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Cover: Cocina fácil para principiantes

Cocina en 10 minutos

12dic 11

Huevos de codorniz en diferentes pinchos

Nunca olvidaré la primera vez que vi unos huevos de codorniz. Una noche, cuando era pequeño, los trajo mi padre a casa para cenar y la verdad es que me quedé alucinado. Desde entonces, son unos de mis mejores aliados y eso que si ya de por sí me costó cogerle el truco a eso de hacer un huevo frito normal sin que se te rompiera… ¡los huevos de codorniz me parecían todo un mundo! Pero como todo en la vida, es cuestión de práctica.

huevos de codornizEsta vez os traigo una receta un tanto especial. Bueno, una no, varias. Porque he pensado que os va a venir muy bien saber hacer diferentes pinchos con huevos de codorniz, ya sean fritos o cocidos, para sorprender a vuestros invitados estas Navidades. Con mis compañeros de piso, la verdad es que no me cunde hacer estos pinchos. Se los comen como si fueran pipas. Pero, si queréis organizar una cena, podéis poner algunos de los pinchos para ir abriendo el apetito.

Antes de que sigáis leyendo, quiero aclararos que no vais a necesitar todos los ingredientes que veis en la lista. Unos os valdrán para hacer unos pinchos y otros para otros, ¿de acuerdo? Os propongo cinco opciones diferentes para que podáis elegir las que más os gusten. Y cuidado con las cantidades. Son mínimas, ya que se tratan de pinchos, así que no os paséis a la hora de hacer la compra.

Somos cocineros principiantes pero… ¡somos capaces de sorprender de vez en cuando!

 Qué necesitáis

  1. 5 huevos de codorniz
  2. Carpaccio
  3. Lechuga
  4. 5 rebanadas de pan
  5. Gambas cocidas
  6. Jamón cocido (también os vale bacón)
  7. Tomate
  8. Queso en lonchas
  9. Champiñones
  10. Jamón Serrano
  11. Champiñones
  12. Jamón Serrano
  13. Ajo
  14. Perejil
  15. Vinagre de Módena
  16. Aceite
  17. Sal

 Cómo hacerlo

  1. Lo primero que tenéis que tener claro es saber si vais a elaborar los canapés con los huevos de codorniz cocidos o fritos. Así que decidid qué vais a hacer y, antes de poneros a hacer nada, coced o freíd todos los huevos que vayáis a necesitar y echadles sal.
  2. Opción 1. Coged una rebanada de pan y sobre ella poned, en este orden, lechuga, carpaccio de carne y el huevo frito de codorniz.
  3. Opción 2. Sobre otra rebanada de pan, poned la lechuga, el huevo de codorniz frito y encima, una o dos gambas cocidas.
  4. Opción 3. En otra rebanada de pan, volved a poner la lechuga y añadid media loncha de jamón cocido, el huevo de codorniz cocido y cortado por la mitad y un trozo de tomate natural. Para que no se os desmonte, coged un palillo y pinchad el pincho.
  5. Opción 4. Coged otra rebanada de pan y ponedle media loncha de queso por encima. Metedlo en el microondas apenas unos segundos para que el queso se derrita. Poned luego, encima, el huevo frito.
  6. Opción 5. Coged una sartén, freíd un champiñón al que previamente habréis quitado el rabo. Coged una loncha de jamón y dadle una vuelta rápida en la misma sartén. Montad el pincho: sobre el champiñón colocad el jamón y encima el huevo frito de codorniz. Luego, en un mortero, picad ajo, perejil y añadid una gota de vinagre de Módena. Echad por encima del pincho este aliño.

 

Tardaréis 10 minutos por pincho

Tiempo de cocción: 5 minutos

Receta para 1 persona

Dificultad: baja

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28sep 11

Patatas con crema a las finas hierbas

Si hay una comida que suele gustar a todo el mundo, es un buen plato de patatas fritas. A mí particularmente me encanta tomarlas junto a mis amigos, unas cervecitas y una tarde de fútbol. Y si encima gana nuestro equipo, ¿qué más puedo pedir?

