Mi experiencia en Ikura fue inolvidable. Un japonés más, podéis pensar, situado en la calle Modesto Lafuente (de ahí su “apellido” ML) con ganas de conquistar a los amantes de sushi de la zona. Pero voy más allá. Los seis años de experiencia que avalan el nombre gracias a su hermano mayor de Costa Rica, 22, y las originales y divertidas propuestas de Jaime Finol y Vincent J Palma no os dejarán indiferentes. Hay que ir, probarlo y sorprenderse entre un sinfín de sabores y combinaciones deliciosas. Si os gusta el sushi y os apetece innovar con preparaciones diferentes, éste es vuestro nuevo japonés de referencia.
Un tanto más espacioso que Ikura CR, nuestro nuevo descubrimiento nos enamoró desde que pusimos un pie en el local. Un lugar encantador, discreto, acogedor, con unas 15 mesas, sin ruido y con una carta que invita a probar, probar y probarlo todo. La sala, en manos de Miguel de Vega, gran consejero que nos explicó cada plato y nos animó a probar lo mejor de lo mejor, cuida su decoración hasta el mínimo detalle e invita a realizar un imaginario viaje hasta Asia. ¿Nuestro acompañante? La gastronomía japonesa, por supuesto.
Nuestro almuerzo comenzó con una degustación de entrantes, después del edamame de rigor. Esferas crujientes de pulpo (8 euros), Wantons de cerdo (8 euros) y Empanadillas gyozas de carabineros (17 euros). Todos ellos exquisitos y diferentes, además de ligeros, algo difícil cuando se trata de bocaditos fritos.
Cuidado en el servicio, la presentación y, como punto fuerte, en los ingredientes de cada una de sus propuestas. ¡Cuánto sushi malo comemos muchas veces! Aquí en Ikura ML pueden presumir de la alta calidad en todos sus platos, y la diferencia se nota.
Seguimos con uno de sus platos principales, el Bacalao negro de Alaska con miso dulce y chips de Japón (22 euros), sencillamente… exquisito. Un pescado con mucho sabor, perfectamente combinado con el toque dulce del miso. Para mí fue el plato estrella de la comida, a pesar de que soy amante del sushi.
Y llegaron los sushis. Las opciones son infinitas, muy variadas, sorprendentes, originales y riquísimas. Un paraíso en el que volverse loco por no saber qué pedir. La buena noticia es que si os quedáis con ganas de probar más tipos podréis pedirlos para delivery o take away y montar una cena japonesa en casa. En mi opinión, la mejor forma de acabar un fin de semana.
Uramaki de tartar de pez mantequilla (14,95 euros), Pato confitado y foie tostado con sésamo y yuzu (14,95 euros), Snow crab con tempura de cangrejo de carcasa blanda (19,90 euros), Dragon roll (14,95 euros), Alaska especial roll (13,95)… Son sólo algunos ejemplos de sus uramakis, nigiris, gunkanmakis, hosomakis… además de los clásicos sashimis, siempre preparados con el mejor pescado. Creo que las fotos que os dejo hablan por sí solas.
En cuanto a sus postres, en la línea del resto de su carta. Todos caseros y originales, tan tentadores como el Wanton de chocolate con sopa de té verde (5,95 euros). ¡Irresistible! Y si preferís algo más ligero, podéis optar por un Té verde Sencha o por un Té verde Genmaicha.
La opción de menú a mediodía también es posible en Ikura ML con tres propuestas a un precio de 22,40 euros (aperitivo, tres platos, postre/café y bebida), por lo que se convierte en un imprescindible también para las comidas de trabajo.
Sin duda, el barrio de Chamberí tiene un nuevo conquistador nipón. Un servicio impecable combinado con propuestas perfectamente preparadas y con una calidad envidiable en sus ingredientes no puede fallar. Estoy segura de que fidelizará a sus clientes en poco tiempo. A nosotros ya nos ha enamorado.
- Dirección: Modesto Lafuente, 64. 28010 Madrid.
- Teléfono: (+34) 91 535 64 64
- Página web: Ikura ML
- Horario: 13.30h a 16.00h y 20.30h a 23.30h.
