mayores solo por el hecho de ser de color verde (os sorprendería la catidad de adultos que no comen verduras solo por que desde pequeños no han sido educados a hacerlo), a pesar de ello, en esta combinación resultan sabrosas y tentadoras: Broccoli y espárragos.
El plato puede ser único gracias al huevo, por lo que es ideal para dietas, además se puede omitir la sal ya que lleva salsa de soja que ya le da sabor. Y precisamente hoy os quería hablar un poco más de esta salsa asociada a la cocina asiática.
La salsa de soya o salsa de soja, también es conocida como sillao en cantonés y como shōyu en japonés, es un condimento producido al fermentar semillas de soya con los hongos Aspergillus oryzae o Aspergillus sojae.
La salsa de soya es uno de los condimentos más antiguos del mundo y tiene su origen en China, hacia el final de la dinastía Chou. Desde mucho tiempo antes, se acostumbraba conservar las carnes por salazón. El subproducto líquido que se obtenía se aprovechaba como condimento. Cuando el budismo se propagó por el Lejano Oriente, el vegetarianismo se extendió con él, lo que llevó a que se buscaran sustitutos vegetales para los antiguos condimentos que contenían carne. Uno de estos sustitutos era una pasta salada y fermentada de granos de soja, precursora de la salsa de soja moderna. Con el tiempo su uso se propagó a otros países asiáticos, como Japón, Filipinas, Malasia, Indonesia, etc., siendo un condimento central en las cocinas de estos países.
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Hacía tiempo que no os proponía un Reiventar con creatividad, y ya toca, esta vez en clave light pero sin perder la esencia propia de un risotto.
En este caso el plato base es u clásico minestroe del que tantas veces os he hablado e los monográficos detox.
Minestrone (que se puede llamar también minestrón o menestrón en castellano) es una palabra que etimológicamente significa plato en latín, es una especialidad de la cocina italiana similar a una sopa elaborada con vegetales de la época del año, a menudo se le añade algo de pasta o arroz o incluso cereales o legumbres, incluso trozos de care como en este caso, que lleva pollo.
Los ingredientes más comunes son cebollas, apio (que en casa nunca utilizamos ya que lo odio con todas mis fuerzas), zanahorias, calabacines, col, coliflor y tomates (del tamaño que más os guste, hay quien pica finamente los vegetales y quien los prefiere más enteros, con más cuerpo).
En este plato también podemos seguir la tradición familiar de mi casa: la de cocer el caldo con la parte del parmesano que nos queda cuando terminamos de cortarlo o rallarlo, la crosta o grosta (como la llamamos en dialecto) y luego comerla junto con el minestrone o risotto.
En este caso no añado sal ya que el minestrone ya debe ir salado, además el parmesao aporta mucho sabor, aunque se puede regular al gusto de cada uno. E el caso de que queráis que el plato sea más completo, se pueden añadir alitas de pollo o una pechuga cortada e dados al sofrito inicial para convertirlo en un plato único, pero siempre muy sano y completo, además de tradicional a la par que diferente, meloso y tentador, pero a base de ingredientes sencillos y básicos que teemos siempre en uestras casas.
Seguir leyendoSi sois lectores habituales de “El Arte del Buen Anfitrión” sabéis de sobras cuanto me gustan algunas pequeñas casualidades y lo cíclica que resulta ser la vida (y si no lo sois, os lo digo ahora y os invito a seguirme), como, revisando publicaciones de hace un año exacto, descubrir que el viernes santo pasado transcurrió de manera casi exacta a este, con una visita de mi mamma, que se puso a los fogones para cocinar lo mismo, una rica paella.
Hace un año os relataba como mano a mano preparamos una paella, como, a pesar de ser una chef italiana, mi madre elabora este plato con absoluta maestría, además releyendo mis propias palabras he recordado las razones por las cuales los días habituales en los que se come paella tradicionalmente son los jueves.
Os animo a leer estas casualidades, aunque hoy me apetecería terminar de investigar sobre la historia de este plato.