Patatas fritas con salsa a las finas hierbasLas patatas son un aperitivo que todos creemos saber hacer, no tiene mucha ciencia. Pero no siempre conseguimos darle nuestro toque personal. Y es que los detalles cuentan.

Por eso hoy me he propuesto ayudaros a personalizar vuestras patatas fritas gracias a una de mis salsas estrella: crema a las finas hierbas. Por supuesto, todo depende del gusto de cada uno y seguro que todos tenéis en la cabeza cuál es vuestra salsa ideal para las patatas fritas, pero hacedme caso y dadle una oportunidad a las finas hierbas, seguro que no os defrauda.

 

Qué necesitáis

  1. 1 kg. de patatas para freír
  2. Aceite para freír
  3. Crema a las finas hierbas
  4. ½ de crema agría
  5. Dos cucharadas de yogur natural
  6. Dos cucharadas de cebollino picado
  7. Una cucharada de tomillo fresco picado
  8. Un diente de ajo machacado
  9. Una cucharadita de salsa de guindilla dulce

 Cómo hacerlo

  1. En una sartén calentad el aceite.
  2. Por otro lado, lavad las patatas con el escurridor bajo el agua del grifo. Pelad las patatas y volvedlas a lavar para eliminar todos los restos de tierra que puedan quedar. Cortadlas en triángulos y dejadlas sobre un plato con papel de cocina para que vaya absorbiendo todo el agua.
  3. Cuando el aceite esté caliente, echad las patatas cortadas y dejad que se frían a fuego medio-alto durante 4 minutos. Si veis que están crudas por dentro o que aún no están doradas, dejadlas durante más tiempo. Sacadlas y si disponéis de espumadera usadla, pues así conseguiréis escurrir todo el aceite que sobre de las patatas y no estarán tan grasientas. Después, si queréis eliminar aún más el aceite, podéis ponerlas sobre un papel de cocina.
  4. Mientras las patatas se enfrían, poneos a preparar la crema a las finas hierbas: pelad el cebollino, cortadlo en rodajas en una tabla de madera y picadlo.
  5. Coged el tomillo y picadlo con el mortero también. Removed para que se mueva todo bien.
  6. Coged el diente de ajo, peladlo y machacadlo con el mortero junto con el tomillo.
  7. Mezclad primero la crema agria y el yogur removiendo bien. A continuación coged el cebollino, el tomillo con el ajo picado y la salsa de guindilla. Mezcladlo todo bien.
  8. Servidla como acompañamiento de las patatas fritas en un bol pequeño.

Tardaréis 5 minutos

Tiempo de cocción: 10 minutos

Receta para 4 personas

Dificultad: media

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23sep 11

Hummus, delicioso puré de garbanzos

Como buen amante de los viajes y la cocina, cada vez que tengo la oportunidad de salir de España me dedico a probar todo tipo de platos típicos de allá donde voy. Y ahora que me he lanzado a la aventura de la cocina, he querido probar a hacer uno de mis platos favoritos: el hummus.

HummusEste plato árabe es un puré de garbanzos cocidos que, además de estar riquísimo, es de esos que nuestras madres dirían que son muy nutritivos y saludables. Y es una divertida forma de comer garbanzos.

El secreto para hacer un buen hummus es buscar el acompañamiento perfecto. Y en esto, como en todo, los hay para todos los gustos, aunque lo más habitual es servirlo con pan de pita o como salsa para los vegetales preparados como crudités.

Lo más complicado de encontrar para esta receta es sin duda el tahini, una salsa o pasta hecha a partir de semillas de sésamo que suelen tener en botes ya preparados en centros especializados en comida árabe, en herbolarios o en centros de dietética. También lo podéis encontrar con el nombre de crema de sésamo.