- Nota: 4 sobre 5
Seguir leyendoUn año más que llega a su fin. Y nosotros queremos celebrarlo haciendo nuestro segundo repaso de los mejores platos que en De menú en menú hemos degustado durante 2012. Orgullosos de nuestro trabajo, seguimos creyendo que aún nos quedan mil y un restaurantes por descubrir, y millones de platos por probar, pero os dejamos un resumen de lo que más nos ha gustado, para que no dejéis de ir a probarlo, y esperamos que el 2013 nos traiga muchas más oportunidades de seguir creciendo y conociendo el mundo tan maravilloso de la gastronomía. Si queréis echarle un vistazo a nuestro resumen del 2011, podéis verlo aquí.
Aquí os dejamos nuestro nuevo Top 6 del año. ¡Que lo disfrutéis!
6. El Magret de pato de Pinotage. De todos los que he probado este año es, sin duda, el mejor. Para cortarlo como si fuera mantequilla, sabroso y en su punto, acompañado de salsa de ciruelas y frambuesas para darle un toque dulce. Una delicia que se pueden permitir todos los bolsillos, eso sí, hay que viajar hasta el Valle de Arán para probarlo.
5. Cualquiera de las infinitas variedades de Croquetas de La GASTRO-croquetería de Chema. Las probamos casi todas y ninguna nos decepcionó. No puedo decir nada más que El paraíso de los amantes de las croquetas. Volver a degustarlas muy pronto es uno de mis propósitos del 2013.
4. Las piezas de Sushi y Sashimi de Yoka Loka. Un rincón encantador donde sirven comida japonesa de altísima calidad y preparada con extremo mimo y cuidado. Lo encontraréis en el mismo mercado de Antón Martín. ¡No os defraudará!
3. El Tiradito de toro de Nikkei 225. Su fusión japo-criolla nos enamoró desde el primer momento, y hubiéramos seguido cenando toda la noche sólo por probar su carta entera. Su chef Luis Arévalo ha conseguido que Nikkei 225 sea uno de nuestros restaurantes favoritos de Madrid.
2. Cualquiera de las Pastas frescas de Don Giovanni. Porque por algo es nuestro italiano favorito de Madrid. Recetas tradicionales y también modernas, siempre preparadas con materia prima de primerísima calidad y con la mano experta de Andrea Tumbarello.
1. Y nuestro número 1 del año: El el Tartar de salmón en rollitos con wasabi de La Vaquería Suiza. Pequeños bocaditos en una combinación que describimos como simplemente perfecta. Sin duda, toda una delicia para el paladar. [Sentimos la calidad de la foto, porque no le hace justicia al plato].
Y así acabamos nuestro resumen del 2012, y nos ponemos manos a la obra para preparar la cena de Nochevieja sin olvidarnos de tomar las 12 uvas de la suerte.
Otro año más, le pedimos al Año Nuevo salud y muchas oportunidades para seguir expandiendo conocimientos gastronómicos por Madrid y el mundo entero.
Desde De menú en menú os deseamos una muy feliz noche y una muy buena entrada de año. Nuestros mejores deseos para el 2013.
Al menos un día a la semana necesito desayunar tranquilamente. Es necesario, sano y agradable. Y cuando digo tranquilamente, me refiero a que fácilmente puede durar una hora y media. Perder el tiempo entre tostadas, cafés y bollos adquiere ahora un nuevo significado con la aparición de un alimento nuevo, un bar y un tipo de desayuno. El desayuno, como a mi me gusta en ese día de relax, lento. Un alimento: el queso, y un bar: Poncelet Cheese Bar.
Con más de 400 tipos de queso, con una amplia combinación de desayunos y con el impresionante local de siempre, Poncelet ha inaugurado los desayunos La Granja Poncelet. Un concepto de desayuno lento donde puedes encontrar una gran variedad de productos, tanto dulces como salados, como si de un brunch se tratara.
Nuestra experiencia en La Granja Poncelet fue muy agradable. Mi compañera Cristina ya había acudido a Poncelet CheeseBar a probar sus tablas de quesos, pero para mí era la primera vez que me deslumbraba esa cascada de hojas de su jardín colgante y su iluminación.
Me sorprendió. Amplio y diáfano, cuenta con dos plantas. A la entrada una barra a tu derecha donde también puedes cenar si no hay sitio en el salón. Caminas unos pasos y te encuentras con un amplio salón con diferentes mesas, sillas y sillones de diferentes materiales y muy bien distribuidos donde dos cosas llaman la atención: Una cascada de hojas verdes que da color a un local muy claro, por lo tanto resalta mucho; y una habitación cuya pared se convierte en vitrina para que todo el mundo pueda ver un ”ejército” de quesos de diferentes tipos y tamaños.
