Se van pasando los días y veo que todavía tengo en el tintero -mejor sería decir en el i-phone- alguna que otra documentación gráfica de momentos estelares gastronómicos que han sucedido durante este verano.
No quiero dejar que pase un día más sin hacer un post sobre el restaurante Sport, de Luarca (calle Rivero, 8 Tfno: 685 641 078
El Sport es una clara referencia gastronómica del Occidente Astur.
El restaurante cuenta ya con más de cincuenta años de existencia, -casi para sesenta, me puntualiza mi amigo Juan Carlos cuando le comento el texto que voy a publicar-. Cuesta creer que pase el tiempo tan deprisa y que el Sport, con una decoración impecable y una cocina siempre en constante evolución hacia las nuevas tendencias, sin olvidar sus orígenes, sea ya todo un elegante señor maduro, hablando en términos de “linea de tiempo humana”.
Sin apartarse demasiado del modelo de negocio legado por Pilar, madre de los actuales dueños: Mayte y Juan Carlos Menéndez, que fue quien comenzó a sacar adelante una casa de comidas, situada en un estratégico y bellísimo emplazamiento, que estaba especializada en excelentes guisos tradicionales de pescado, el Sport ofrece en la actualidad una cocina más variada y adaptada a las nuevas exigencias y gustos culinarios. Me consta, porque lo compruebo cada vez que tenemos la suerte de ir allí.
De los platos, ¿qué voy a decir? Se me cae la baba sólo de pensar lo rico que está todo, desde la sencilla empanada de merluza o las albóndigas de bonito a, por supuesto, los exquisitos percebes recién cocidos, los bogavantes o los espectaculares pescados más que frescos. Por algo los dueños poseen también una de las cetáreas más importantes de España.
Este verano Jose y yo hemos solucionado más de una y dos comidas tapeando en la terraza del Sport al volver de la playa y antes de ir para casa, donde nos daba un poco de pereza tener que preparar comida, poner la mesa, recoger… Vamos!, puritita vagancia.
Pues hemos comido unas cosas riquísimas y a unos precios muy razonables: tortilla de bacalao, albóndigas de bonito, tacos de solomillo o una ensalada de la casa (con queso de cabra,avellanas y cecina de León que estaba espectacular)…
Juan Carlos, siempre ameno, atento y cariñoso, nos solía sacar una prueba del guiso que se estaba cociendo en los fogones como entrada del menú del día. Ahí sí que se demuestra que la frase de Mies Van der Rohe de “menos es más” es claramente aplicable.
Como de vinos tampoco andan mal surtidos en el restaurante, acompañar este súper-aperitivo con un buen verdejo o albariño, era toda una delicia. Otro día hablaremos más a fondo de sus postres y de que en el Sport, por la noche, se sirven las mejores copas de todo Luarca. Para otra ocasión.
Aquí dejo una foto de la tortilla de bacalao y otra de la famosa ensalada.
Los percebes y el bogavante no los pongo para no herir susceptibilidades.
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¿A que no son éstos tiempos como para hablar de salpicón de marisco?
Pues resulta que Begoña, la cocinera del restaurante La Farola de Luarca (sí, el de la magnífica tortilla de merluza y otras mil delicias más), me ha dicho una receta de salpicón que se adapta económicamente a los tiempos que corren sin hacer la mínima rebaja en el sabor del marisco.
Ya he hablado otras veces de restaurante La Farola (tortilla de merluza, repollo con langostinos…) pero es que cada vez que volvemos, Begoña y Diego nos sorprenden con nuevos manjares cocinados con mimo, imaginación y las mejores materias primas de la tierra. Siempre salimos encantados habiendo comido como reyes.
Bueno, dejo de enrollarme y paso a lo que de verdad os interesa, la receta de este estupendo salpicón. Es muy fácil de hacer y ya veréis como si lo servís en una comida veraniega con amigos quedáis estupendamente.
El secreto de esta receta es que el aceite sea de girasol, así se realza el sabor del langostino, cosa que no sucedería con un aceite de oliva ya que lo ocultaría.
Se sirve bien fresco como aperitivo o de primero. Este plato está más sabroso si se toma el día siguiente a su elaboración.
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Esta Semana Santa, enLuarca de mis amores, ha sido bastante puñetera: ha hecho un tiempo repugnante -frío, viento. lluvia y hasta algo de nieve-.
