Esta Semana Santa, enLuarca de mis amores, ha sido bastante puñetera: ha hecho un tiempo repugnante -frío, viento. lluvia y hasta algo de nieve-.
Además, para más Inri, la mala situación económica que seguimos arrastrando los españoles desde hace ya más tiempo del que quisiéramos, también se ha hecho notar: poca gente en los bares y restaurantes y mucha en las procesiones.Ya se sabe, sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena. Como tampoco me encontraba yo muy animada que dijéramos, no he estado muy al tanto de las delicias gastronómicas que nos regala generalmente esa bella tierrasturiana.
De todas formas creo que voy a dejar en el tintero un par de anécdotas gastronómicas y me voy a centrar ahora en una estupenda receta de tortilla de merluza. No vaya a ser que se me olvide comentarla más adelante, y merece muchísimo la pena.
Uno de los días que estuvimos en Luarca, comimos en el Restaurante La Farola (c/ Ramón Asenjo, 4 Luarca) y, además de salir muy, pero que muy bien comidos, me llevé un tesoro que enseguida paso a compartir con el foro de lectores de De Fogones y hombres: la receta de Begoña ,la cocinera de la Farola,de una tortilla de merluza que hace y que está espectacular.
La Farola es un restaurante que se encuentra en el mismo centro de la población y que ofrece una comida sencilla, confeccionada a la manera tradicional: con paciencia, cariño y buena materia prima. Diego, siempre activo y preocupado por que sus clientes salgan contentos, se ocupa eficazmente de las mesas, los pedidos y la barra. Begoña, su mujer, desde la cocina, va preparando los ricos manjares que pueden comerse en La Farola.
Me gusta mucho este sitio porque, además de tener los platos típicos de un buen puerto de mar como es Luarca y de cocina asturiana tradicional, tienen una gran cantidad de platos de verdura, que están exquisitos: repollo con langostinos, guisantes con jamón, revuelto de calabacín, panaché, menestra… Todos realizado con las ricas verduras del huerto que tienen Begoña y Diego en su casa, en una aldea cerca de Luarca.
También están “que se salen” en La Farola las patatas y cebollas rellenas, el pisto, los fritos de merluza, el rolllo de bonito…
En fín, que lo peor de comer en este restaurante , es tener que elegir y no poder pedírselo todo.
La tortilla de merluza es una delicia:suavina y sabrosa. Bego, metida entre los fogones de la hora punta de la cocina, tuvo la amabilidad de contarme cómo la hacía ella.
Seguir leyendoEl título de esta receta es en realidad una mentira. Se trata de pescadilla con gulas, pero el nombre real no haría justicia a lo bueno que sale esta plato y además … no están los tiempos para gastar en angulas de verdad.
La pescadilla, cuanto más grande, mejor. Se dice al pescadero que la prepare en dos lomos, sin piel ni espinas. Así se simplifican las cosas en la cocina. Yo calculo de dos a tres trozos, no muy grandes, por comensal. Si sobrara pescado, o bien se cocina en otra receta al día siguiente o se congela para más adelante.
La receta es facilísima y se hace en un momento sin manchar nada más que una sartén. ¿Puede pedirse más?
Merluza con angulas
Seguir leyendoEl otro día vinieron unos amigos de muchísima confianza a cenar a casa. Digo lo de muchísima confianza porque si no, no se entiende que les diera un segundo plato improvisado, que es la receta que voy a contar ahora y que, por cierto, salió buenísima.
Pues el caso es que tenía previsto hacer de primero una crema de guisantes (receta de la Thermomix) y de segundo una merluza en salsa.
Normalmente intento preparar las cenas con la suficiente antelación para que a la hora de servir a la mesa los platos, no me tenga que meter más que lo justo en la cocina y así poder disfrutar de la visita.
Había pensado cocinar la merluza en una salsa que dejaría hecha por la mañana. Resulta que a la hora de hacer la salsa me di cuenta que la típica salsa de cebollita y guisantes no pegaba nada. Teníamos ya guisantes de primero.
¿Qué hacer? ¿Qué salsa podía cocinar que resistiera bien el paso de la jornada?
Estuve dándole vueltas a la cabeza y ojeando libros de cocina. En uno de ellos, de cocina mejicana, vi una receta con el bonito nombre de “róbalo a la veracruzana” que, con alguna modificación, encajaba estupendamente con los ingredientes que tenía por la nevera.
El róbalo, por lo visto, es lubina. La merluza, pescadilla, rape, e incluso la insulsa perca, encajan de miedo en esta receta.
En realidad se trata de hacer una salsa de tomate bastante sabrosa, con laurel y aceitunas y cocer en ella ligeramente el pescado. Yo simplifiqué la receta para adaptarla a lo que tenía a mano y resultó todo un éxito.
Merluza a la Veracruzana para 4 personas
8 -10 trozos de lomo de merluza sin piel ni espinas
½ cebolla grande
1 tarro de buena salsa de tomate
1 pimiento verde en trocitos ( yo puse ½ lata de fritada navarra de Mercadona)
1 puñado de aceitunas verdes deshuesadas
Aceite, sal y laurel.
Se pone a cocer la cebolla muy picada en el aceite. Se deja ablandar pero sin que llegue a dorarse. Se añade el tarro de tomate, la media lata de fritada navarra y el laurel. Se deja cocer para que se consuma el líquido y quede una salsa espesa. Se añaden las aceitunas y se reserva. Un poco antes de llevarlo a la mesa, se incorporan los trozos de pescado ligeramente salados y se deja que dé un hervor todo junto, No conviene que el pescado quede muy hecho.
Qué buena pinta, ¿verdad?
La cena resultó muy agradable y, como postre, nuestros amigos Mar y Javier tuvieron el detallazo de traernos una preciosa tarta de Oriol Balaguer (C/ Ortega y Gsset, 44) de vainilla frambuesa y rosas.
Pero aún hubo más. Se presentaron también con una enorme bandeja de fruta recién pelada, cortada y artísticamente dispuesta por Javier. El aspecto era espectacular y el sabor mejor. Nos pusimos como el Quico.
¿A que da gusto tener amigos así?
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