¡Cómo pasa el tiempo! Sin darnos cuenta, ya ha transcurrido todo un año desde la última escapada de grullas -mis hermanas, nuestra amiga Vicky y yo misma- a Italia. El año pasado estuvimos en Venecia y ya comenté en su día que comimos bastante mal.
Este año el viaje ha transcurrido por las regiones de Emilia Romagna y Les Marche y me llena de orgullo y satisfacción (¡) decir que hemos comido muy, pero que muy bien. Las ciudades que hemos visitado (Módena, Bolonia, Ferrara, Parma, Ravena, Rímini y Urbino) tienen nombres que evocan suculentas recetas de pasta, salsas, aceites y vinagres, quesos y embutidos. Son regiones ricas y la casi totalidad de la industria alimenticia italiana se ubica en alguna de esas ciudades (Barilla, Parmalat, Ferrarini…). La tradición culinaria de esas tierras se nota en los restaurantes y los menús.
En estos viajes de grullas de primavera -la primavera es la época del año en la que solemos ir; las grullas, por desgracia para ellas, ya se encuentran en pleno verano de la vida- solemos hacer muchas visitas culturales, hacer muchos kilómetros en coche, tomar alguna que otra birra y hacer risas, muchas risas. También intentamos hacer alguna comida o cena rica, por investigar un poco el mercado, no os vayáis a creer otra cosa y, si se tercia, comprar un buen trozo de parmesano o una caja de pasta fresca. para regalar a los seres queridos que nos esperan en casa al volver. Como puede verse, lo pasamos fatal.
En la especialísima ciudad de Ravenna, además de ver unas joyas arquitectónicas y arqueológicas únicas como son el Mausoleo de Gala Placidia o el de Teodorico y las iglesias de San Vital y San Apolinar in Classe, comimos en la Antica Tratoria Al Gallo. Es un céntrico restaurante familiar donde la cocina, sencilla pero con un puntito de sofisticación, tiene su base en los productos de la región (trufa, espárragos, habas, hortalizas) y en los sabrosos pescados del cercano Mar Adriático. Tampoco falta en su carta , pero eso en Italia no hay ni que decirlo, un buen repertorio de platos de pasta.
Ya habíamos tenido la oportunidad de comer en la Trattoria Al Gallo hace unos años. Hemos vuelto y esta vez la comida ha sido tan buena como yo la recordaba.
Tomamos unas entradas variadas entre las que recuerdo unos crostini, unos bigné (especie de buñuelos) al formaggio y un muy sabroso pure’ di fave con erbette , un nido de una especie de puré de patatas hecho con judías blancas que alberga unas hierbas picantes, tipo espinacas, aderezadas con un refrito de ajo y pimienta. Una mezcla de sabores muy peculiar y muy rica aunque, como puede verse más abajo, muy poco fotogénica
Como plato fuerte casi todas pedimos pasta. Yo tomé unos cappelletti di Ravenna al tartufo que estaban da morire, otras los pidieron al ragú, también muy ricos. En otro post daré una receta que tengo muy buena de cappelletti al ragú y la diferencia que existe entre la pasta al ragú y la pasta a la Bolognesa. Es parecido pero no es lo mismo.
De postres, me los hubiera tomado todos, pero había que seguir viaje y optamos por probar el tiramisú -bueno, pero predecible- y una mouse de guirlache y nocciola, que emocionaba.
Sé que Ravenna está lejos y que es complicado hacer una escapada para probar la comida de la Antica Trattoria Al Gallo, pero, si tenéis ocasión, la ciudad y la comida, lo merece. ¡Ah!, y sin que sea regalado, en AL Gallo, no se pasan nada con los precios y te atienden los dueños del negocio con simpatía, paciencia y amabilidad. Una opción más que recomendable.
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En estos días se celebra en Madrid, el XXVII Salón de Gourmets (IFEMA, 8,9, 10 y 11 de abril), más popularmente conocido como Gourmetour. En esta importante Feria se reúne el mundo de la producción, elaboración, comercialización y distribución de comida y bebida de alta calidad.
Este año el Salón de Gourmets ha contado con más de 1.000 expositores que presentaban alrededor de 30.000 productos
A falta de estadísticas de cierre del Salón, ya se han registrado 44.00 visitas de profesionales del sector. Sin contar las visitas de público amateur, curioso por conocer las novedades de una rama de actividad que interesa cada día más a propios y a extraños. Esperemos que, desafiando la crisis,las cifras de visitantes y de negocio al cierre de la Feria, superen todas las previsones.
