Estos panecillos solía hacerlo mi tía por Navidad y recuerdo lo riquísimo que estaba. Siendo niña, un día me levanté temprano mientras los hacía para ver que les ponía y cuando vi que le echaba media cucharadita de sal le dije que ya no los comería mas, que era imposible que siendo dulce llevara sal… Luego me pilló cogiéndolos y rellenándolos para merendar. Están irresistibles de buenos y se pueden rellenar tanto con dulce como con salado.
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