Hasta ahora, siempre había relacionado la palabra pastel con algo dulce. ¿Os ha sucedido a vosotros también? Quizás sea solo cosa de novatos… Por eso estoy más entusiasmado que nunca con la receta que os traigo hoy. Para mí es toda una novedad porque hace solo unos días que me la han pasado, y creo que os vendrá muy bien para ampliar vuestro particular libro de recetas, especialmente para los que, como yo, eso de independizarse es algo reciente.
El pastel de queso y frutos secos que os traigo es muy fácil de hacer. Ya lo he probado y he de reconocer que me gusta mucho por varias razones. Para empezar, porque da mucho de sí (así tenéis para comer varios días y os podréis olvidar un poco de qué cocinar o también podréis ponerlo de cena cuando invitéis a varios amigos a casa) pero también porque podéis hacerlo con los frutos secos que queráis. Yo os propongo algunos pero, si os gustan más otros… ¡podéis variar sin problemas!
Ale, vamos al lío que ya veréis que fácil que es ¡y lo sabroso que está! Por cierto, podéis comerlo tanto frío como del tiempo. En este caso, bastará con que lo saquéis de la nevera unos minutos antes de comer.
He de reconocerlo: aún no he sido capaz de darle ese toque tan especial a las torrijasque solo mi madre y mi abuela saben dar. Pero ellas mismas me han dicho que no me preocupe, que demasiado bien me salen para lo poco que llevo practicando y que, con el tiempo, acabaré dándoles ese toque personal.
A mí me gustan mucho las torrijas. Es un dulce muy sencillo de hacer y, sobre todo, barato. Seguro que, en cuanto leáis la receta, os animaréis a hacerla. Para ello solo necesitaréis una barra de pan del día anterior, aunque venden ya pan especial para torrijas. Podéis comprarlo pero yo, con la barra que me ha sobrado, me vale.
Como veréis a continuación, a las torrijas suelo darles un toque de miel. Este paso os lo podéis saltar o bien podéis hacer unas con miel y otras dejarlas normales. También podéis sustituir la leche por un vino dulce. ¡Como más os gusten!
Lo primero de todo, ¡Feliz Año Nuevo! Espero que lo pasarais muy bien anoche y que el 2012 os traiga muchas cosas buenas.
Y ahora sí me pongo con una nueva receta, prefecta para preparar cuando tenemos pocos ingredientes en casa. Es una idea sencilla pero deliciosa. Muy tradicional, seguro que alguna de vuestras abuelas también lo preparaba.
Cierto, no nos va a quedar como a ellas, pero quizá deberíamos intentarlo. Hoy he recuperado una que solía hacer junto a ella cuando era “peque”, y la recuerdo con gran cariño, por eso me he animado a compartirla con vosotros y que me digáis si os provoca las mismas sensaciones que a mí.
Se trata de un sencillo dulce, pan con vino tinto y azúcar.
Es público que la cocina no se me da bien, pero esta receta es muy sencilla, así que si os animáis… ¡Comenzamos!
Hay poca gente a la que si le dicen que para cenar en Nochebuena hay cochinillo, no pongan una sonrisa de oreja a oreja.
Y es que el cochinillo es una de las recetas más deliciosas y más tradicionales de la Navidad. Por eso me he lanzado a hacerla. Hay que probar, ¿no? De lo contrario, nunca aprendería. La manera de cocinarlo depende mucho del sabor final, pero en este caso os voy a enseñar la receta de mi madre, cochinillo asado a las 4 pimientas. ¿Rico verdad?
Pues sí, efectivamente es una de las mejores formas de asar el cochinillo, dándole un sabor excelente que hará disfrutar esta Navidad a todos los que tengan el honor de sentarse a tu mesa.
Nunca olvidaré la primera vez que vi unos huevos de codorniz. Una noche, cuando era pequeño, los trajo mi padre a casa para cenar y la verdad es que me quedé alucinado. Desde entonces, son unos de mis mejores aliados y eso que si ya de por sí me costó cogerle el truco a eso de hacer un huevo frito normal sin que se te rompiera… ¡los huevos de codorniz me parecían todo un mundo! Pero como todo en la vida, es cuestión de práctica.