 

Qué necesitáis

  1. Un bote de garbanzos cocidos de 400 gr.
  2. Caldo de cocido (si lo habéis preparado vosotros, mucho mejor que el preparado)
  3. 3 cucharadas de tahini (pasta de semillas de sésamo)
  4. 2 dientes de ajo
  5. Un limón
  6. 60 ml. de aceite de oliva
  7. Una ramita de perejil
  8. Una pizca de pimentón picante
  9. Una pizca de comino en polvo
  10. Una pizca de pimienta negra y otra de sal

 

Cómo hacerlo

  1. En primer lugar tendréis que sacar los garbanzos del bote, echarlos en un colador y limpiarlos bien bajo el grifo. Dejadlos reposar.
  2. Mi consejo es que pongáis a calentar el caldo en un cazo y cuando empiece a hervir, echáis los garbanzos. Así haréis que se ablanden y cojan el sabor del caldo de cocido, dejadlos así unos 5 minutos a fuego medio. Retirad y dejad reposar después de ese tiempo.
  3. Mientras, pelad los ajos y quitadles la parte central. Cortadlos en trozos y echadlos en el vaso de la batidora.
  4. Cortad el limón, exprimid el jugo de una mitad y echadlo también en el vaso.
  5. Cortad las hojitas de perejil y añadidlas al vaso. Por último echad el resto de ingredientes: las tres cucharadas de tahini, el aceite de oliva, una pizca de pimentón picante, de comino en polvo, de sal y otra de pimienta negra.
  6. Cuando los garbanzos y el caldo estén templados, vertedlos también en el vaso de batidora y mientras dais vueltas con la cuchara para mezclar todos los ingredientes bien, echad un chorrito del caldo de cocido (podéis añadirlo poco a poco, teniendo siempre en cuenta que no deben quedar demasiado duros).
  7. Triturad la mezcla con la batidora arriba y abajo, hasta conseguir una textura fina y uniforme (podéis hacerlo también con un robot de cocina).
  8. Cuando terminéis, servid la mezcla en un cuenco y decoradlo con dos hojitas de perejil y un poco de pimentón picante. Servidlo con unos crudités y disfrutaréis al máximo de esta deliciosa salsa.
  9. Si lo habéis preparado para comerlo como puré, servidlo en pequeños cuencos o copas individuales. Acompañadlo, en este caso, con pan de pita para cada comensal.

Tardaréis 10 minutos

Receta para 4 personas

Dificultad: media

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20sep 11

Salsa pesto, el toque perfecto para tus platos

Lo confieso. Tengo debilidad por una buena salsa. Es ese toque que hace que una simple pasta cocida o un filete a la plancha se conviertan en un plato digno de un buen restaurante. Es mi arma secreta para hacer creer a los demás que soy algo más que un novato en la cocina.

Hoy nos toca hablar de una salsa ideal para pastas, pescados, carnes e incluso verduras: la salsa pesto. Es mi favorita sin duda, ya que potencia mucho el sabor de las comidas y además vuestros invitados pensarán que os habéis esforzado en cuidar los detalles cuando en realidad se trata de una de las salsas italianas más sencillas de hacer.

Salsa de pesto

Además, admite múltiples variaciones, por ejemplo, si os gusta más cremosa, le añadís crema de leche; si os gusta más fuerte, más ajo… Al gusto.

 

Qué necesitáis

  1. 20 hojas de albahaca
  2. 4 dientes de ajo
  3. 70 gr. de queso parmesano rallado
  4. 40 gr. de piñones
  5. Un chorrito de aceite de oliva
  6. Una pizca de pimienta blanca y otra pizca de sal

 