Una de las cosas que más me gustó del desayuno es que a la hora de pedir tu café puedes pedirlo con leche de oveja, cabra o vaca. Parece una tontería, pero no lo es. Cambia el sabor, es impresionante. Y es que siempre tomo café con leche de vaca. ¿Cómo sabe uno con leche de cabra? Más intenso, sabroso, diferente. Probadlo.
Lo otro, y en esto coincide Cristina: El Batido. Lo escribo en mayúsculas porque es que es El Batido. Nunca he tomado un batido tan sabroso y tan natural, me llamó mucho la atención. Cristina se lo pidió de vainilla y yo uno de chocolate.
Por último, no puedo dejar de hablar de los quesos. Escogimos una tabla de quesos suaves ideales para desayunar. La tabla estaba compuesta por tres tipos diferentes: Uno de oveja, uno de cabra y otro de búfala.
El de oveja era un queso literalmente ”mimado” ya que es de una especie que está en peligro de extinción, a la que se la mima “incluso poniéndole música”, según nos comentó el maestro de quesos del local. Procedente de la región de Cataluña, era el más suave de los tres y por lo tanto fue el primero que degustamos. (Cuando probamos varios tipos de quesos siempre deben comerse del más suave al más fuerte).
El segundo queso era una Mozzarella de Búfala. Estoy acostumbrado a tomar mozzarella fresca y esta me hipnotizó nada más sacarla de la bolsa. Fue el queso que más me gustó de los tres, sin duda.
El tercero y último, un queso de cabra de la Sierra de Madrid, del que nos comentó el maestro como dato, es el queso que tiene la grasa que mejor asimila el Ser Humano, y que por eso, es muy bueno para las cenas.
Acompañamos los quesos con membrillo, frambuesas deshidratadas y almendras.
Completamos el desayuno con zumo de pomelo, zumo de cítricos, batido de fresa con leche de cabra, chocolate con jengibre, huevos benedictine, tortilla de patata, tosta de salmón con lechuga y queso fresco, una cupcake y la clásica tostada con tomate. Como podéis comprobar con esa cantidad tuvo que ser todo muy lento. :)
El precio de los desayunos/brunch oscilan entre 2€ y 13€ existiendo muchas combinaciones de los mismos. Por ejemplo, te puedes pedir un zumo, un cafe, una tostada premium con setas o solomillo y un bollo. Puede ser sólo dulce o sólo salado.
La próxima vez que desayune en Poncelet Cheese Bar tengo una cosa clara: me tomo un café con leche de oveja si o sí.
Horario desayuno lento: de 8.00h a 13.ooh.
Precio: entre 2€-13€
Localización:
Seguir leyendoDescribir La Vaquería Suiza es todo un reto. Un curioso local escondido en el madrileño barrio de Chamberí, lejano al barullo diurno propio de la capital pero repleto de gente procedente de todas partes del del mundo por las noches. Comer o cenar allí es encantador. Mesas de madera, taburetes, rincones curiosos, manteles de papel, pan y postres elaborados artesanalmente… Y una atmósfera que envuelve e invita a quedarse. ¿Una copa de vino? ¿Unas tortillas con guacamole? ¿Un plato más contundente, quizá? ¿O un brunch de domingo? Se aceptan todas las propuestas.
La carta, aunque no muy extensa, cuenta con opciones variadas y muy acertadas para todos los gustos: Entrantes perfectos para compartir, como el Paté casero con pan de payés (9 euros) o la Terrina de foie casero con mermelada de higos (17 euros), dos exquisitas recetas que no dejarán indiferente a nadie. Ensaladas frescas y naturales, las elecciones más sanas del menú. Crepes, pastas y huevos, para los comensales más caprichosos. Platos especiales, entre los que destacan el Pollo con curry y arroz o cous-cous (11 euros) y el Tartar de salmón en rollitos con wasabi (14 euros), un plato por el que volveríamos cada semana a La Vaquería Suiza. Nos encantó. Cuenta también con platos más contundentes como el Roast beef templado con salsa de oporto y arroz o patata (13,5 euros) o los Tacos mexicanos (10 euros) de los miércoles. Además, nos ofrece un plato del día por 8 euros, ideal para partir la jorada laboral con una comida relajada.
