Esta copa de chocolate y frutas es un postre que se hace en un momento, que resulta muy vistoso y que hará las delicias de los más golosos.
Querría decir que es un postre light pero no me atrevo del todo. Dependerá, claro está, de la proporción de chocolate y frutas con que carguemos las copas y del tamaño de las mismas. Dado que el postre está hecho con chocolate negro, que en teoría engorda menos, y con fruta… Que cada uno obre según su conciencia.
Vi la receta en uno de los últimos números de la revista Hola y me pareció que tenía que estar muy rico. No sólo está buenísimo sino que es muy sencilla y rápida su ejecución. El resultado, además, es de lo más decorativo servido en unas copas de cocktail o en cualquier otro tipo de vaso transparente.
Yo recargué las copas con trocitos de fresas y de plátanos. La mezcla con el chocolate y la menta está muy rica, pero también pueden usarse otras frutas. Eso sí: cortadas muy menuditas
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No sé si el destino me ha hecho un favor o una faena. Me explico: han abierto una tienda de Jeff de Bruges, la famosa marca belga de bombones, justo al lado de mi casa y, lo que en principio es una buenísima noticia -son unos bombones estupendos a un precio muy razonable-, puede convertirse en una tentación de desastrosas consecuencias para mi colesterol. Es que en lo que a bombones se refiere, tengo muy poquita fuerza de voluntad. Me encantan y cuando cae en mis manos una caja, no puedo dejarla hasta que no la he terminado. De momento estoy portándome bastante bien y, aunque ya he hecho varias incursiones al cercano Jeff de Bruges, me estoy conteniendo y no me llevo en cada visita todo lo que querría.
Esta nueva tienda de la franquicia belga de chocolates está situada en la entrada de un Carrefour cercano a mi domicilio, con lo que lo de hacer la compra en una gran superficie, cosa que normalmente odio, ha cobrado un nuevo interés para mí: al salir del supermercado con el carrito hasta arriba, más enfadada que una mona por aguantar el tedioso proceso de comprar víveres, productos de limpieza y demás zarandajas con que abastecer mi casa para que la intendencia del día a día quede medianamente cubierta, me regalo una visita a la bombonería y me hago con un ballotin o un par de trufas y ya salgo mucho más contenta. ¡Así de simple que es una!
El chocolate belga y sobre todo los bombones, son mundialmente reconocidos.
Bélgica era en el siglo XIX “dueña” de un amplísimo territorio de África, denominado precisamente Congo Belga. De esa colonia obtenían las preciadas judías del árbol del cacao, con las que los nativos elaboraban bebidas tonificantes. El chocolate, producto que ya hacía varios siglos habían traído los españoles de América, no era muy apreciado por los europeos para tomarlo tale e quale. Era necesario mezclarlo con aditivos diverso que lo dulcificaran. Los laboriosos súbditos del rey Leopoldo, se pusieron manos a la obra e inventaron fórmulas para lograr que el cacao se acabara imponiendo al gusto de los belgas, aprovechando así la facilidad que tenían para obtener las preciadas semillas. En las mejores confiterías de Bruselas se fabricaban cremas de cacao con mantequillas, azúcar,parlinés de diversos frutos secos… En 1812 la familia Neuhaus, pasteleros suizos residentes en Bruselas, inventaron lo que actualmente conocemos como bombones: unos dulces de chocolate que podían comerse de de un solo bocado.
En la actulidad no hay más que poner un pie en Bruselas para darse cuenta de que allí el bombón no es un producto de consumo excepcional. Los belgas compran bombones casi cada día como los holandeses compran flores o los británicos mermeladas o bizcochos. En Bélgica los bombones forman parte de la dieta habitual. No en vano fueron ellos los inventores.
Pues las tiendas de Jeff de Bruges son una gozada. Hay un montón de bombones, chocolates en tabletas, huevos de Pascua , trufas, cacaos y por si fuera poco, helados.
Los bombones tienen un precio muy asequible (39,40€ el kilo) y son de una excelente calidad. Puedes comprar elegantes ballotin de varios pesos que contienen surtidos de bombones preparados de antemano. (El de 250gr cuesta 9,98€ y contiene unos 20 b0bones) También cabe la posibilidad de elegir el surtido y adaptar al gusto de cada cual, los bombones que rellenarán el cofrecito.
Es una buena idea ir probando poco a poco todos los sabores y “personalizar” el pedido. Yo tengo serios problemas en el momento de la elección porque para mi gusto todos los bombones son estupendos: trufa, moka, pralinés, pistacho… También existen en Jeff de Bruges conjuntos preparados para acontecimientos especiales como bodas, comuniones, nacimientos y bautizos. Por supuesto, el mundo de los niños, tine especial cabida en las tiendas Jeff de Bruges y hay bombones con formas de animalitos y rellenos de petazetas, arroz inflado, galleta, grageas de chocolate…
De momento Jeff de Bruges tiene en España cinco tiendas: tres en Madrid (CC La Vaguada, CC Plenilunio y CC del Carrefour de Alcobendas), una en Zaragoza y otra en Logroño. Pretenden continuar con la expansión y abrir nuevos establecimientos ¡Qué peligro!
