Con la receta que os traigo hoy quiero proponeros un reto: hacedla. En serio. Os tenéis que animar a preparar platos que a priori parecen muy complicados pero que en el fondo no lo son. Sí, es verdad que pueden ser recetas algo más delicadas y que no os salgan a la perfección a la primera. Pero, ¿qué más da?
Id al supermercado y hacer la compra de los ingredientes necesarios para hacer unas berenjenas rellenas de carne y queso provolone. Suena bien, ¿a que sí? Mejor sabrá. Tengo que confesaros que la primera vez que hice esta receta no me salió muy bien de aspecto. Pero mis compañeros de piso la probaron igual. A todos les encantó. Ahora, ya me sale casi perfecta. Y digo casi porque, para mí, la perfección no existe.
Hay muchas maneras de cocinar las berenjenas. Yo he elegido esta porque, además de ser la receta de mi madre, me gusta mucho la combinación con la carne picada. Son dos elementos que combinan a la perfección. Así que ya sabéis: la carne picada sirve para algo más que para hacer hamburguesas.
¡Por cierto! Esta receta lleva bechamel así que… ¡tendréis que aprender a hacerla!
Hasta ahora, siempre había relacionado la palabra pastel con algo dulce. ¿Os ha sucedido a vosotros también? Quizás sea solo cosa de novatos… Por eso estoy más entusiasmado que nunca con la receta que os traigo hoy. Para mí es toda una novedad porque hace solo unos días que me la han pasado, y creo que os vendrá muy bien para ampliar vuestro particular libro de recetas, especialmente para los que, como yo, eso de independizarse es algo reciente.
El pastel de queso y frutos secos que os traigo es muy fácil de hacer. Ya lo he probado y he de reconocer que me gusta mucho por varias razones. Para empezar, porque da mucho de sí (así tenéis para comer varios días y os podréis olvidar un poco de qué cocinar o también podréis ponerlo de cena cuando invitéis a varios amigos a casa) pero también porque podéis hacerlo con los frutos secos que queráis. Yo os propongo algunos pero, si os gustan más otros… ¡podéis variar sin problemas!
Ale, vamos al lío que ya veréis que fácil que es ¡y lo sabroso que está! Por cierto, podéis comerlo tanto frío como del tiempo. En este caso, bastará con que lo saquéis de la nevera unos minutos antes de comer.
Nunca olvidaré la primera vez que vi unos huevos de codorniz. Una noche, cuando era pequeño, los trajo mi padre a casa para cenar y la verdad es que me quedé alucinado. Desde entonces, son unos de mis mejores aliados y eso que si ya de por sí me costó cogerle el truco a eso de hacer un huevo frito normal sin que se te rompiera… ¡los huevos de codorniz me parecían todo un mundo! Pero como todo en la vida, es cuestión de práctica.
Esta vez os traigo una receta un tanto especial. Bueno, una no, varias. Porque he pensado que os va a venir muy bien saber hacer diferentes pinchos con huevos de codorniz, ya sean fritos o cocidos, para sorprender a vuestros invitados estas Navidades. Con mis compañeros de piso, la verdad es que no me cunde hacer estos pinchos. Se los comen como si fueran pipas. Pero, si queréis organizar una cena, podéis poner algunos de los pinchos para ir abriendo el apetito.
Antes de que sigáis leyendo, quiero aclararos que no vais a necesitar todos los ingredientes que veis en la lista. Unos os valdrán para hacer unos pinchos y otros para otros, ¿de acuerdo? Os propongo cinco opciones diferentes para que podáis elegir las que más os gusten. Y cuidado con las cantidades. Son mínimas, ya que se tratan de pinchos, así que no os paséis a la hora de hacer la compra.
Somos cocineros principiantes pero… ¡somos capaces de sorprender de vez en cuando!
Soy Javi, tengo 26 años y me acabo de independizar. Me gusta comer bien pero cocinar era para mí todo un calvario. Sin embargo, gracias a las recetas y consejos de mamá y de mi abuela he sido capaz de desenvolverme en la cocina y de decirle adiós a los espaguetis con tomate y a la comida preparada. Cocinar las recetas que siempre he comido en casa es más fácil de lo que imaginamos. ¡Toma nota!
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