Además, para más Inri, la mala situación económica que seguimos arrastrando los españoles desde hace ya más tiempo del que quisiéramos, también se ha hecho notar: poca gente en los bares y restaurantes y mucha en las procesiones.Ya se sabe, sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena. Como tampoco me encontraba yo muy animada que dijéramos, no he estado muy al tanto de las delicias gastronómicas que nos regala generalmente esa bella tierrasturiana.
De todas formas creo que voy a dejar en el tintero un par de anécdotas gastronómicas y me voy a centrar ahora en una estupenda receta de tortilla de merluza. No vaya a ser que se me olvide comentarla más adelante, y merece muchísimo la pena.
Uno de los días que estuvimos en Luarca, comimos en el Restaurante La Farola (c/ Ramón Asenjo, 4 Luarca) y, además de salir muy, pero que muy bien comidos, me llevé un tesoro que enseguida paso a compartir con el foro de lectores de De Fogones y hombres: la receta de Begoña ,la cocinera de la Farola,de una tortilla de merluza que hace y que está espectacular.
La Farola es un restaurante que se encuentra en el mismo centro de la población y que ofrece una comida sencilla, confeccionada a la manera tradicional: con paciencia, cariño y buena materia prima. Diego, siempre activo y preocupado por que sus clientes salgan contentos, se ocupa eficazmente de las mesas, los pedidos y la barra. Begoña, su mujer, desde la cocina, va preparando los ricos manjares que pueden comerse en La Farola.
Me gusta mucho este sitio porque, además de tener los platos típicos de un buen puerto de mar como es Luarca y de cocina asturiana tradicional, tienen una gran cantidad de platos de verdura, que están exquisitos: repollo con langostinos, guisantes con jamón, revuelto de calabacín, panaché, menestra… Todos realizado con las ricas verduras del huerto que tienen Begoña y Diego en su casa, en una aldea cerca de Luarca.
También están “que se salen” en La Farola las patatas y cebollas rellenas, el pisto, los fritos de merluza, el rolllo de bonito…
En fín, que lo peor de comer en este restaurante , es tener que elegir y no poder pedírselo todo.
La tortilla de merluza es una delicia:suavina y sabrosa. Bego, metida entre los fogones de la hora punta de la cocina, tuvo la amabilidad de contarme cómo la hacía ella.
Seguir leyendoEn el Restaurante Casa Consuelo de Otur (Luarca) hacen un escabeche de verduras que quita el sentido. Mari, la cocinera, te explica amablemente la receta y te dice que el secreto está en cocer cada verdura por separado para darle a cada una el tiempo justo de cocción; luego se hace un escabeche al gusto y ya está. ¡Ahí es nada!
La receta es en teoría muy simple pero, como todo lo que es aparentemente simple, tiene su truco. Se requiere bastante tiempo y tranquilidad para cocer las verduras y además que éstas sean de muy buena calidad. Ni hablamos, por supuesto, de la mano experta de una buena cocinera como Mari para darle el punto tan rico que tiene el escabeche de Casa Consuelo.
Yo he estado mucho tiempo sin poner en práctica esta receta, por vagancia y porque no me atrevía a críticas que iba a recibir por parte de mi familia, verdaderos fan del escabeche de Casa Consuelo.
El otro día estuve en el mercado y me traje a casa gran cantidad de verduras frescas y variadas. Con toda la mañana de un sábado por delante, me entretuve en hacer este plato. Ya me apetecía. El resultado fue muy bueno y creo que se me ha quitado el miedo y la pereza de incorporar esta receta a las habituales de casa.
El truco que tiene es ir dejando las verduras “al dente” -no muy hechas- y no poner el escabeche muy fuerte de vinagre.
No he dado cantidades exactas de las verduras. Podría ser un cuarto de kilo por cada variedad, pero he dejado la cantidad a la imaginación y el gusto del cocinero.
Tampoco hay que limitarse a las verduras que he puesto. Hay muchas otras que se me ocurre que pueden resultar riquísimas escabechadas (lombarda, alcachofa, espárragos verdes…). También va a depender de lo que haya en la plaza de temporada en cada momento.
Debo reconocer que este escabeche salió riquísimo, pero que todavía no está a la altura del de Casa Consuelo. Seguiremos practicando, aunque ellos juegan con una ventaja: la estupenda verdura que tienen en Luarca.
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