He de reconocerlo: aún no he sido capaz de darle ese toque tan especial a las torrijasque solo mi madre y mi abuela saben dar. Pero ellas mismas me han dicho que no me preocupe, que demasiado bien me salen para lo poco que llevo practicando y que, con el tiempo, acabaré dándoles ese toque personal.
A mí me gustan mucho las torrijas. Es un dulce muy sencillo de hacer y, sobre todo, barato. Seguro que, en cuanto leáis la receta, os animaréis a hacerla. Para ello solo necesitaréis una barra de pan del día anterior, aunque venden ya pan especial para torrijas. Podéis comprarlo pero yo, con la barra que me ha sobrado, me vale.
Como veréis a continuación, a las torrijas suelo darles un toque de miel. Este paso os lo podéis saltar o bien podéis hacer unas con miel y otras dejarlas normales. También podéis sustituir la leche por un vino dulce. ¡Como más os gusten!
Probablemente pensaréis que ya va siendo hora de que os traiga recetas un poco más elaboradas, pero la verdad es que si hay algo que me encanta es comer bien sin tener que complicarme la vida en la cocina. Así que si hoy estáis esperando un plato con un montón de ingredientes y una elaboración cuidadosa y que os lleve tiempo, esta desde luego no es vuestra receta.
En realidad la receta de hoy es de esas que puede sacarnos de un apuro en cualquier momento, cuando aparece gente en casa que no esperábamos pero que merecen una buena tapao un buen aperitivo mientras nos da conversación.
Se trata de las tostas de gulas y lechuga. Sí, ya sé… seguramente muchos no consideraréis las gulas como pescado, pero en el fondo, aunque es un sucedáneo de lo que son las angulas, si se preparan bien no tienen nada que envidiarlas, así que prestad atención a la receta. Para aquellos que no las hayan probado porque su aspecto no les convence, yo les pediría que se arriesgaran, porque se están perdiendo una auténtica delicatessen.
Así que sin enrollarme más os presento las tostas de gulas para que las disfrutéis a modo de aperitivo un domingo mientras degustáis un buen vino.
Una de las recetas más fáciles del mundo es la que incluye marisco, entre otras cosas porque es suficiente con ponerlos sobre una fuente y esperar a que nuestros invitados se pongan a comer sin tener que cocinar.
Sin embargo, hoy quiero acercaros una receta en la que sí que habrá que hacer algo más que comprarlos, pero de forma muy sencilla.
Se trata de unas tartitas de marisco que os servirán para presentarlas como entrante o primer plato, incluso como aperitivo.
Si os gusta el marisco esta receta es única, porque además de gambas cuenta con chipirones, mejillones, etc.
¡Una auténtica delicia marina! ¿No os apetece probarlo?
Nunca olvidaré la primera vez que vi unos huevos de codorniz. Una noche, cuando era pequeño, los trajo mi padre a casa para cenar y la verdad es que me quedé alucinado. Desde entonces, son unos de mis mejores aliados y eso que si ya de por sí me costó cogerle el truco a eso de hacer un huevo frito normal sin que se te rompiera… ¡los huevos de codorniz me parecían todo un mundo! Pero como todo en la vida, es cuestión de práctica.
Esta vez os traigo una receta un tanto especial. Bueno, una no, varias. Porque he pensado que os va a venir muy bien saber hacer diferentes pinchos con huevos de codorniz, ya sean fritos o cocidos, para sorprender a vuestros invitados estas Navidades. Con mis compañeros de piso, la verdad es que no me cunde hacer estos pinchos. Se los comen como si fueran pipas. Pero, si queréis organizar una cena, podéis poner algunos de los pinchos para ir abriendo el apetito.
Antes de que sigáis leyendo, quiero aclararos que no vais a necesitar todos los ingredientes que veis en la lista. Unos os valdrán para hacer unos pinchos y otros para otros, ¿de acuerdo? Os propongo cinco opciones diferentes para que podáis elegir las que más os gusten. Y cuidado con las cantidades. Son mínimas, ya que se tratan de pinchos, así que no os paséis a la hora de hacer la compra.
Somos cocineros principiantes pero… ¡somos capaces de sorprender de vez en cuando!