Como este año tuve tiempo y ocasión, me acerqué por la Feria a ver qué se cocía. Debo reseñar que a pesar de que intenté evitar las horas de mayor animación, había bastante buen ambiente y se respiraba un aire festivo y de buen rollo entre los distintos expositores, los visitantes profesionales y el público que acudía a curiosear y a probar las muestras de los apetitosos productos a los que invitaban los expositores.
En este post tan solo voy a dar la impresión general de lo que me pareció este XXVII Salón de Gourmets, pero he tomado buena nota de lo que parecieron los productos más interesantes, útiles para la cocina del día a día o los más novedosos -o los que a mí me llamaron más la atención-. En posteriores entradas, iré colgando información de las novedades.
Abundaba en el Salón la presencia de las distintas regiones españolas, en un admirable intento de las Comunidades Autónomas y algún que otro Ayuntamiento, de apoyar los productos -y la industria- local.
Había muchos productores de jamón, de queso, de aceites, de conservas tanto de mar como de tierra. Los productos representados, en general, de una calidad superior, que nos reafirma en que en jamones y aceites, no hay país que nos haga sombra y, en quesos, aunque sí que los quesos franceses e italianos son tan ricos o más que los españoles y tienen una reconocida fama internacional, sus precios son, en genera, el doble o el triple que el precio de los nuestros, con lo que la competividad de nuestros riquísimos manchegos es de diez.
También me llamó la atención un curioso “túnel del vino” en los que estaban representados los principales exponentes de caldos, clasificados por tipo de uva, que se podían irse catando en los stands habilitados por los productores de las distintas regiones. Como de vinos, ni entiendo, ni pretendo -el mundo del vino es profundo y complicado y el aficionarse conlleva peligros que prefiero no correr-, pues dejé que Jose, que tuvo a bien acompañarme a la Feria, me indicara un par de opciones para probar que, así cualquiera, me gustaron. Como buena ceporra que soy en materia vinícola, sigo en mis trece y me reafirno en apreciar lo que conozco. Así, como vinos excelentes para todos los días, sin gastarse la fortuna en ello, para tintos, me quedo con el Cosecha de Familia de Bodegas Beronia, un Rioja que está bordado. Para blancos, tengo dos opciones: una, de blanco de Tierras de Cádiz, de Bodegas Entrechuelos y un vino blanco más sutil y afrutado , que me encanta y que hacen con uva de Malvasía en la Bodega Los Bermejos, de Lanzarote.
Vimos a Pedro Larrumbe haciendo una receta de espárragos frescos en un Show Cooking, en vivo y en directo .¡Qué gusto cuando se ve trabajar a lo profesionales, con P mayúscula!
En el Salón de Gourmets 2013 se están realizando concursos de corte de jamón, de abridores de ostras -ecailleur-, de la mejor tapa, del mejor cocktail con orujo…
Vamos, lo dicho: mucha actividad, competencia y buen ambiente.
¿Productos de los que ya iremos hablando?: Los nuevos gazpachos y ajoblanco de Santa Teresa, los cócktails de Panizo, hechos con orujo zamorano, que están de muerte, las huevas de trucha y salmón de Calver, siempre investigando para llegar a hacer los más sutiles sucedáneos de caviar, la cerveza de nísperos…
Había, por haber, hasta una maquina japonesa que preparaba sushi y makis. Tú metes el arroz, el pescado y el alga envoltorio, y ella solita, te lía una perfecta pieza de sushi. Ver para creer.
No quiero dejarme en el tintero, aunque ya volveré sobre él, porque lo del chocolate, merece investigación aparte, los magníficos bombones de rellenos tan gallegos como el aguardiente de hierbas, de café o de , el orujo que hace el repostero Mark Vernik para Habelas Hailas.
Bueno, pues voy acabando por hoy que, así, a lo tonto, me está costando un montón hacer este post, porque me aturullo y quiero hablar de todo lo que vi en el Salón, y al final no hago más que confundir al lector. Lo mejor es que los interesados que anden por Madrid, se acerquen a IFEMA y saquen sus propias conclusiones. Yo, seguiré informando.