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Como cada año, en cuanto va llegando a el mes de febrero, desde los grandes almacenes, hasta las mercerías más cutres, se emperifollan de corazones de color rojo y de ofertas imbatibles de joyas, perfumes y quicallería diversa. Ni en las teleseries norte, sur y centroamericanas, ni en los más sesudos programas de radio de debate, se puede dejar de hablar de lo importante que es para la estabilidad de las parejas el que se celebre como es debido -regalo, fin de semana en hotelito con encanto y/o cena espectacular, con velitas y champagne-, el fatídico día 14 de febrero: San Valentín o Día de los Enamorados.
Pese a que esta ridícula costumbre se va metiendo entre las entretelas culturales de nuestro entorno, las parejas nunca han durado menos ni han resultado más inestables. Y perdón si ofendo con estas rotundas y cínicas afirmaciones a algún cándido lector o lectora, que siempre los hay.
Pues con esta zarabanda de corazones entrelazados que inunda estos días nuestro entorno, llegan también las veleidades románticas a los menús de los restaurantes y de los hoteles con encanto. No hay establecimiento hostelero que se precie que no ofrezca estos días un menú afrodisiaco (o afrodisíaco, que la RAE deja decirlo de las dos maneras) a sus clientes más crédulos.
Yo no creo para nada en el efecto adrodisiaco de los alimentos. ¡De ninguno! Bueno, a lo mejor una cremita o una mousse de Viagra, sí es afrodisiaca, pero eso ya no es cocina, sino otro cantar. Y no seré yo, de todas formas, la que experimente con recetas en este sentido.
creo que todos los platos pueden despertar apetitos sexuales si se comparten con cariño, ilusión y un poco de puesta en escena agradable, con la persona amada.
Lo mismo da si se trata de ostras, con champagne, conejo al chocolate, o bombones de foie con reducción de Pedro Ximenez, o unas simples judías con chorizo o un cochinillo al horno. Si el ambiente en la pareja es bueno, es de complicidad alrededor de la comida y la bebida, el éxito de la velada garantizado. Con o sin vuelta posterior vuelta al ruedo.
He empezado diciendo que no creo que haya alimentos afrodisiacos. Voy a cambiar de discurso de cabo a rabo: TODOS los alimentos son afrodisiacos si se preparan con cariño compartido desde la elección del menú, la elaboración y la puesta en la mesa. El deseo está en la mente y en la actitud de cada uno. Si no, no hay afrodisiaquez que valga.
De todas formas, como viene al caso, y las fresas y el chocolate han pasado siempre por ser alimentos que despertaban la libido, podemos aprovechar para hacer un postre de fresones con chocolate el que ya haya fresones buenísimos en todas las fruterías. Es un final de comida muy rico y no tiene que restringirse a una cena romántica. Este postre encaja estupendamente como final de una cena de amigos o de una comida familiar.
Basta con poner en una fuente los fresones enteros lavados y saneados y servirlos con una jarrita o un bol de chocolate fundido. Cada comensal irá echando chocolate sobre sus fresas o mojádolas en el bol.
Mi amigo Álvaro me ha explicado cómo funde él el chocolate: pone en un cazo agua y azúcar para hacer un almíbar a punto de hebra. Cuando está, separando el cazo del fuego, se introduce en el almíbar el chocolate, que se irá derritiendo poco a poco. Riquísimo.
Bueno, pues a ver si ligamos todos con este postre, aunque con buena voluntad y ganas, cualquier plato es adecuado para tal efecto. El poder de la seducción está en la cabeza, si bien a veces se llegue al corazón por el estómago.
Seguir leyendoLa receta de este bizcocho de dos colores no puede decirse que sea ligerita. Como casi toda la repostería de origen francés -y este dulce lo es-, lleva una buena dosis de mantequilla. No es que sea lo más saludable del mundo para adultos pero está buenísimo. Para los niños, si no tienen problema de obesidad, claro está, ya no hay que preocuparse por esos temas y es que, además la mantequilla tiene un alto valor nutritivo que los infantes aprovechan estupendamente.
El bollo en cuestión se trata de un bizcocho en el que la mitad de la masa está aromatizada con vainilla y la otra mitad con chocolate puro. El resultado es estéticamente muy agradable y para el paladar, ni te cuento.
Ojo al dato: esta receta se simplifica mucho si se hace en el vaso de la Thermomix. Así no hay que andar ensuciando tanto recipiente al dividir las dos distintas porciones de masa.
