Todavía me acuerdo lo rico que estaba este potaje cuando lo hacía mi madre en Cuaresma. La verdad es que no nos dejábamos ni las migas, como se suele decir, ya que el potaje de garbanzos con espinacas y bacalao está muy bueno. El otro día pregunté a mi madre cómo lo hace para ponerme manos a la obra aunque he de reconocer que no seguí los mismos pasos.
Para ahorrar tiempo, los garbanzos los compro ya cocidos y envasados, en vez de dejarlos el día anterior en remojo. El bacalao lo compro también ya desalado y me ahorro tiempo. Para las espinacas, hay en el supermercado una opción y es que ya vienen cortadas y lavadas, simplemente para ponerlas a cocer. Menos tiempo que pierdo pelando y cortando.
Parece una receta complicada pero ya veréis que no es así, al menos a mí no me lo parece. Solamente hay que seguir las indicaciones y sale perfecto. Y como los ingredientes ya los compro medio preparados, es más rápida.
Este plato lleva bastantes ingredientes y lo suelo comer como plato único, pero eso ya va en gustos. De postre, ya que estamos en estas fechas, podéis comer unas torrijas o un arroz con leche. ¿A que os apetece este menú?
Qué necesitáis
Medio kilo de garbanzos envasados
2 manojos de espinacas (o dos bolsas ya preparadas)
Picad los ajos y la cebolla finamente por separado.
Cuando el aceite esté caliente, rehogad los ajos.
Cuando hayan cogido un poco de color, añadid la cebolla.
Ponedlo a fuego lento y dejad que vaya cogiendo color. Ahora echad sal y pimienta a gusto y añadid bastante agua.
Cuando el agua empiece a calentarse, es cuando debéis echar los garbanzos que deben quedar cubiertos (así que echad más agua si es necesario). Dejad que empiece a hervir y bajad luego el fuego para que vayan cociendo poco a poco.
Cuando empiece a hervir el agua, echad las espinacas y las colas de bacalao. También un poco de perejil picado (a gusto). Si veis que las espinacas vienen en trozos muy grandes, las podéis cortar si queréis.
Dejad que todo cueza hasta que los garbanzos y las espinacas estén completamente hechos.
Servid en caliente y ¡a disfrutar! ¿A que no ha sido tan complicado?
Siempre me lo recuerda mi abuela: “no hay mejor plato, más bueno y más económico, que el potaje”. Cuánta razón tiene, aunque a mí la verdad es que no me tiene que convencer, porque desde pequeño soy poco menos que un adicto a las lentejas, los garbanzos y las alubias.
Por eso, he decidido probar con mi primer potaje de lentejas con chorizo. Ya sé que lo venden preparado en el supermercado, pero no podía dejar pasar más tiempo sin aprender a hacer uno de mis platos preferidos y, siguiendo los consejos de mi querida abuela: “ningunas lentejas, ni siquiera las de un buen restaurante, están más ricas que las que se preparan en casa”.
Lo mejor de todo es que basta ponerse manos a la obra para descubrir lo fácil que es preparar esta receta. Además, permite una variante, ya que es posible hacerla poniendo la cebolla, el tomate y los ajos crudos al mismo tiempo que las lentejas y el agua. Si se opta por esta alternativa, el resultado es todavía más exquisito.
Puede que creáis que soy todo un optimista pero realmente creo que soy un “as” en la cocina. ¡En serio! He ido mejorando mucho y por ello he decidido lanzarme a preparar uno de los platos más deliciosos y con los que mejor podemos combatir el frío: el potaje. Hoy quiero hablaros del potaje de coles, una especialidad que seguro habréis probado alguna vez en casa de vuestros abuelos en alguna que otra ocasión. Así que, ¿os atrevéis a hacerlo vosotros? Además, como todo lo retro se lleva hoy… ¿ qué os parece si lo preparáis como comida de Navidad?
Esta receta es un poco complicada pero si lleváis ya meses como yo practicando… ¡lo será menos! Creedme, merece mucho la pena…
Soy Javi, tengo 26 años y me acabo de independizar. Me gusta comer bien pero cocinar era para mí todo un calvario. Sin embargo, gracias a las recetas y consejos de mamá y de mi abuela he sido capaz de desenvolverme en la cocina y de decirle adiós a los espaguetis con tomate y a la comida preparada. Cocinar las recetas que siempre he comido en casa es más fácil de lo que imaginamos. ¡Toma nota!
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