Se denomina paella (del valenciano paella,sartén, y éste del latín patella) a una receta de cocina con base de arroz cocido, originaria de Valencia, concretamente de la marjal de la Albufera. Se trata de un plato humilde con enorme tradición e historia en la Comunidad Valenciana. La paella es básicamente un arroz a la cazuela que se ha convertido en emblema culinario español siendo muy codiciado en los lugares turísticos, donde pocas veces se puede comer una paella en condiciones.
Su popularidad creció tanto a lo largo del siglo XX a nivel internacional que hoy en día es un plato que puede encontrarse en los restaurantes de todo el mundo, esta popularidad ha hecho que la paella haya ido sufriendo transformaciones desde la receta original de la paella valenciana (de pollo, pato, conejo y caracoles)y hayan aparecidos variantes que se resumen en paella marinera elaborada con una combinación de pescado y marisco y la paella mixta que consiste en una mezcla de carne y marisco (o pescado)
El origen de la paella se remonta al método de preparación de su ingrediente principal: el arroz. Éste entró en Europa procedente de Asia aproximadamente en el 330 a. C., gracias a las incursiones índicas de Alejandro Magno. Desde esos momentos se hizo un alargado periplo hasta instalarse el cultivo en Europa y concretamente en las costas orientales españolas. Su cultivo necesita de agua, y de disposiciones especiales de riego, que con el tiempo se regularizan a lo largo de la vega. El azafrán también es un ingrediente importante y posee su historia propia. El otro elemento característico de la paella posee una historia propia, se trata del recipiente donde se cocina, la denominada patela en el periodo de la Hispania, periodo de la ocupación por el Imperio romano.
Pasados los períodos Andalusí y Morisco, la primera cita documentada de la paella aparece en un manuscrito de recetas del siglo XVIII, donde ya se distinguen aspectos técnicos acerca de su elaboración, remarcando lo seco que debe quedar, y se distingue entre el «arroz a la catalana» o «a la valenciana», ya que los arroces del delta del Ebro empiezan a ser nombrados en la literatura.
La popularidad del plato levantino es muy elevada en el territorio español ya a finales del siglo XVIII, pero a pesar de ello el famoso cocinero francés Auguste Escoffier, al escribir un folleto sobre arroces, en una rabieta ignora el plato valenciano, hasta que amediados de siglo XVIII este plato aparece en un menú de celebración homenaje del diputado en Cortes Sr. Pedregal como Riz a la Valenciennes.
Ya a comienzo del siglo XIX la paella formó parte de las costumbres de todos los estamentos sociales en Valencia y fue en esta época cuando empezó a tomar significado de un alimento familiar. Una curiosidad es que se sabe que apenas se comía arroz blanco excepto en Alicante, que era plaza militar. Los pescadores ya tenían su arroz a banda y caldero correspondiente, en cuanto que el arroz a la huerta era una imitación de la valenciana.
Durante la Guerra Civil Española en el bando sublevado se dio la orden de disparar a los soldados (independiente del bando que fuese) que estuviesen haciendo una paella a cielo abierto en las zonas desmilitarizadas.La razón de esto fue que Valencia permanecía leal a la Segunda República.
Hoy ha tocado una interesante clase de historia de un plato que yo adoro y me encanta cocinar
Seguir leyendoHoy prepararemos un arroz salteado sencillo, a base de verduras, aunque con una innovación, la soja crujiente.
Esta soja es un snack, la venden en la sección de frutos secos y nunca la había aplicado en una receta cocinada, la verdad es que me ha sorprendido el toque crujiente que aporta a este arroz.
Este plato es fácil de preparar y puede convertirse en plato único si le añadimos una pechuga de pollo troceada a la preparación.
Seguir leyendoHace bastante que no hago un Reinventar con Creatividad, que, como sabéis es una sección fija en este blog, dedicada a dar uso a esas sobras que dan vueltas por la nevera sin un rumbo en concreto, ya que hay muchos platos que se pueden preparar a base de otras recetas previas, en este caso haremos un risotto con lo que sobró de la receta anterior que he posteado hoy, el Lenguado al horno al aroma de albahaca, tomate y parmesano con lecho de espinacas.