Esta vez os traigo una receta un tanto especial. Bueno, una no, varias. Porque he pensado que os va a venir muy bien saber hacer diferentes pinchos con huevos de codorniz, ya sean fritos o cocidos, para sorprender a vuestros invitados estas Navidades. Con mis compañeros de piso, la verdad es que no me cunde hacer estos pinchos. Se los comen como si fueran pipas. Pero, si queréis organizar una cena, podéis poner algunos de los pinchos para ir abriendo el apetito.
Antes de que sigáis leyendo, quiero aclararos que no vais a necesitar todos los ingredientes que veis en la lista. Unos os valdrán para hacer unos pinchos y otros para otros, ¿de acuerdo? Os propongo cinco opciones diferentes para que podáis elegir las que más os gusten. Y cuidado con las cantidades. Son mínimas, ya que se tratan de pinchos, así que no os paséis a la hora de hacer la compra.
Somos cocineros principiantes pero… ¡somos capaces de sorprender de vez en cuando!
Como buen amante de los viajes y la cocina, cada vez que tengo la oportunidad de salir de España me dedico a probar todo tipo de platos típicos de allá donde voy. Y ahora que me he lanzado a la aventura de la cocina, he querido probar a hacer uno de mis platos favoritos: el hummus.
Este plato árabe es un puré de garbanzos cocidos que, además de estar riquísimo, es de esos que nuestras madres dirían que son muy nutritivos y saludables. Y es una divertida forma de comer garbanzos.
El secreto para hacer un buen hummus es buscar el acompañamiento perfecto. Y en esto, como en todo, los hay para todos los gustos, aunque lo más habitual es servirlo con pan de pita o como salsa para los vegetales preparados como crudités.
Lo más complicado de encontrar para esta receta es sin duda el tahini, una salsa o pasta hecha a partir de semillas de sésamo que suelen tener en botes ya preparados en centros especializados en comida árabe, en herbolarios o en centros de dietética. También lo podéis encontrar con el nombre de crema de sésamo.
El sándwich de crema de queso es una receta muy rápida y fácil de hacer que puede ser ideal para cenar o para dar de merendar a los niños (tenéis las ventaja que se suelen comer bien este tipo de sandwiches). Podéis complementarlo con una ensalada básica de canónigos con queso y aguacate o con unas patatas fritas.
La mermelada de cebolla es un acompañamiento muy común para diferentes recetas de pescados y carnes, pero también de canapés y aperitivos, a los que da una mezcla de sabor entre dulce y salado, irresistible para muchos.
Con poco que hagáis dispondréis de mermelada para elaborar varios platos, así que el esfuerzo merece la pena.
Los pimientos son una de las recetas que más combinaciones permiten. Una de las muchas variantes de recetas de pimientos rellenos, es ésta, los pimientos con queso y cebolla. Es una propuesta muy sencilla de elaborar y que os servirá tanto para prepararlos a modo de canapé o como primer plato. Lo que más tiempo lleva es la mermelada de cebolla, pero ya os enseñé la receta con anterioridad y seguro que la tenéis controlada.
Si queréis probar con alguna otra receta de pimientos rellenos, mirad la depimientos de carne.
Con el buen tiempo apetecen cosas más fresquitas y las verduras y las frutas se comen mejor. Lo habitual es quedar en una terraza con los amigos o preparar algo en en casa para tomar unas cervezas o unos vinos. Lamentablemente, en casi todas las ocasiones se tiende a acompañar esas cervezas con fritos que no son sanos en absoluto y además, engordan.
¿Por qué no tomar otros aperitivos más sanos, más fresquitos y con los que además, no sentirás ninguna pesadez? Por eso hoy os traigo un delicioso acompañamiento para reuniones, rico y con un gran aporte de nutrientes.
Soy Javi, tengo 26 años y me acabo de independizar. Me gusta comer bien pero cocinar era para mí todo un calvario. Sin embargo, gracias a las recetas y consejos de mamá y de mi abuela he sido capaz de desenvolverme en la cocina y de decirle adiós a los espaguetis con tomate y a la comida preparada. Cocinar las recetas que siempre he comido en casa es más fácil de lo que imaginamos. ¡Toma nota!
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