Los domingos, sirven sus Huevos benedictine (9 euros), los reyes del tan de moda brunch. Y para las noches más animadas, nada como escoger entre uno de sus famosos cócteles (9 euros): Pisco sour, Chilcano, Caipiroska, Caipirinha, Bloody Mary o Mojito.
Todos sus platos se elaboran con productos de calidad y de origen orgánico. De esta forma, ofrecen una cocina sana y natural a precios muy asequibles, y con opción de comer todas sus propuestas a cualquier hora del día.
Por todos estos motivos, La Vaquería Suiza se ha convertido un clásico abierto desde hace ya ocho años que ha sido capaz de conservar su encanto y su atractivo sólo para unos pocos privilegiados que conocen su escondite. La mezcla de un local sencillo, montado sobre una antigua vaquería, con una carta que fusiona recetas de toda la vida con platos más modernos y atrevidos, dan como resultado una apuesta acertada para cualquier ocasión, tanto de día como de noche. ¡No dejéis de ir a conocerla!
- Dirección: Blanca de Navarra, 8. 28010 Madrid.
- Teléfono: (+34) 91 310 62 42
- Página web: La Vaquería Suiza
- Horario de lunes a viernes: 09.00h a 01.30h ininterrumpido.
- Horario sábados: 12.00h a 01.30h ininterrumpido.
- Horario domingos: 12.00h a 20.30h ininterrumpido.
- Nota: 4 sobre 5
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Englobado dentro de la cadena Internacional Bice, y hermanado con sus semejantes en Nueva York, Las Vegas, Londres, Tokio, Singapur y Dubai, entre otros, el restaurante Bice Madrid puede presumir de preparar una muy buena comida italiana. Sin embargo, arrastra la etiqueta de pertenecer al Grupo Vips, lo que se traduce en una falsa creencia de que se trata de un restaurante que entra dentro del saco de comida rápida.
Por eso quiero desmentir estas generalizadas suposiciones y rescatar la cocina heredada de la familia Ruggeri: recetas clásicas de la gastronomía italiana que se preparan con mimo y cuidado en los fogones de Bice Madrid, y que se mezclan con toques mediterráneos propios de nuestra patria. ¿El resultado? Platos exquisitos que invitan a viajar a Roma, Milán, Florencia, Siena, Nápoles o Pisa, donde nuestro paladar elija.
Reservamos para cenar en Bice y lo primero que nos entra por los ojos es el magnífico local situado en la calle Génova. Nos da la bienvenida un patio interior ajardinado que provoca la sensación de haber salido de la ajetreada y ruidosa ciudad.
Nos sentamos. Mesa para dos. Ambiente íntimo, romántico… En definitiva, italiano. La carta promete platos exquisitos que no queremos perdernos, y mientras decidimos qué vamos a tomar nos descorchan un Lambrusco de la casa, un indispensable en este tipo de cenas. Como entrante, elegimos los Caramelos de speck y queso Taleggio con trufa (14 euros), presentados en envoltorios de papel sobre una tabla de pizarra. Originales y muy sorprendentes. Menos destacadas las Verduras a la parrilla con salsa de hierbas (12 euros), sin duda, por ese precio merece la pena pedirse el Pastel de berenjena, mozzarella de búfala y parmesano, mucho más original y sabroso.
Pasamos a los platos principales, una decisión difícil teniendo en cuenta que queríamos probar una de sus recetas de pasta sin dejar de lado la famosa Cotoletta di vitello alla milanese (22 euros). Pero pudimos con todo, eso sí, la ternera a la milanesa la pedimos para compartir. Además, optamos por dos pastas rellenas: los Agnolotti rellenos de gambas y ricota con salsa de carabineros(18 euros), y los Ravioli rellenos de ternera lechal y espinacas con salsa de boletus (17 euros). Las dos opciones, mar y tierra, resultaron exquisitas y, a pesar de las apariencias, las raciones eran adecuadas. Más cantidad hubiera resultado excesiva y muy pesada.
Nos dejamos en el tintero los carpaccios, sobre todo el muy llamativo Carpaccio de salmón y lubina con compota de tomate y piñones (16 euros). Hubiera sido un buen entrante, al menos algo más ligero que los caramelos de speck. La próxima vez no dudaremos en pedirlo.