Seguir leyendoLa preparación de esta receta es sencilla y, aunque nadie lo diría, el chocolate marida bien, -como dice ahora todo el mundo- con la insulsa carne del pavo.
Ya he publicado varias veces otras recetas con la pechuga de pavo como protagonista (pavo con naranja, pavo con cebolla y ciruelas…).
La verdad es que comprar una pechuga de pavo y guisarla con algo de gracia -si no, no hay cristiano que le hinque el diente-, es un recurso fácil, económico, sano y rico, que nos sacará de apuros en muchas ocasiones.
Además, esta carne, una vez guisada, se conserva muy bien durante varios días en los que la cocinera puede vaguear o dedicarse a otras actividades de mayor valor añadido.
El otro día vi en el pollero que había una pechuga de pavo no muy tremenda -las pechugas de pavo suelen ser descomunales- y me dije: “¡ésta es para mí!. Así, ponía en marcha un experimento de forma que si no me salía muy bien, el desaguisado no iba a ser muy grave. Así las cosas procedí a improvisar una receta para pavo con chocolate como base de la salsa.
Dado que siempre se han hecho salsas de chocolate para perdices o faisanes, ¿porqué no el humilde primo lejano de estas altivas aves de pluma iba a estar muy rico con su salsita de chocolate?
Pues allá que me puse y el resultado del experimento salió bien bueno.
A ver si os gusta, porque la receta, es fácil, no, lo siguiente, y los ingredientes los tenemos a mano en la cocina en todas las casas. Bueno, menos la dichosa pechuga. Ésa hay que traerla ex-profeso del pollero o del súper.
Seguramente los menos atrevidos de nuestros comensales ponen pegas a la mezcla de la carne y el chocolate. Pues les decimos que hay que ver qué poco mundo tienen, y que se lo coman, que está muy rico.
¡Ya veréis como cuela!
Seguir leyendoEl jueves fue el cumpleaños de Juan, hermano de Jose; y él e Inés nos invitaron a todos a comer a su casa este sábado. Estaban todos los hermanos Velasco, hasta Javier que vino de la Palma, donde vive y desde donde viene sólo un par de veces al año.
La verdad es que culinariamente esta comida ha puesto el listón tan alto que no sé si vamos a estar alguna vez al mismo nivel. Muchos cocineros con estrellas de una conocida marca de neumáticos sirven comidas mucho menos sabrosas y peor presentadas.
Maria Jesús hizo unas croquetas de boletus estupendas. Nos las zampamos todas antes de empezar a comer.
Juan preparó un gazpacho con queso feta y aceite de albahaca servido en tazas de café, un salmorejo con brandada y crumble de anchoas y unos blinis de requesón con guacamole. Estaba todo buenísimo y solo era el primer plato.
De segundo nos preparó unos chipirones rellenos de verduras envueltos en pasta brickque estaban muy crujientes y ricos.
Isabel se ocupó de los postres. Trajo un par de tartas, según ella muy fáciles, aunque no hay que fiarse de Isabel, es una estupenda cocinera, se organiza muy bien y lo hace todo en un pliqui. La primera era una tarta de chocolate de Donna Hay que estaba para quitarse el sombrero, y la segunda una tarta de queso “atigrada” con caramelo. La verdad es que costaba decidirse, por lo que la mayoría opto por tomar de las dos.
No sé qué he hecho yo en una anterior reencarnación para que con tanto Velasco tan buen cocinero, me haya ido a tocar el único que no sabe ni freír un huevo.
A continuación os pongo la receta de la tarta de chocolate
Cuando mi hijo Guille era pequeño, una calurosa tarde de mayo, se empeñó en que le llevara a la Feria del Libro del Paseo de Coches del Retiro. ¿siguen instalándola ahora ahí?
Pues allá que nos fuimos, y tras patear bajo un sol abrasador, y me imagino que curiosear por las casetas, Guille me pidió que le regalara un libro de recetas de cocina para niños llamado Los pasteles favoritos de de Obélix (Editorial Timún Más). Pues a ese libro le hemos sacado muchísimo jugo en los años en los que Guille ha ido pasando -menos mal- a leer cosas algo más transcendentes. Tiene muchas recetas de tartas de frutas, de tartaletas, pudings, galletas…
Como nos encanta el chocolate y la familia se quedó un poco compungida cuando mi hermana Eugenia se llevó a su casa el pastel de chocolate que le regalamos, volví a hacer un pastel de chocolate que sale buenísimo y que se hace muy fácil.
Estupendo para meriendas o desayunos. Prometo hacer próximamente una tarta de pera según la receta de Obélix, que sale buenísima.
