Puede que creáis que soy todo un optimista pero realmente creo que soy un “as” en la cocina. ¡En serio! He ido mejorando mucho y por ello he decidido lanzarme a preparar uno de los platos más deliciosos y con los que mejor podemos combatir el frío: el potaje. Hoy quiero hablaros del potaje de coles, una especialidad que seguro habréis probado alguna vez en casa de vuestros abuelos en alguna que otra ocasión. Así que, ¿os atrevéis a hacerlo vosotros? Además, como todo lo retro se lleva hoy… ¿ qué os parece si lo preparáis como comida de Navidad?
Esta receta es un poco complicada pero si lleváis ya meses como yo practicando… ¡lo será menos! Creedme, merece mucho la pena…
¡Claro que sí! Los filetes rusos no tienen ningún secreto. Son filetes hechos a base de carne picada, como la que solemos comer en las hamburguesas o unas riquísimas albóndigas. Así que, con esta nueva receta, vais a conocer otra comida más con la que seguro triunfaréis porque… ¿a quién no le gusta la carne picada en cualquiera de sus formas cocinadas?
Pero he de advertiros una cosa. En muchos supermercados, podéis encontrar los filetes rusos ya hechos y envasados. Haced lo que queráis pero a mí me parece que es muchísimo mejor que compréis la carne picada a vuestro carnicero. Pedidle mitad de ternera y mitad de cerdo para que os salgan unos filetes rusos bien ricos y jugosos.
Y ahora… os tengo que confesar una cosa. Bien es verdad que la receta es muy sencilla de hacer pero tendréis que preparar la carne picada de un día para otro. Os explico. Una vez compréis la carne picada y lleguéis a casa, la metéis en un tupper. Le añadís un huevo batido, un diente de ajo muy, muy picado (quitándole la parte central), un poquito de perejil también muy picado y un poco de pan rayado. Romoved la carne picada muy bien con todos estos ingredientes. Tendréis que meter la carne en la nevera y dejadla reposar hasta el día siguiente para que coja todo su sabor. Y… ¡ya podréis hacer los filetes!
Hoy os traigo una receta perfecta para preparar mañana domingo en las reuniones familiares de la semana: macarrones con tomate, como los de toda la vida. Yo creo que es de las primeras cosas que aprendemos a cocinar nada más independizarnos y que nos encantan. ¿Recordáis cuando llegabais a casa y vuestra madre os decía que había macarrones? ¡Te daban ganas de saltar de alegría!
En apenas 30 minutos, podréis estar disfrutando de este plato de pasta tan preciado. Lo que más tiempo os llevará es cocer la pasta, porque sino tardaríais incluso menos, ya que el aderezo se hace en apenas unos minutos.
Pero he de reconocer que no os traigo unos macarrones cualquiera. En este caso, os traigo la receta de mi madre, más que nada porque procuro mostraros recetas que a mí, al menos, me parecen buenas y no es porque sea mi madre… ¡pero sus platos son excepcionales!
Con el buen tiempo apetecen cosas más fresquitas y las verduras y las frutas se comen mejor. Lo habitual es quedar en una terraza con los amigos o preparar algo en en casa para tomar unas cervezas o unos vinos. Lamentablemente, en casi todas las ocasiones se tiende a acompañar esas cervezas con fritos que no son sanos en absoluto y además, engordan.
¿Por qué no tomar otros aperitivos más sanos, más fresquitos y con los que además, no sentirás ninguna pesadez? Por eso hoy os traigo un delicioso acompañamiento para reuniones, rico y con un gran aporte de nutrientes.
Soy Javi, tengo 26 años y me acabo de independizar. Me gusta comer bien pero cocinar era para mí todo un calvario. Sin embargo, gracias a las recetas y consejos de mamá y de mi abuela he sido capaz de desenvolverme en la cocina y de decirle adiós a los espaguetis con tomate y a la comida preparada. Cocinar las recetas que siempre he comido en casa es más fácil de lo que imaginamos. ¡Toma nota!
Comentarios