El perfecto broche final de la cena hubiera sido el recomendado Tiramisú de Bice, pero por desgracia no lo probamos ya que no me gusta este postre. Entre las demás opciones, todas ellas por 7 euros, destacamos la Tartita de manzana caramelizada con helado de vainilla y el Bizcocho de yoghurt de naranja con sorbete de fruta de la pasión y jugo de mango, pero tienen recomendaciones para todos los gustos y ninguna tiene nada que envidiar a estas dos.
En resumen, en Bice se puede cenar muy bien. Resulta un lugar acogedor donde el servicio y la comida, sin excederse en los precios, son muy buenos. Teniendo en cuenta que los restaurantes italianos son de los más buscados a la hora de salir a cenar, no podemos olvidarnos de este pequeño rincón que por unas horas nos transorta hasta la siempre Bella Italia.
- Dirección: Génova, 19. 28004 Madrid.
- Teléfono: (+34) 91 319 10 78 / (+34) 91 275 99 62
- Página web: Bice
- Horario de domingo a jueves: 13.30h a 16.00h y 21.00 a 00.00h.
- Horario viernes, sábados y vísperas de festivos: 13.30h a 16.00h y 21.00 a 00.30h.
- Nota: 3,5 sobre 5
Seguir leyendoYa hace varios años que la gastronomía de Japón invadió la capital y cada vez son más los locales que ofrecen sushi, tempura y demás especialidades japonesas. Las ventajas más destacadas de este tipo de comida son la rapidez a la hora de prepararlo y de servirlo, la variedad y que, por lo general, se trata de menús bajos en calorías y bastante sanos ya que se apuesta por los ingredientes crudos o hervidos, y se olvidan los fritos y las grasas saturadas. La base de la comida japonesa la componen el pescado, el arroz y las algas, productos que son de por sí muy saludables y que nos ayudan a llevar una dieta sana y equilibrada.
En mi opinión, podemos dividir los restaurantes japoneses en dos tipos: aquellos donde merece la pena reservar para disfrutar sentados de una comida o cena más especial, de más calidad y, por tanto, a un precio más elevado. Hay que tener en cuenta que este tipo de restaurantes son de los más caros del mundo; y los que se especializan en menús de mediodía, comida “take away“ y propuestas más económicas. Nosotros en esta ocasión vamos a centrarnos en éstos últimos.
Pero no nos equivoquemos. Un restaurante de precio elevado no nos garantiza la calidad de sus productos ni que la cena sea todo un éxito. De esta misma forma, podemos comer estupendamente por un precio mínimo, siempre y cuando los ingredientes sean frescos y estén bien preparados. Como siempre digo, podemos encontrarnos de todo en todas partes.
Hoy, desde De menú en menú os voy a contar cuáles son mis “sushi take-away” favoritos, y los que no lo son tanto.
Empezamos por Kyoto, un restaurante japonés, chino y thailandés que abrió sus puertas en 2002 y que en la actualidad cuenta con dos locales, uno en Las Rozas y otro en Villalba. Su hermano menor, Zenith, con dos escasos años de vida y situado en el centro comercial Zielo (Pozuelo de Alarcón), sigue muy de cerca los pasos de sus hermanos.
En Kyoto he comido unas cien veces. De hecho, es el primer restaurante japonés donde probé el sushi y donde comenzó mi afición por este tipo de comida. Por este motivo tengo un cariño muy especial por este local que además está muy cerca de mi casa. Los clásicos de Kyoto para nosotros son los Rollitos nem (vietnamitas), que hay que tomarlos siempre sobre una hoja de menta; los California maki; el Sashimi de salmón y de atún o toro; y el Arroz con piña y gambas.
Han sido casi el mismo número de veces las que me he sentado en las mesas de este japonés, tanto para comer como para cenar, como las que he pedido comida para llevar. Últimanente lo pido siempre para tomar en casa ya que el servicio es impecable y muy cómodo. Kyoto no tiene comida ya preparada que puedas llevarte en un minuto, pero ponen en marcha las peticiones de los clientes con bastante rapidez y las raciones llegan siempre frescas. Hay que decir que los comienzos de Kyoto fueron una época dorada, y que su calidad y su servicio empeoraron notablemente hace dos años, coincidiendo con la apertura de Zenith. Sin embargo, el cambio de imagen y el nuevo personal que dirige y lleva la sala han conseguido que este japonés recupere la calidad y la fama con las que comenzó. Los precios en pedidos para llevar tienen un descuento del 10%, pero no cuentan con servicio a domicilio.