Seguir leyendoSituada a unos pasos de la Plaza de Olavide, más concretamente en la calle Santa Feliciana, número 5, nos encontramos con una tienda muy peculiar especializada en todo lo necesario para elaborar tartas y todo tipo de repostería de alto nivel estético.
El Taller de Tartas es un espacio en el que da gusto perderse. Puedes encontrar cualquier modelo de moldes, libros especializados en repostería, ingredientes para preparar coberturas, rellenos, glasas, colorantes alimentarios para decorar los dulces…
Los preciosos macarons de colores, las tartas decoradas o los cupcakes, no tienen secreto si se utilizan las recetas, los consejos y los ingredientes que, con amabilidad y profesionalidad te ofrecen en el Taller de Tartas.
Además, en El Taller de Tartas imparten cursos donde enseñan las técnicas básicas de este tipo de sofisticada repostería: curso de taza de té, curso de cup cakes, curso de tartas de pisos…
Además de preciosísimos, los dulces que aprenderás a hacer en esta escuela, están deliciosos.
No es por nada, pero con talleres y tiendas de esta categoría, nos importa un poco menos que no tengamos todavía Ladurée en Madrid. Por cierto: ¿A qué están esperando para abrir una franquicia en España y podamos disfrutar sin recorrer medio mundo de sus riquísimos macarons?
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En el nivel Pinche 1, de los cursos de cocina que hemos estado impartiendo en Estudio Funciona, uno de los alumnos más constantes y participativos fue Carlos, un chico venezolano, publicista afincado desde hace ya bastantes años en España, que es un encanto: listo, simpático, y siempre con un optimismo y un gran sentido del humor.
Bueno, también es tío muy atractivo, que cuando se dice de alguien que es listo, simpático, bla, bla, bla…solemos dar por hecho que es un “callo malayo“. Y no es el caso, ¿eh?.
Carlos nos preguntaba en clase qué era lo más típico en España para las comidas o cenas de Navidad y, la verdad, es que no pudimos decirle algo en lo que todos estuviéramos de acuerdo: Salieron a relucir desde los mariscos al cordero, desde la lombarda a los canelones… la verdad es que en cada casa se come una cosa distinta en esas fechas. según los gustos, las costumbres y las posibilidades de cada familia. Ni siquiera en algo tan “nuestro” -que hasta lo venden en Barajas para que los turistas lo lleven a sus casas- como el turrón, había unanimidad en cuanto a postre de esos eventos.
Pues Carlos nos comentó que en Venezuela es muy típico hacer una cosa que ellos llaman pan de jamón y que es como un brazo de gitano entre dulce y salado que lleva muchísimas cosas muy ricas dentro y que tiene que estar buenísimo
Carlos prometió en una de las últimas clases que me iba a mandar la receta y ha cumplido más que sobradamente su promesa: me mandó, no sólo una receta simpatiquísima que transcribo tal cual, sino que también me mandó una foto del pan de jamón, para que nos hagamos una idea de lo que es y, la verdad, es que se hace la boca agua sólo de imaginarlo.
Me imagino que la receta será de la madre de Carlos y tened paciencia de leerla hasta el final, porque da consejos sobre como el ama de casa deberá “gestionar” la ejecución de la receta si no quiere que el resto de la familia acabe comiéndose los componentes del relleno y no llegue nada a la mesa.
Transcribo la receta tal cual, porque me parece muy clara y muy ingeniosa.
Eso sí, ¡trabajo debe de dar un rato, sobre todo porque la receta es para hacer unos tres panes, pero, por otro lado, ya que te metes en harina en Navidades, por lo menos que luego puedas estar algún día viviendo de las rentas.
PAN DE JAMÓN
INGREDIENTES
: 1½ kilos de harina de trigo
2 cucharadas de levadura fresca (en granos o en pasta)
200 gramos de mantequilla o margarina
3 huevos de gallina
200 gramos de azúcar
1 cucharada de sal
½ litro de leche (de vaca)
400 gramos de tocineta ahumada
1 kilo de jamón (pierna, espalda o/y ahumado)
200 gramos de pasas
200 gramos de aceitunas sin semillas
150 gramos de papelón o panela
ELABORACIÓN:
En una taza de agua eche dos cucharadas de levadura fresca.Déjela reposar por cuatro minutos. Entibie la leche, agréguele la sal y el azúcar.
