La pasta está buena con casi cualquier cosa. En Italia se come pasta a diario y rara vez repiten receta. Es cuestión de echarle un poco de imaginación y en poco tiempo, con los ingredientes que tengamos a mano, podremos preparar un sabroso y nutritivo plato único.
Los ingredientes de esta receta son salmón, cebolla, zumo de limón y nata líquida. Y unos buenos tallarines, claro. Aunque la pasta fresca está muchísimo mejor, con unos simples tagliatelle de Barilla, os aseguro que sale un plato espectacular. El secreto es cocinarlos al dente y comerlos a continuación. No como los solemos hacer los españoles: pasadísimos de punto.
En la receta he puesto cantidades aproximadas para una persona. Ya veréis que ricos y que aromáticos por el sabor del limón.
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Las lentejas con salmón es un plato que hago hace ya bastantes años desde que vi la receta en un Hola cuando mis hijos eran pequeños. Al principio me chocó un poco la mezcla, pero salvados los prejuicios originales, me animé a hacer el plato y se ha convertido en un habitual de mi repertorio.
Es un guiso sencillo de hacer y, se supone, que muy saludable. El salmón, de sabor un poco fuerte y de textura grasa, gana mucho al cocinarlo con las lentejas. Resulta un plato único sabroso y nutritivo ideal para el invierno tomado en caliente y que entra muy bien en verano, servido templado y aliñado con un curry o un poco de vinagre.
Lentejas con salmón
Ya sé que no se lleva nada, pero este plato es muy adecuado para los viernes de Cuaresma. Puede sustituir al tradicional potaje de vigilia del que prometo dar la receta pronto.
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Esta es una forma muy socorida de hacer el lenguado cuando se tiene mucha gente invitada. El plato se prepara con toda la anterioridad que queramos y, al irnos a sentar a la mesa, se meten los rollitos de lenguado al horno; al acabar el primer plato ya estarán hechos y listos para servir. También se pueden congelar los rollitos ya formados unos días antes del evento, así el día de autos simplemente nos debemos de acordar de sacar la fuente del congelador, al menos con unas cuatro horas de anterioridad. El plato no pierde nada de su sabor.
En realidad, todo el trabajo de esta receta lo hace el pescadero. Hay que elegir unos lenguados de tamaño medio. Si son muy pequeños, el plato queda muy poco lucido y si los lenguados son muy grandes, los rollotes resultan ordinarios.
Se le pide al pescadero que nos separe cada lenguado en sus cuatro lomos sin piel. Si prevemos que más adelante vamos a tener ganas de trabajar haciendo una sopa o un fumet, le pedimos también las cabezas y las raspas, pero para esta receta no nos hacen ninguna falta. Calculad al menos un lenguado por persona.
Yo suelo acompañar los rollitos con un arroz pilaf y una salsa de mayonesa con yogourt. En esta ocasión hice, para variar, un arroz con pasas, piñones y ralladura de naranja que salió muy rico y aromático.
Rollitos de lenguado con arroz
Aunque yo he hablado todo el rato de hacer esta receta para celebraciones culinarias multitudinarias, también resulta un plato muy sencillo para diario. Además de una comida muy sana.
Ya veréis como está tirado de hacer y sale muy rico.
Seguir leyendoA mis chicos le gusta mucho la comida japonesa pero las acelgas no tanto.
Hay que comer de todo. Además de ser de buena educación, es la única forma que tiene uno de asegurarse de que se ingieren todas las vitaminas, minerales y oligoelementos que nuestro organismo necesita.
Pues bien, yo de vez en cuando pongo acelgas para comer. Y se me alborota el gallinero, porque no les hace mucha gracia esta verdura y porque saben que me da rabia que no les guste, y me chinchan.
Hoy en casa había acelgas y salmón y se me ha ocurrido una forma de cocinar y de servir ambas cosas que ha resultado un éxito de crítica y público.
Lo he cocinado de una forma pseudo japonesa. Las acelgas las he hecho de la forma tradicional, con ajitos y jamón, pero no le he puesto patata y las he cocido un poco “al dente” (unos 20 minutos de olla), con las hojas y las pencas cortadas en tititas.
Los lomos de salmón (medio por persona, de esos que venden congelados en Ikea) los he cocido en agua con media cebolla en juliana, pimienta, un ajo entero y sal. Lo he dejado no muy hecho (unos 15 min). Luego, lo he servido marinado en una salsa muy líquida hecha del caldo de la cocción, soja, miel y vinagre.
He presentado a la mesa los dos platos a la vez y lo hemos comido con palillos chinos. Todo mezclado estaba buenísimo.
Así se han comido las acelgas encantados de la vida. ¡Vamos, que con la comida japonesa, les he engañado como a chinos !
Acelgas “a la japonesa”
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