- Dirección: Camilo José Cela, 1. 28230 Las Rozas, Madrid.
- Teléfonos: (+34) 916.40.55.43 / (+34) 916.40.56.93
- Página web: Kyoto
- Horario: 13.30h a 16.30h y 20.30h a 00.00h.
- Nota: 3,5 sobre 5
Con más de 75 locales repartidos entre París, Bélgica, Holanda, Luxemburgo e Italia, Sushi Shop aterrizó en Madrid y se instaló en las conocidas calles de Serrano y Génova. Desde ahí, estas franquicias de comida japonesa, principalmente para llevar, han hecho de sus menús del día algunas de las opciones favoritas de oficinistas y trabajadores de la zona. Por 12,90 euros (11,90 euros si es para llevar), podemos hacernos con un menú completo compuesto por una ensalada (de col, de col al curry o de zanahorias con salsa de naranja), un arroz blanco o una sopa, y una de sus seis bandejas de sushi o makis. Por 2 euros más tenemos pequeños postres para quienes no quieren prescindir de los finales dulces. Por ponerle alguna pega a este menú, se echa en falta que incluya una bebida, y las ensaladas deberían contar con algo más de variedad. Las ensaladas de algas, de calamar y algas, de calabacín o el edamame serían opciones perfectas para completar este menú, pero de momento sólo están disponibles a la carta.
La calidad del pescado de estas franquicias es excepcional y al contar con los menús ya preparados en una nevera, la rapidez del servicio es muy buena. Sin embargo, todos sabemos que no hay nada como el sushi recién cortado, por lo que yo recomiendo que si se va con un poquito de tiempo se pida a la carta y se disfrute de la comida “recién preparada”. La nevera baja demasiado la temperatura de los makis y los nigiris, y cuando mejor podemos apreciar su textuta y su sabor es cuando se toman a temperatura ambiente, ni muy fríos ni demasiado templados.
Para mí, lo mejor de Sushi Shop son sus “nuevas coleciones”, donde se pueden encontrar variedades realmente originales, que están exquisitas y que no podemos tomar en ningún otro sitio. El Nigiri de foie grass, o el Nigiri de shitake son algunos de mis favoritos. Esta cadena de comida japonesa juega mucho con la combinación de sabores, donde las frutas, la menta y las especias son protagonistas. Destaca la cantidad de variedades de makis y rolls de la carta, así como sus famosas tulipas con pescado y otros ingredientes.
- Dirección: Génova, 23. 28004 Madrid.
- Teléfono: (+34) 902.599.995
- Página web: Sushi Shop
- Horario de lunes a viernes: 12.00h a 16.00h y 20.00h a 23.55h.
- Horario sábados: 12.00h a 16.00h.
- Horario domingos: 20.00h a 23.55h.
- Nota: 3,5 sobre 5
Sushi Olé llegó a Madrid como un nuevo concepto de restaurante japonés en la capital, donde sus cuatro locales, repartidos por Madrid, se convierten en bares-restaurante donde hay opciones para todas las ocasiones: comer en el mismo local, comprar productos en su supermercado, encargar comida para llevar, o pedir a domicilio. Además, cuentan con el servicio de catering para eventos y reuniones especiales.
El fuerte de Sushi Olé son sin duda sus makis y rolls. Tienen variedades para todos los gustos; desde los consolidados California roll, hasta sus famosos Nordicolé, Tridente o Bermuda. Verduras, queso crema, arroz y pescado son los ingredientes básicos de estos pequeños manjares. Nuestro favorito sin duda es el Sashimi maki, un rollito elaborado con alga y pescado, surpimiendo el arroz, lo que lo hace muy ligero y saludable. Tengo que confesar que ha sido aquí donde he tomado uno de los mejores Sashimis de atún de mi vida. Curioso, ¿verdad? Pues ésta es la garantía que Sushi Olé quiere tener con sus clientes: una materia prima de mucha calidad.