Coloque sobre una mesa 1 kilo de harina en forma de volcán, agregue la levadura crecida y mezcle con la mano.
Añada dos huevos enteros, la mantequilla, y poco a poco la leche hasta que los ingredientes se hayan homogeneizado; en caso de que la masa esté muy aguada, para eso es el otro medio kilo de harina que le dije al principio que reservara. Si no se reservó, eso no es culpa mía.
Deje reposar la pelota de masa por 35 minutos en un sitio tibio. Mientras tanto, con la ayuda de alguna persona que esté en su casa, prepárese un buen palo para descansar, péguele a los muchachos que estuvieron molestando durante la preparación de la masa sin el peligro de que se queden adheridos pedazos de masa en sus tiernas nalguitas o en sus inocentes cabecitas, o haga las llamadas que no podía hacer mientras tenía las manos llenas de harina. Corte las aceitunas en rueditas.
Ponga a remojar las pasas. Échese otro palo, tómese su tiempo. Avísele a sus amigos que está haciendo pan de jamón, si ellos dicen que quieren dígale que sí pero que lleven como mínimo una botella de güisqui o una caja de Pomar Reserva y usted a cambio lo dejará probar el pan, si le dicen que no dígales ¿quién los manda a pedir?
Ponga el jamón y la tocineta en un plato en forma ordenada, para que se vaya viendo bonita ¡a cosa. Supongamos que ya pasaron los 35 minutos y procedemos a hacer el pan propiamente dicho, después de darnos cuenta de que no hay un rodillo en la casa y hay que salir corriendo a buscarlo por todo el vecindario.
Divida la masa en dos partes y estírela con el rodillo hasta formar un rectángulo
sobre ese rectángulo esparza el jamón y la tocineta hasta cubrirlo completamente, de forma que aunque queramos no podamos ver ni un pedacito de masa.
Póngale las pasas y las aceitunas. Si es para venderlo, póngale poco: pero si es por placer y para quedar bien con su familia, póngale muchísimo.
Enrolle el rectángulo de allá para acá. hasta formar un rollo que más tarde será un pan.
Con los dedos aplaste ambas puntas para que no se derrame el contenido. Guarde un pedazo de masa para decorar.
Deje reposar el pan crudo durante 30 minutos antes de meterlo al horno, el cual hemos calentado ya a 250-300 °F (120-150 °C). Cuando el pan lleve en el horno 20 minutos, sáquelo y proceda a pintarlo con papelón rayado, al cual hemos agregado un huevo entero.
El pan estará listo en una hora y pico aproximadamente, pero recuerde, el tiempo se lo da la lógica (no dejarlo quemar). Con esta receta salen aproximadamente tres panes.
Especificaciones lingüísticas: el “papelón”, según he leído es como una melaza y también puede servir para el caso unos terrones de azúcar moreno.
-Entiendo que pegarse un buen palo debe ser tomarse una cerveza, un vino o algún copazo más fuerte.
¿A que la receta no tiene desperdicio?
Muchas gracias, Carlos (y te debo un brownie)
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Las cafeterías Vips han incluido no hace mucho tiempo entre su extensa oferta de postres, milk-shakes y helados, unos vasitos de yogur con frutas batidas, que me parece que es de lo más ligero y refrescante.
Yo soy muy golosa y cuando voy a Vips por alguna razón especial -es un lugar más que nada de adolescentes que, por supuesto, ya no frecuento-, siempre me apetece pedir algo dulce, pero el problema es que los dulcesde la carta (tortitas, batidos, brownies, french toast…son auténtico king-size, (insisto es un sitio para adolescentes) y, claro, no me atrevo a meterme entre pecho y espalda semejantes cantidades de carbohidratos.
Pues la opción de pedir uno de los vasitos tricolores que comento es una muy buena alternativa: está buenísimo, es refrescante y ligero, además de sano y digestivo.
Mi amiga Almudena me había dicho que me iba a dar la receta, pero el otro día llevamos al Vips a los sobrinos y no pude resistirme a pedir uno y, en intentar hacerlo yo al día siguiente en casa.
Es muy fácil y la receta va un poco “a sentimiento”:
Se compran dos tipos distintos de frutas de colores contrastados: kiwi y mango, frambuesa y melocotón, plátano y fresa…
De forma separada se bate yogourt griego con cada una de las frutas. Se pone o no, azúcar según las preferencias de cada cual.
