En mi familia llevamos ya un montón de años con una riquísima tradición: la comida del día de Navidad consiste en un consomé y un soberbio pollo al horno relleno que nos prepara mi hermana Pachi.
Tomemos lo que tomemos de exquisiteces durante el año, siempre acabamos todos de acuerdo en que lo que más nos ha gustado es este pollo. Pues resulta que Jose también es un devoto fan de este plato y el pasado día de San José decidí complacerle preparándole esta receta. Por poco no muero en el intento. ¡Menuda trabajera! Ahora sí que valoro de verdad el esfuerzo que hacen en casa de mi hermana.
No os asustéis, es más trabajo de planificación temporal que de dificultad técnica y el resultado merece la pena. También tengo que decir que Pachi cuenta con la ayuda de Virtudes y con la colaboración de Damián que hasta que llega la comida nos va echando de comer unos riquísimos aperitivos.
El menú se compone de un consomé de los de toda la vida con su picadito de jamón, pollo y huevo duro -y su chorretín de Jerez (Damián a los mandos)- y unos pollos rellenos fríos servidos con pimientos asados, champiñones, huevo hilado y el jugo del asado.
Aunque no pretendo engañar a nadie prometiendo una receta fácil y rápida, el resultado es espectacular y permite tras el esfuerzo, dar de comer opíparamente a un regimiento. Además siempre suelen quedar restos por los que nos pegamos en los días siguientes al evento.
Hay muy buenos pollos rellenos que venden ya preparados (Cascajares, Sanchez Romero…) pero vamos ni color.
¡La caña de España!
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El otro día tuvimos invitados a cenar y no se me ocurría ninguna idea para postre que no añadiera mucha caloría al evento.
Jose me dijo: ¿porqué no ponemos una compota?, hace mucho que no la tomamos y sale siempre muy buena.
Me pareció una estupenda opción y me puse manos a la obra.
Utilicé manzanas reinetas, que dan un toque ácido que me encanta y adorné la compota -por aquéllo de que teníamos invitados- con unas pasas y unos piñones tostados. Como acompañamiento puse una jarrita de crema inglesa.
El postre tuvo mucho éxito e incluso dio pie a que se abriera un pequeño debate entre los comensales sobre las modas culinarias y cómo las compotas -unos postres que antaño se tomaban mucho-, ahora prácticamente no se ofrecen en las cartas de los restaurantes, siendo como son, digestivas, sanas y deliciosas. Pues otro error más de nuestros días.
Compota de manzana con pasas y piñones
La crema inglesa es en realidad unas natillas claritas. Yo la hice con la receta de la Thermomix, pero un truco que saca muy bien de apuros es aclarar con un poco de leche tibia unas natillas de tetrabrick.
Seguir leyendoEsta receta, de origen alemán, es otro exponente de lo que llamamos “cocina de aprovechamiento“. La fórmula original aprovecha los restos de un pollo asado (los trocitos de carne que quedan pegados a las carcasas y la carne de los trozos que no se sirven a la mesa -alitas, cuello…-). Es laborioso sacar la poca carne que queda de un pollo asado y, cuando se da la ocasion de hacerlo, prefiero utilizarla para hacer croquetas.
Para saltarme el engorroso paso de desmenuzar un pollo, yo utilizo pechugas de pollo, a la plancha o cocidas, y la ensalada queda riquísima. Además se hace en un momento.
La receta de esta ensalada se la dio a mi madre la tía Josefina que ,no sé muy bien porqué razón, tenía mucha relación con Alemania. Es un clásico que hacemos todas las hermanas, aunque Pachi la borda.
Truco: yo pongo el pollo a hervir añadiendo a la cazuela el contenido de una de esas bandejas de verdura ya picada que venden en las fruterías. Con el mismo trabajo preparo para otro día una sopa minestrone. Ya os daré la receta.
Esta ensalada está buenísima, ya veréis. Las pasas le dan un sabor especial -a mi hijo Guillermo, que no le gustan mucho las pasas, sin embargo, le encanta esta ensalada- y los trocitos de apio que te encuentras le dan un toque muy crujiente. Además, al estar la mayonesa rebajada con yogourt, es un plato bastante ligero.
A ver qué os parece.
Otra aplicación que tiene esta original ensalada es servirla para un aperitivo en verrines -vasitos con pequeña cantidad de alimento-. Tiene mucho éxito
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