No es la primera vez que hago un risotto en esta sección, ya que es uno de los recursos más fáciles para aprovechar otros platos, ya sea, de carne, pescado o verduras.
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Llevo muchas publicaciones aconsejando platos rápidos para el verano, pero si no decidimos optar por ensaladas o alternativas en frío, siempre podemos recurrir a un buen plato único y totalmente vegetal.
En este caso he optado por un arroz integral salteado con verduras asadas, de esta manera el palto es ligero y equilibrado pero también nos deja satisfechos hasta la siguiente comida.
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Hoy tengo el placer y el honor de hablaros de una de las mejores arrocerías de la ciudad de Barcelona a la que soy asidua: Els Pescadors.
Recomiendo visitarla todo el año, aunque en verano, su bella terraza en una apacible plaza de Pueblo Nuevo (barrio en alza y de moda), la hace irresistible.
La especialidad de este restaurante son sus arroces insuperables, aunque su pescado fresco es muy digno de mención, la carta incluye entrantes como el clásico gazpacho o diferentes ensaladas, verduras a la brasa de encina, patata en escabeche con anguila ahumada, buñuelos de berengena rellenos de tomate y anchoa, croquetas de pato y patata o ajoblanco de piñones y sardina ahumada con pan de cebolla entre otros.
Primeros relacionados con el mundo marinero como anguila ahumada con arroz al azafrán, cebolla y lima; fideos negros con atún, alga nori y all i oli de wasabi, buñuelos de bacalao y espinacas y sopa de pescado con arroz entre su variedad.
La selección de arroces es muy tentadora, aunque yo tengo un favorito: el de sepia salteada con erizos de mar i all i oli negro de tinta de calamar, es realmente impresionante qunque no siempre lo tienen. Otras opciones son el arroz de costilla de cerdo ibérico y “manteca colorá”, o el meloso de gamba roja con queso ahumado, de bacalao con pimiento del piquillo o el clásico de bogavante.
Los bacalaos también son una especialidad de la casa, ya sea con sanfaina, con muselina de ajo o con romesco y espinacas sin elvidar el suquet con patatas y huevo escalfado. Otras opciones de pescado son el rape en fricandó o el pescado del día al gusto.
Como os he dicho este restaurante es más que recomendable, una pequeña joya en la ciudad.
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A menudo quedan salsas en casa tras haber encargado la cena en algún restaurante, en este caso, un restaurante chino, por lo que he decidido preparar un plato de inspiraciín asiática pero a mi manera, con la base de la fusión de productos de nuestra tierra con¡mo es la salchicha (o botifarra si lo preferís) y una especialidad tan representativa de nuestro concepto de comida china (que poco o nada tiene que ver con el original) como es el arroz tres delicias (que en este caso prepararé de manera muy básica y sencilla, ya que las protagonistas del plato son las brochetas agridulces que ya tienen mucho sabor).
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A pesar de que la creatividad está muy bien en algunas ocasiones, en otras nos apetece tomar clásicos de toda la vida, preparados a conciencia y con nuestras versiones de las recetas originales (siempre me concedo la “licencia poética” de adaptar las recetas más típicas a mi estilo…).
En este caso os cuento como preparo yo la convencional paella de marisco, con todos sus ingredientes: sepia, gambas, mejillones y almejas, pero en versión congelada, en este caso, para demostrar que es un plato que se puede elaborar a pesar de la crisis. Además de esta manera el reto de que salga buena es superior, ya que la materia prima no es tan sabrosa como puede serlo el pescado y marisco fresco.
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No es la primera ni la última vez que os aconsejo de aprovechar las sobras de otro plato para elaborar un risotto, ya que es un plato que me gusta cocinar y resulta muy versátil, aunque no es rápido y requiere atención, pero si tenemos 20 minutos a nuestra disposición, os recomiendo hacerlo más a menudo.
En este caso aprovecharemos la salsa de verduras de la receta anterior, añadiendo un toque sabroso de bacon y queso de cabra (que además hacen de este risotto un plato único).
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