Nunca olvidaré la primera vez que vi unos huevos de codorniz. Una noche, cuando era pequeño, los trajo mi padre a casa para cenar y la verdad es que me quedé alucinado. Desde entonces, son unos de mis mejores aliados y eso que si ya de por sí me costó cogerle el truco a eso de hacer un huevo frito normal sin que se te rompiera… ¡los huevos de codorniz me parecían todo un mundo! Pero como todo en la vida, es cuestión de práctica.
Esta vez os traigo una receta un tanto especial. Bueno, una no, varias. Porque he pensado que os va a venir muy bien saber hacer diferentes pinchos con huevos de codorniz, ya sean fritos o cocidos, para sorprender a vuestros invitados estas Navidades. Con mis compañeros de piso, la verdad es que no me cunde hacer estos pinchos. Se los comen como si fueran pipas. Pero, si queréis organizar una cena, podéis poner algunos de los pinchos para ir abriendo el apetito.
Antes de que sigáis leyendo, quiero aclararos que no vais a necesitar todos los ingredientes que veis en la lista. Unos os valdrán para hacer unos pinchos y otros para otros, ¿de acuerdo? Os propongo cinco opciones diferentes para que podáis elegir las que más os gusten. Y cuidado con las cantidades. Son mínimas, ya que se tratan de pinchos, así que no os paséis a la hora de hacer la compra.
Somos cocineros principiantes pero… ¡somos capaces de sorprender de vez en cuando!
Si hay una comida que suele gustar a todo el mundo, es un buen plato de patatas fritas. A mí particularmente me encanta tomarlas junto a mis amigos, unas cervecitas y una tarde de fútbol. Y si encima gana nuestro equipo, ¿qué más puedo pedir?
Las patatas son un aperitivo que todos creemos saber hacer, no tiene mucha ciencia. Pero no siempre conseguimos darle nuestro toque personal. Y es que los detalles cuentan.
Por eso hoy me he propuesto ayudaros a personalizar vuestras patatas fritas gracias a una de mis salsas estrella: crema a las finas hierbas. Por supuesto, todo depende del gusto de cada uno y seguro que todos tenéis en la cabeza cuál es vuestra salsa ideal para las patatas fritas, pero hacedme caso y dadle una oportunidad a las finas hierbas, seguro que no os defrauda.
Como buen amante de los viajes y la cocina, cada vez que tengo la oportunidad de salir de España me dedico a probar todo tipo de platos típicos de allá donde voy. Y ahora que me he lanzado a la aventura de la cocina, he querido probar a hacer uno de mis platos favoritos: el hummus.
Este plato árabe es un puré de garbanzos cocidos que, además de estar riquísimo, es de esos que nuestras madres dirían que son muy nutritivos y saludables. Y es una divertida forma de comer garbanzos.
El secreto para hacer un buen hummus es buscar el acompañamiento perfecto. Y en esto, como en todo, los hay para todos los gustos, aunque lo más habitual es servirlo con pan de pita o como salsa para los vegetales preparados como crudités.
Lo más complicado de encontrar para esta receta es sin duda el tahini, una salsa o pasta hecha a partir de semillas de sésamo que suelen tener en botes ya preparados en centros especializados en comida árabe, en herbolarios o en centros de dietética. También lo podéis encontrar con el nombre de crema de sésamo.
Lo confieso. Tengo debilidad por una buena salsa. Es ese toque que hace que una simple pasta cocida o un filete a la plancha se conviertan en un plato digno de un buen restaurante. Es mi arma secreta para hacer creer a los demás que soy algo más que un novato en la cocina.
Hoy nos toca hablar de una salsa ideal para pastas, pescados, carnes e incluso verduras: la salsa pesto. Es mi favorita sin duda, ya que potencia mucho el sabor de las comidas y además vuestros invitados pensarán que os habéis esforzado en cuidar los detalles cuando en realidad se trata de una de las salsas italianas más sencillas de hacer.
Además, admite múltiples variaciones, por ejemplo, si os gusta más cremosa, le añadís crema de leche; si os gusta más fuerte, más ajo… Al gusto.
La mermelada de cebolla es un acompañamiento muy común para diferentes recetas de pescados y carnes, pero también de canapés y aperitivos, a los que da una mezcla de sabor entre dulce y salado, irresistible para muchos.
Con poco que hagáis dispondréis de mermelada para elaborar varios platos, así que el esfuerzo merece la pena.
Con el buen tiempo apetecen cosas más fresquitas y las verduras y las frutas se comen mejor. Lo habitual es quedar en una terraza con los amigos o preparar algo en en casa para tomar unas cervezas o unos vinos. Lamentablemente, en casi todas las ocasiones se tiende a acompañar esas cervezas con fritos que no son sanos en absoluto y además, engordan.
¿Por qué no tomar otros aperitivos más sanos, más fresquitos y con los que además, no sentirás ninguna pesadez? Por eso hoy os traigo un delicioso acompañamiento para reuniones, rico y con un gran aporte de nutrientes.
Soy Javi, tengo 26 años y me acabo de independizar. Me gusta comer bien pero cocinar era para mí todo un calvario. Sin embargo, gracias a las recetas y consejos de mamá y de mi abuela he sido capaz de desenvolverme en la cocina y de decirle adiós a los espaguetis con tomate y a la comida preparada. Cocinar las recetas que siempre he comido en casa es más fácil de lo que imaginamos. ¡Toma nota!
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