Se acerca la noche de Halloween y el color naranja se pone de moda más que nunca. Mis sobrinos se vuelven locos con las calabazas y los caramelos, pero yo he querido ser más original y, sin salirme de la “moda naranja”, este año voy a prepararles unas tartaletas de mango para esperarles al otro lado de la puerta.
Estas tartaletas van a ser mi “Trato” de la noche más terrorífica del año, una opción riquísima que podemos combinar con un bizcocho de calabaza. ¡Halloween promete, y mis recetas mucho más!
El otro día quedé con unos amigos para tomar algo en mi casa y se me ocurrió preparar un aperitivo diferente. No quería ponerles las típicas patatas fritas, ganchitos y aceitunas (que también las puse como complemento), quería innovar. Con eso de que cada vez nos gusta más cuidarnos (sobre todo cuando vives solo y vas cumpliendo años), quería poner un aperitivo algo más sano con las cervezas y los vinos. Así que pregunté a mi madre, una de las mayores fuentes de información culinaria que hay a nivel internacional (si no me creéis, probadlo con las vuestras), y me dijo lo siguiente: ¿por qué no haces algo con marisco, por ejemplo, unos mejillones, unas navajas o algo así?
¡Y eureka! Me puse a buscar y encontré esta receta de mejillones al jerez y me dije ¡vamos a intentarlo! La preparé (tardé unos 15 minutos) y el éxito fue brutal. Así que ya sabéis, ¡a por ellos!
Como buen amante de los viajes y la cocina, cada vez que tengo la oportunidad de salir de España me dedico a probar todo tipo de platos típicos de allá donde voy. Y ahora que me he lanzado a la aventura de la cocina, he querido probar a hacer uno de mis platos favoritos: el hummus.
Este plato árabe es un puré de garbanzos cocidos que, además de estar riquísimo, es de esos que nuestras madres dirían que son muy nutritivos y saludables. Y es una divertida forma de comer garbanzos.
El secreto para hacer un buen hummus es buscar el acompañamiento perfecto. Y en esto, como en todo, los hay para todos los gustos, aunque lo más habitual es servirlo con pan de pita o como salsa para los vegetales preparados como crudités.
Lo más complicado de encontrar para esta receta es sin duda el tahini, una salsa o pasta hecha a partir de semillas de sésamo que suelen tener en botes ya preparados en centros especializados en comida árabe, en herbolarios o en centros de dietética. También lo podéis encontrar con el nombre de crema de sésamo.
La mermelada de cebolla es un acompañamiento muy común para diferentes recetas de pescados y carnes, pero también de canapés y aperitivos, a los que da una mezcla de sabor entre dulce y salado, irresistible para muchos.
Con poco que hagáis dispondréis de mermelada para elaborar varios platos, así que el esfuerzo merece la pena.
Los pimientos son una de las recetas que más combinaciones permiten. Una de las muchas variantes de recetas de pimientos rellenos, es ésta, los pimientos con queso y cebolla. Es una propuesta muy sencilla de elaborar y que os servirá tanto para prepararlos a modo de canapé o como primer plato. Lo que más tiempo lleva es la mermelada de cebolla, pero ya os enseñé la receta con anterioridad y seguro que la tenéis controlada.
Si queréis probar con alguna otra receta de pimientos rellenos, mirad la depimientos de carne.
Con el buen tiempo apetecen cosas más fresquitas y las verduras y las frutas se comen mejor. Lo habitual es quedar en una terraza con los amigos o preparar algo en en casa para tomar unas cervezas o unos vinos. Lamentablemente, en casi todas las ocasiones se tiende a acompañar esas cervezas con fritos que no son sanos en absoluto y además, engordan.
¿Por qué no tomar otros aperitivos más sanos, más fresquitos y con los que además, no sentirás ninguna pesadez? Por eso hoy os traigo un delicioso acompañamiento para reuniones, rico y con un gran aporte de nutrientes.
Soy Javi, tengo 26 años y me acabo de independizar. Me gusta comer bien pero cocinar era para mí todo un calvario. Sin embargo, gracias a las recetas y consejos de mamá y de mi abuela he sido capaz de desenvolverme en la cocina y de decirle adiós a los espaguetis con tomate y a la comida preparada. Cocinar las recetas que siempre he comido en casa es más fácil de lo que imaginamos. ¡Toma nota!
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