Cómo hacerlo

  1. Poned una sartén a calentar a fuego lento sin aceite ni mantequilla. Colocad los piñones en la sartén para que se tuesten.
  2. Pelad los dientes de ajo y retíradles el interior, cortadlos en el mortero con un poco de sal. Incorporad las hojas de albahaca fresca y continuad machacando hasta conseguir formar una pasta. Si disponéis de batidora podéis usarla en lugar del mortero.
  3. Agregad ahora los piñones y machacad con el mortero o la batidora y removed para mezclar bien todo. Rallad el queso parmesano y añadidlo al recipiente con los demás ingredientes y continuad machacando o batiendo. Es muy importante que cada poco tiempo remováis con la cuchara, para que todos los sabores se acaben unificando. Cuando veáis que la pasta está más o menos uniforme, entonces agregad el aceite de oliva e id removiendo con la cuchara de forma enérgica, para que todos los ingredientes cojan el sabor del aceite (no añadáis demasiado aceite o conseguiréis destrozar la salsa de pesto y además acabaréis con un importante dolor de estómago).
  4. Cuando tenga la textura deseada (debe quedar una pasta uniforme, ni demasiado densa, ni demasiado líquida), añadid la sal y la pimienta. Dadles el último golpe con la batidora o el mortero para mezclar todo bien (podéis probar la mezcla y añadir más sal y pimienta, hasta conseguirla al gusto).
  5. Servidla en un recipiente pequeño. Si no la vais a consumir inmediatamente, guardadla en el frigorífico bien tapada.

Tardaréis 10 minutos

Tiempo cocción: 5 minutos

Receta para 6 personas

Dificultad: baja

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26ago 11

Mermelada de cebolla caramelizada

La mermelada de cebolla es un acompañamiento muy común para diferentes recetas de pescados y carnes, pero también de canapés y aperitivos, a los que da una mezcla de sabor entre dulce y salado, irresistible para muchos.

Con poco que hagáis dispondréis de mermelada para elaborar varios platos, así que el esfuerzo merece la pena.

 

mermelada de Cebolla

 

 

 

 

 

 

 

 Qué necesitáis

  1. Dos cebollas
  2. Seis cucharadas de aceite de oliva
  3. Cinco cucharadas de mantequilla
  4. 3 hojas de laurel
  5. Una cucharada de azúcar y otra de sal
  6. Un vaso de vino blanco

 

Cómo hacerlo

  1. Pelad las cebollas y picadlas lo más finas posible.
  2. Poned una cazuela grande a calentar a fuego muy lento (la cazuela que tendréis que aquella con la que estéis seguros de que no hay riesgo de que quede pegada o quemada, pues se perderá el verdadero sabor de la mermelada). Echadle un poco de aceite de oliva y otro poco de mantequilla.
  3. Cuando la mantequilla esté liquida y empiece a soltar una ligera espuma, añadid la mitad de la cebolla que habéis picado, una cucharada pequeña de azúcar y otra de sal y las dos hojas de laurel.
  4. Removedlo todo bien durante 10 segundos y añadid el resto de la cebolla, del azúcar, la sal y el laurel.
  5. Tapad y seguid cociendo a fuego bajo durante unos 20 minutos. Id removiendo cada 5 minutos o menos, para evitar que los ingredientes se peguen. Cociéndola a fuego bajo lo que lograréis es que la cebolla adquiera un color oscuro y una textura casi de mermelada, con lo cual si la cebolla requiere que la dejes más tiempo cociendo, no lo dudes.
  6. Cuando veíais que la cebolla coge la textura deseada y que no hay ningún trozo que esté crujiente, subid el fuego hasta la mitad y dejad hacer unos 5 ó 10 minutos más (si no os gustan las hojas de laurel, eliminadlas antes de subir la cebolla). En ningún momento dejéis de remover, parad más o menos cuando las cebollas queden de un color marón oscuro.
  7. Añadid por último el vino y removed bien, rascad el fondo para quitar lo que hubiera quedado pegado y aprovechadlo también. Dejad que cueza hasta que veáis reducido el vino casi al completo. Apagad el fuego y dejad que repose durante al menos 1 minuto.