En un vasito de cristal de boca ancha, se van depositando por capas las cremas obtenidas, de manera que haya contraste de color entre cada una de las capas.
Se sirve muy fresquito y se come intentando coger con la cucharita un poco de cada sabor.
También resulta muy rico, aunque no ya tan ligero y digestivo, hacer una capa de una mousse de chocolate o, en su defecto, de un buen yogur de chocolate.
Menuda merienda apetecible!
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Hacía tiempo que quería visitar una tienda de artículos relacionados con la cocina y la mesa que ha abierto hace ya unos meses en Madrid. Tenía las mejores referencias.
Pues bien, hoy al fin he podido acercarme y debo decir que la realidad ha cubierto con creces las expectativas.
Se trata de Cooking -The Kitchen Company- (Serrano, 203). Es un espacio situado en un amplio local de la calle Serrano, ordenado y bien decorado donde todo lo relacionado con la cocina y la degustación de los platos tiene cabida.
En Cooking encuentras todo lo imaginable para hacer más sencillo el cocinar. Bueno, más sencillo o no, porque la cantidad y variedad de utensilios especializados que ofrece, te anima a atreverte con alternativas culinarias de altura. Y eso casi siempre complica las cosas.
Hay utensilios de todo tipo (corta-queso, pelapatatas, exprimidores, moldes de hielo, marca-copas, cápsulas, palillos, pinzas. espátulas, cascanueces, peladores de ajos…..). Casi da risa intentar enumerar todo lo que allí hay. Es un desafío a la imaginación.
Cuenta con las mejores marcas del mercado. En menaje de cocina, reconocidad firmas como Le Creuset, Lagostina o Debuyer; En cristalerías no faltan los Riedel o Schott: En vajillas las Revol o Pilliuvit… Todo muy escogido, sin el agobio que a veces produce la existencia de demasiadas opciones pero con oferta más que suficiente y muy escogida.
Hay libros de cocina, aparatos eléctricos, manteles individuales y servilletas de hilo de usar y tirar, delantales…
A mi, personalmente me pareció muy interesante la sección dedicada a la repostería. Encontré moldes, boquillas, cápsulas, exprimidores, embudos…Un paraíso para aficionados y profesionales.
En cuanto a alimentos, en Cooking podrás encontrar algunos buenos aceites, sales, vinos, infusiones y tés y una amplia selección de especias.
Coincidí en la tienda con José Juan Pérez-Solero que, junto con Mario Comes y Luis Echegoyen, es uno de los tres socios impulsores del proyecto Cooking, que cuenta además con otras dos tiendas -Barcelona (Provenza 249) y Las Rozas (Londres, 30)-. Me explicó amablemente la distribución de la tienda de Madrid y me comentó que también se realizan allí sesiones de cocina en vivo para ofrecer a amigos y clientes la ocasión de disfrutar de la degustación de buenas recetas o de conocer novedades del sector. Me parece una idea novedosa y divertida de hacer gastronomía.
Yo compré un cortapastas para hacer raviolis redondos y una especie de molde de plástico que permite fabricar hielos con alguna cosa dentro: una hojita de menta para los mojitos, una frambuesa para sofisticados gintonics o -como hice nada más llegar a casa- una aceituna rellena para enfriar un vermouth. Exquisito.
Como Jose -mi marido- se empezaba a poner de los nervios con tanto aparatejo (a él le gusta comer rico, pero del proceso no quiere saber nada), emprendimos la retirada. Tengo que volver con más tiempo y menos compañía.
En definitiva, recomiendo darse una vuelta por Cooking. Es una experiencia muy agradable para los amantes de la cocina.
Seguir leyendoEste fin de semana hemos estado en Valencia y he vuelto encantada.
Hacía mucho tiempo que no visitaba esa ciudad y la he encontrado preciosa, muy cambiada y con muchas cosas que ver, hacer y….¡comer!
Para empezar, lo de llegar en AVE en una hora y media, desde Madrid, es un puntazo. ¡Vamos!, que merece la pena incluso ir sólo a pasar el día: un museo, un paseo por el Mercado Central, una comida en uno de los muchos y buenos restaurantes que tiene la capital del Turia, una visita a la parte nueva: la ciudad de las artes y las ciencias y…vuelta para casa absolutamente agotados, pero con otra hora y media para dar una cabezadita reparadora en el tren.
