Uno de los dÃas de este Puente de la Inmaculada, que en parte hemos pasado en Luarca, salà con mi hermana Pachi a hacer unos recados por el pueblo y a dar un paseo hasta el puerto.
HacÃa un dÃa precioso, de hecho, Ãbamos a cuerpo y ésa debe ser la causa del fantástico catarro que me adorna ahora. El pueblo estaba tranquilo, aún no habÃan tomado posesión de los bares los clientes del aperitivo y hacÃa ya un rato que se habÃan marchado los de los desayunos. En los pueblos, la vida se articula alrededor de bares y cafeterÃas.
Pues nos sentamos con calma en la terraza del Cambaral, que es mucho más que un bar para Luarca. Es el punto de reunión de tantos y de tantas veces. Situado estratégicamente enfrente de la iglesia y en la confluencia de los caminos que van hacia el puerto, la playa y Marchica, el Cambaral  ofrece desde hacer ya muchos años una extensa carta de pinchos y de raciones de estupenda calidad.
Un clásico es el pincho de tortilla. Me trae recuerdos de cuando lo tomábamos de niñas, Pachi y yo, al pasar hacia casa a la vuelta de la playa. Rara vez nos resistÃamos, aún a sabiendas de que nos esperaban en casa para comer y que ya llevábamos retraso más que de sobra.
El pincho de tortilla sigue estando buenÃsimo. Me imagino que las normas sanitarias han sustituido el huevo por huevina y las patatas asturianas ya no son lo que eran pero, a la hora que lo tomamos, la tortilla todavÃa estaba templadina y nos supo a gloria.
Tuvimos la buena suerte de que no nos molestó el teléfono (ni maridos, ni hijos, ni jefes se acordaron de nosotras en ese rato) y que tampoco apareció por la terraza del bar ningún amigo ni conocido.
Estuvimos charlando con calma de todo tipo de temas, con la confianza que da una buena relación familiar y personal. En mi familia, entre los hermanos existe una relación de amistad que hace que cuando surge un momento de intimidad (es difÃcil: somos muchos y hay mucho niño pequeño metiendo bulla normalmente) éste sea un verdadero placer.
Un consejo: agarra por los pelos cualquier ocasión de tener una buena y relajada conversación. Es la mejor cura anti-stress que conozco.
Seguir leyendoMi amiga Amelia me pasó hace ya tiempo la receta de la tortilla de patatahecha en el microondas. Si me la hubiera pasado otra persona, no le habrÃa hecho mucho caso porque, la verdad, es que no sonaba muy apetecible, ¿no?.
Pues es que en casa de mi amiga siempre se ha comido riquÃsimo. Su madre, Elisa, aparte de ser una señora estupenda y guapÃsima, con los ojos azules más bonitos que conozco, nos sigue sorprendiendo a todos con ideas nuevas, jóvenes y sabrosas para comidas y aperitivos.
La receta de tortilla al microondas es muy fácil de hacer. Cuando llego a casa por la tarde y descubro que no habÃa previsto nada para cena, me da menos pereza hacer la tortilla al microondas que la tortilla tradicional. No se usa mucho aceite, con lo cual es más ligera que la tortilla normal y, además, la cocina no se engrasa tanto.
Para 4 personas
4-5 patatas grandes
1/4 de cebolla mediana
4 huevos
un chorrito de aceite y sal
Se pelan las patatas y se cortan como para tortilla. Se corta en pluma la cebolla.
Se pone todo en una fuente Pirex, se sala y se echa un hilo de aceite. Se remueve y se pone en el microondas 10 minutos a potencia máxima.
Cuando pasen los 10 minutos, se remueven las patatas y se vuelve a meter otros 10 minutos, o algo menos segun cómo estén de hechas las patatas.
Cuando termine, se saca y se deja que enfrÃe un poco. Se baten los huevos con otro poco de sal, se mezcla con las patatas y se cuaja en una sartén al modo tradicional.
El preparado de patata y cebolla se conserva en la nevera bien tapado unos cuantos dÃas. Para hacer cuando haga falta una tortilla sólo hay que dejar las patatas en el huevo un rato antes de cuajarla, para que coja otra vez jugo.
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