Tardaréis 1 hora

Tiempo de cocción: 40 minutos

Dificultad: media

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19ago 11

Crudités, una opción sana

Con el buen tiempo apetecen cosas más fresquitas y las verduras y las frutas se comen mejor. Lo habitual es quedar en una terraza con los amigos  o preparar algo en en casa para tomar unas cervezas o unos vinos. Lamentablemente, en casi todas las ocasiones se tiende a acompañar esas cervezas con fritos que no son sanos en absoluto y además, engordan.

¿Por qué no tomar otros aperitivos más sanos, más fresquitos y con los que además, no sentirás ninguna pesadez? Por eso hoy os traigo un delicioso acompañamiento para reuniones, rico y con un gran aporte de nutrientes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 Qué necesitáis

  1. 2 pimientos rojos de carne dura
  2. 2 pepinos
  3. Tomates cherry
  4. 1 bote de mazorcas de maíz pequeñas
  5. Cuatro tallos de apio grandes
  6. 2 zanahorias grandes

Para la salsa de anchoas

  1. 1 diente de ajo muy picado
  2. 10 hojas de endivias
  3. 4 anchoas
  4. 1 taza de mayonesa
  5. Pimienta al gusto
  6. Una pizca de sal

Para la salsa de yogurt y mostaza

  1. Uno o dos yogures
  2. Una cucharada de aceite de oliva
  3. Una cucharada de mostaza
  4. Estas son algunas de las salsas con las que puedes preparar los crudités, pero hay muchas que son ideales: la salsa de pesto, la salsa de mostaza con yogurt, la salsa vinagreta o incluso el hummus (un puré delicioso elaborado a base de garbanzos) y la salsa de yogurt.

 

Cómo hacerlo

Lo primero que debéis preparar son las salsas, para guardarlas en el frigorífico y que a la hora de consumirlas estén frescas.

Salsa de anchoas

  1. Pelad el ajo y quitadle la parte central, echadlo en el vaso de la batidora, lavad y posteriormente cortad las hojas de endivias, y añadid al vaso. Por último añadid la mayonesa, las anchoas y la pimienta. Triturad con batidora todos los ingredientes.

Salsa de yogurt y mostaza

  1. Poned en el vaso de la batidora, uno o dos yogures, la cucharada de aceite y otra de mostaza (hay una gran variedad, podéis elegir la que queráis). Batid todos los ingredientes subiendo y bajando el brazo de la batidora.
  2. Echad ambas salsas en un bote de cristal y cerradlas. Guardadlas en la nevera hasta que las vayáis a utilizar.

Verduras

  1. Después de que hayáis hecho todas las salsas con las que os apetece disfrutar de este plato, pasad a preparar las verduras. Colocad en un colador las zanahorias, las hojas de endivias, los tomates cherrys, los pimientos y el apio y limpiadlas con agua fría.
  2. Pelad mientras los pepinos, y seguid con las zanahorias (también podéis comerlas con la piel, así consumiréis todos los nutrientes que tiene la zanahoria). Haced lo mismo con el apio.
  3. Por último, cortad todas las verduras. las zanahorias, los pimientos, los pepinos, las mazorcas pequeñas y el apio de forma alargada. Los tomates cherrys por la mitad. Servid en una fuente grande junto con las salsas. Poned las salsas en pequeños tazones en el centro de la fuente, y las verduras rodeándolos.

Cómo podéis ver, tendréis un delicioso aperitivo en muy poco tiempo.

Tardaréis 10 minutos

Receta para 6 personas

Dificultad: baja

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Acerca de Javier Zamarripa

Mi galardón: Ayudante de Cocina

About

Soy Javi, tengo 26 años y me acabo de independizar. Me gusta comer bien pero cocinar era para mí todo un calvario. Sin embargo, gracias a las recetas y consejos de mamá y de mi abuela he sido capaz de desenvolverme en la cocina y de decirle adiós a los espaguetis con tomate y a la comida preparada. Cocinar las recetas que siempre he comido en casa es más fácil de lo que imaginamos. ¡Toma nota!

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