Nosotros -Jose y yo- fuimos con mi hermana Pachi y Damián -mi cuñado favorito- Ellos optaron por la opción Ave y viajeron como duques. Como a Jose le gusta conducir, me llevó por carretera, que no está mal, pero que es más lento -unas tres horas-.
Nos alojamos en Mas de Catinicattí, un cortijo rodeado de naranjos que se encuentra en Vilamarxant -a uno 30 km. de Valencia- y que es un lugar delicioso. Amplias habitaciones que dan a jardines o a la piscina, un área de spa muy agradable y bien atendida, un restaurante, una cafetería, tenis, pádel… Todo ello encerrado en un mar de naranjos y un cuidado paisajismo.
Los desayunos en la finca, muy ricos: con unos zumos de naranja y mandarina que no tienen nada que ver con los que tomamos en Madrid, por mucho que te lo curres. De fruta, ponían una macedonia natural con muy buena pinta, pero yo me lanzaba a unas jugosas naranjas preparadas.
Bollería rica, sobre todo un brownie que se deshacía en la boca. Luego, lo de siempre (bueno, lo de siempre que gozamos del lujazo de un desayuno en un buen hotel): fiambres, tostadas, tomate y aceite… ¡Ah! y un buen café.
La masía cuenta con un restaurante, El Cadec, con una carta de lo más apetecible y de precio razonable y, lo que llama un Jardín Bar, que se trata de una especie de cafetería donde se pueden comer unos platos en plan raciones, muy ricos y bien elaborados.
Esta fue la opción que elegimos para cena de uno de los días y compartimos un par de ensaladas, salmón, un revuelto y unos quesos. Todo en su punto, muy bien presentado y bien de precio.
Muy curiosa la variedad de cervezas que ofrecen. Yo probé una de Tarragona que se llama Rosita -menudo nombre- y me gustó. Es de trigo y malta y está rica, aunque, a la larga cansa un poco. Prefiero las cervezas lager doradas, más ligeras y ácidas.
Un sitio que no hay que dejar de ir a ver si nos encontramos en Valencia es su precioso Mercado Central. Una joya arquitectónica modernista y un lugar para que los comilones disfruten de lo lindo. Además de lo normal en un mercado español (carnes, pescados, embutidos, fruta…) estupendos productos de la región de Valencia. Yo compré aceitunas buenísimas, chufas, longanicetas de pascua y almendras.
Visitamos también otros restaurantes excepcionales que se merecen entradas especiales en De Fogones y Hombres. Ya irán apareciendo.
El fin de semana que pasamos en Valencia fue el más frío desde hacía cincuenta años. Una pena, poque no me quiero ni imaginar lo que tiene que ser Canicattí con buen sol valenciano. ¡Otro motivo para volver!
Seguir leyendoEl otro día nos invitó Ignacio a cenar a su casa. ¡Ya tengo un hijo independiente, cómo pasa el tiempo!
No es pasión de madre: el pollo al curry que nos preparó para cenar estaba buenísimo.
Hay muchas maneras de preparar un pollo al curry y todas son relativamente sencillas y agradecidas. El pollo -sobre todo el pollo de hoy en día- no tiene mucho sabor. Una preparación “subidita”, como puede ser al chilindrón o al curry, mejora infinitamente el resultado final.
Ignacio preparó el pollo con diferentes tipos de verdura. El plato quedó ligero, con vistoso colorido -la foto no le hace justicia de este aspecto- y delicado sabor. Lo acompañó con un arroz blanco, cuya técnica, me temo, tiene que seguir mejorando.
La receta sale buenísima, doy fe porque repetí. Como Ignacio vive en un quinto piso sin ascensor, pensé que ya había gastado las suficinetes calorías.
Fue un encuentro algo agridulce -al menos para mí, Jose no creo yo que repare en estas sentimentalidades-. Por un lado te enorgullece que tu hijo se maneje estupendamente en su vida adulta, por otro te da pena que ya no le haga falta para nada su mamá. Aunque, desde luego, un balance sensato de Mamá Gallina sería: “Uno menos en el nido. ¡Misión cumplida!”
Seguir leyendoÚltimamente la gente está muy comprometida con la comida. No sólo nos interesa la calidad de la misma sino también su presentación, su valor nutritivo e incluso su aporte energético.