Seguir leyendoBajo este nombre tan rocambolesco y pasado de moda se esconde una receta fácil, riquísima y … ¿nutritiva?. Bueno, dejemos los aspectos nutricionales del tartazo, para no empezar a asustarnos ya.
Es una especie de brownie, pero, desde mi punto de vista algo menos pringoso que el brownie fetén y, como lleva muchas nueces, lo comes sin tanto remordimiento pensando que los omega 3 de las nueces compensan algo la mantequilla que hay que ponerle.
¡El que no se consuela es porque no quiere!
Pues el otro día le di a mi hermana Eugenia un plantón monumental y se me ocurrió que hacerle una tarta Emperatriz Eugenia podía ser una buena compensación. Creo que acertamos, porque Eugenia, como buena Sánchez que es, come como una “descosida” y quedó encantada con el regalo.

Bueno, a ver qué tal os sale y ya veréis cómo “entra de bien” este pastel.
Salta a la vista que es una tarta-bizcocho que está buenísima y que se hace en un pispás. La pena es que no dura nada. Si lo dejas a la vista en la cocina, verás cómo va cayendo. – Ideal para “pizcar” durante la tarde del domingo.
Seguir leyendoEl otro día estuve merendando con mis amigas de toda la vida, Cristina y Almudena.
Nos conocemos desde niñas y siempre que nos vemos lo pasamos muy bien juntas. Como vivir en Madrid no facilita el encontrarse, no nos reunimos todo lo que quisiéramos porque no somos precisamente vecinas y las tres tenemos líos familiares y profesionales que nos condicionan.
Todo este rollo es para justificar que en esta ocasión nuestro encuentro fue alrededor de una mesa de merienda. Una costumbre que creo que no está muy de moda en la actualidad.
Resulta que, por diversas circunstancias ajenas a nuestra voluntad, quedamos en un sitio muy recomendable para tomar un chocolate o un té a media tarde, un cocktail antes o después de cenar y hasta una comida o una cena. Nos lo recomendó Cristina, la hija de veinte años de mi amiga y debo reconocer que la media de edad en el local, estaba más cercana a la suya que a la nuestra.
Estoy hablando de El jardín secreto (Conde Duque,2). Este pequeño espacio -no sé si decir que es un restaurante, una cafetería o un pub- tiene un encanto especial.
Está siempre lleno de bote en bote, aunque no se encuentra en los circuitos normales de zona comercial o de cines. La decoración es ecléctica y un poco recargada y los sitios no siempre son muy confortables -según la silla que te toque: no hay dos iguales-.
Bueno, pues pese a todo estos pequeños inconvenientes, que me temo que son fruto de que este sitio está pensado para clientes veinte o treinta años más jóvenes que nosotras, creo que es una recomendación estupenda para cualquier edad.
Tomamos unos chocolates buenísimos- hay más de diez opciones diferentes en la carta- y unas tartas muy bien hechas.
Los dulces son caseros y originales. Probamos tres de los más clásicos: tarta de zanahoria, cheese cake con chocolate y tarte tatín. Las tres tartas muy buenas, sobre todo la mini tarte tatin, servida con un bol de nata.
Aunque no era nuestra intención quedarnos a cenar, se nos hizo bastante tarde y observé que en otras mesas servían una apetitosa oferta de productos salados y algo más consistentes: sandwiches, ensaladas, pizzas, platos de pasta, crepes, carpaccios. guacamoles … Todo -me fijé en la carta- a unos precios más que razonables.
Los cocktails eran también muy sugerentes. Nos esperan para otra ocasión.
Al salir, tuve que pasar por la puerta del cercano Palacio de Liria para recoger mi coche. Vi entrar a su casa a Cayetano. ¡Os lo juro!
Seguir leyendoEn cuestiones culinarias no tiene porqué ser todo complicado y laborioso. Muchas veces, poniendo un poco de imaginación y ganas, se pueden obtener resultados más que satisfactorios simplemente con mezclar algunos de los ingredientes que habitualmente tenemos en la nevera.
Con unas mandarinas y un poco de chocolate de cocinar -no es nada difícil que estos ingredientes los tengamos por casa- se hace un delicioso acompañamiento para el café, la infusión o las copas de después de una copiosa comida o cena. Es un dulce refrescante que, además, entra de maravilla.
La elaboración no tiene ningún misterio y se puede preparar el día anterior.
Gajos de mandarinas con chocolate
Yo suelo utilizar, y resulta todavía más sencillo, unas tarrinas de Nestlé de fondue de chocolate. Está buenísimo y presenta ventajas en su elaboración sobre el chocolate normal de cobertura.
También están muy buenas preparadas de este modo las uvas o las fresas. Las frutas que no tienen piel fina externa no admiten este tipo de preparación, porque el chocolate no se adhiere ni se seca. Sin embargo sirven para fondue de chocolate (piña, pera, plátano…)
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