Lhardy; 176 años de tradición madrileña

Nuestra primera recomendación del año queremos dedicársela a Lhardy, un clásico que no puede faltar en la lista de indispensables si uno quiere conocer las raíces y el corazón gastronómico de Madrid. Fuimos a visitarlo antes de acabar el año, por lo que pudimos celebrar con ellos su 175 aniversario, todo un recorrido de fondo para uno de los lugares más emblemáticos de la capital.

Situado en el número 8 de la Carrera de San Jerónimo, Lhardy se caracteriza por contar con un espacio donde el tiempo se ha detenido. Una gran escalera que va desde la tienda a pie de calle hasta los comedores nos invita a adentrarnos en una visita romántica y elegante. Todo es digno de observar, y por un momento viajamos hasta el Siglo XIX cuando aquella pastelería fundada en 1839 fue ampliando su oferta hasta convertirse en todo un referente de la gastronomía nacional e internacional. Techos altos, espesas cortinas, mesas con manteles impecables, sillas acolchadas y cuberterías de plata nos esperan en sus salones junto a la mejor de las atenciones y a una carta digna de un marqués. Pero hablar de Lhardy no tiene sentido si no mencionamos su cocido (35,5 euros), para nosotros la esencia de la casa, y una cita que teníamos pendiente desde hace mucho tiempo.

Cocido Lhardy

Comenzamos con el primer vuelco, la sopa de fideos con jamón y pollo, una preparación desgrasada pero muy sabrosa, que nos hace recordar las sopas de nuestras abuelas y que, creedme, cura todos los males. Nos la sirven directamente desde una fuente, y si os apetece, no dudéis en repetir. Pero merece la pena dejar hueco para el segundo vuelco, que es el que trae el resto del cocido: garbanzos, verduras, viandas y carne (pollo, jamón, morcillo, tocino, morcilla, hueso de caña, relleno, salchicha blanca…). Todo se prepara con el punto perfecto de cocción y utilizando ingredientes de máxima calidad, lo que hace de este cocido un plato redondo y exquisito. Y por supuesto, se puede repetir de nuevo. Para acompañar nuestro cocido, optamos por un rioja Herederos del Marqués de Riscal, un clásico para otro clásico, la mejor combinación.

Pero como era de esperar, en Lhardy también cuentan con más platos en su carta, todos ellos al mismo nivel de calidad, por lo que podemos disfrutar de una buena carne, donde destaca el Solomillo (36 euros) o de un buen pescado. Como entrantes, el Consomé Lhardy (9,5 euros) es otro de los clásicos que además podemos disfrutar en la barra de su tienda a pie de calle, junto con otras especialidades que juegan con los productos de temporada y las sugerencias del día. No nos olvidamos de los Callos a la madrileña (28 euros), otro indispensable de la capital.

Callos, en Lhardy

Para terminar no dudamos en pedir el Soufflé sorpresa (13 euros) que se sirve templado y con helado de vainilla. Tocino de cielo, Peras Bella Elena y otros postres “de toda la vida” cierran la carta de Lhardy, invitándonos a volver otro domingo de invierno en el que el cocido sea el mejor plan para renovarnos por dentro y por fuera.

Para los amantes del vino, cuentan con una cuidadísima carta con referencias históricas y otras más novedosas, con el fin de acercarse también al nuevo público y variar, en la medida de lo posible, los caldos que tantos años llevan en el restaurante. Sin embargo, no se me ocurre lugar mejor para disfrutar de un vino reconocido, de los de siempre.

Lhardy es una visita obligada para todos aquellos que vivimos en Madrid. No está de más decir que la cuenta siempre será elevada ya que no estamos hablando de un lugar de ticket medio, pero merece la pena disfrutar de este cocido que a fin de cuentas es una de las especialidades de la casa más asequibles y sabrosas.

- Dirección: Carrera de San Jerónimo, 8. 28014 Madrid

Teléfono: (+34) 91 521 33 85 / 91 522 22 07

Página web: Casa Lhardy

Horario: 13.00h a 15.30h y 20.30h a 23.00h.

Cerrado domingos noche.

Nota: 8 sobre 10

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