La comida es cultura y los españoles cada vez estamos más “viajados” y apreciamos más los diferentes tipos de comida y de preparaciones. No hay más que ver la cantidad de canales de televisión que emiten programas de cocina alcanzando altos niveles de audiencia.
Para preparar deliciosos platos, no siempre hace falta una abultada cartera. La cocina tradicional de cada país no suele ser cara y buenos ejemplos son los cocidos y potes, los platos de pasta y las mousakas y los distintos tipos de estofados y albóndigas.
Es verdad que la comida de todos los días, aunque es la mejor a la larga, a veces se nos hace monótona y nos lanzamos hacia los estantes de “delicatessen” de los supermercados. Eso ya no es tan barato…
Quería comentar aquí el esfuerzo que hacen algunas grandes superficies para ofrecer a sus clientes gamas de productos de calidad a precios razonables.
Mi amiga Mar -está en todo- me comenta que Lidl ha lanzado estas navidades una línea de productos especiales llamada Deluxe. La iniciativa fue avalada por Sergi Arola y consistía en una amplia oferta de alimentos, bebidas y condimentos más propios de la alta cocina que de la oferta de un super económico, como tiene a gala ser Lidl.
Yo me di un paseo estos días y me hice con bastantes cosas de Deluxe, a precios más que razonables.
Han salido muy buenos unos packs de solomillo de atún marinado (2,59 €) y de mojama de atún (2,99 €) que me han solucionado muy buenas ensaladas.
Tampoco estaba nada malo u tarro de bloque de foie (5,99) estupendo untado en tostaditas y acompañado de mermelada de arándanos.
La salsa de mostaza. en un salseador profesional, no tiene nada que envidiar a otras de mucho mayor precio. (1,79 €)
Bueno, otras cosas, como zumos de frutas, ensaladas o dulces, no las comento, porque no tienen mayor transcendencia: buenas calidades a muy buenos precios.
Es una pena que estos productos no se vayan a mantener el resto del año, por lo menos esa es la información que me dieron en Lidt.
Hay mucha gastronomía en sitios que consideramos “de batalla”. Otro día hablaré de las ricas recetas que se pueden hacer después de una visita al supermercado de Ikea.
Seguir leyendoUno de los días de este Puente de la Inmaculada, que en parte hemos pasado en Luarca, salí con mi hermana Pachi a hacer unos recados por el pueblo y a dar un paseo hasta el puerto.
Hacía un día precioso, de hecho, íbamos a cuerpo y ésa debe ser la causa del fantástico catarro que me adorna ahora. El pueblo estaba tranquilo, aún no habían tomado posesión de los bares los clientes del aperitivo y hacía ya un rato que se habían marchado los de los desayunos. En los pueblos, la vida se articula alrededor de bares y cafeterías.
Pues nos sentamos con calma en la terraza del Cambaral, que es mucho más que un bar para Luarca. Es el punto de reunión de tantos y de tantas veces. Situado estratégicamente enfrente de la iglesia y en la confluencia de los caminos que van hacia el puerto, la playa y Marchica, el Cambaral ofrece desde hacer ya muchos años una extensa carta de pinchos y de raciones de estupenda calidad.
Un clásico es el pincho de tortilla. Me trae recuerdos de cuando lo tomábamos de niñas, Pachi y yo, al pasar hacia casa a la vuelta de la playa. Rara vez nos resistíamos, aún a sabiendas de que nos esperaban en casa para comer y que ya llevábamos retraso más que de sobra.
El pincho de tortilla sigue estando buenísimo. Me imagino que las normas sanitarias han sustituido el huevo por huevina y las patatas asturianas ya no son lo que eran pero, a la hora que lo tomamos, la tortilla todavía estaba templadina y nos supo a gloria.
Tuvimos la buena suerte de que no nos molestó el teléfono (ni maridos, ni hijos, ni jefes se acordaron de nosotras en ese rato) y que tampoco apareció por la terraza del bar ningún amigo ni conocido.
Estuvimos charlando con calma de todo tipo de temas, con la confianza que da una buena relación familiar y personal. En mi familia, entre los hermanos existe una relación de amistad que hace que cuando surge un momento de intimidad (es difícil: somos muchos y hay mucho niño pequeño metiendo bulla normalmente) éste sea un verdadero placer.
Un consejo: agarra por los pelos cualquier ocasión de tener una buena y relajada conversación. Es la mejor cura anti-stress que conozco.
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