El precio es más que razonable, teniendo en cuenta que las raciones son generosas y que al final de cada comida te obsequian con un cheque del 10-15% de descuento para tu próxia visita. Una buena oportunidad para animarse a pedir diferentes makis e ir probando todas las opciones que nos ofrece su carta. Entre semana cuentan con un menú del día por 10,90 euros.
- Direcciones: Atenas, 2. 28223 Pozuelo de Alarcón, Madrid. / Francisco Silvela, 71. 28007 Madrid. / Válgame Dios, 4. 28004. Madrid / Galileo, 56. 28015 Madrid.
- Teléfono: (+34) 902.022.592
- Página web: Sushi Olé
- Horario de lunes a viernes: 12.00h a 16.00h y 20.00h a 23.55h.
- Horario: 14.00h a 16.30h y 21.00 a 00.00h.
- Nota: 3,5 sobre 5
Seguir leyendoNo importa el momento pero sí el lugar. Luzi Bombón, la nueva brasserie del Grupo Tragaluz, abre sus puertas durante todo el día y llama a visitantes de todas las edades. En la variedad está el gusto. Jóvenes y no tan jóvenes se dan cita en este espacioso y luminoso local, con vistas a la mismísima Castellana de Madrid, que ofrece pescados y carnes a la brasa, así como arroces al carbón.
A dos alturas y con una imponente barra donde se pueden degustar ostras con champán, cócteles, copas o vinos, este restaurante pretende convertirse en un punto de referencia en la vida de la capital, ofreciendo música las noches de los jueves, viernes y sábados.
Suena bien, y las propuestas que ofrece en su carta saben mucho mejor. Divide su oferta en cuatro partes: pescados y carnes a la brasa, preparados al gusto y servidos en una tabla de pizarra y madera; sus ya famosos “sides” con los que cada comensal puede escoger el acompañamiento que prefiera; los arroces al carbón; y los “mientras tanto”, aperitivos perfectos para compartir mientras se esperan los platos principales. Todas estas opciones puedes acompañarse de los vinos recomendados y, como no, coronarse con los postres de la casa.
Nosotros acudimos a comer y como entrante escogimos una Lasaña de ceps (13 euros), recomendación de unos amigos, que no nos defraudó en absoluto.
Como platos fuertes pedimos dos carnes a la brasa, ya que nos avisaron de que los arroces tardarían un poco más de tiempo (los dejamos para otro día que vayamos sin prisa): el Solomillo de ternera (18 euros) y el Secreto de cerdo ibérico (16 euros). El solomillo, para nuestro gusto, resultó exquisito de sabor y de textura, ya que podía cortarse como mantequilla. Y el secreto ibérico, contando con bastante grasa infiltrada, como es de esperar en esta pieza del cerdo, también resultó jugoso y muy rico. Luzi Bombón demuestra que no se anda con tonterías a la hora de escoger la materia prima para su cocina.
Los “sides” personales, una idea que nos encantó, fueron las Alcachofas al carbón (5 euros) y el Puré cremoso de patata trufado (5 euros). Cantidad perfecta y calidad aún mejor.
Finalizamos nuestra comida con una “Carrot cake“. Reconozco que soy fan de esta tarta americana y que pocos son los locales en la capital donde la preparan tan bien. ¡Quedé fascinada con ella!
Esta fue nuestra experiencia en Luzi Bombón. Para ser sincera, el precio final de la comida resultó ser un tanto excesivo, en mi opinión, sólo para ocasiones especiales o para visitantes que no cuiden demasiado su bolsillo. Sin embargo me quedé con muchas ganas de probar los arroces de la casa. ¡Os contaré sin falta la próxima vez que volvamos!
- Dirección: Castellana, 35. 28046 Madrid.
- Teléfono: (+34) 91 702 27 36
- Página web: Luzi Bombón
- Horario de lunes a domingo: 13.30h a 16.00h y 20.30 a 00.00h.
- Horario jueves, viernes y sábado: Abierto hasta las 00.30h.
- Horario del bar jueves, viernes y sábado: 12.00h a 02.30h.
- Nota: 4 sobre 5
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Poncelet Chesse Bar ha llegado a Madrid con el objetivo de convertirse en un referente inigualable de la cultura del queso. Se trata de un espacio que reúne todos los elementos necesarios para que la experiencia gastronómica sea lo más completa posible y convertirse así en un pequeño “mundo del queso”. Lo primero y más llamativo del local es la decoración, con madera clara y sensación de amplitud y limpieza. Perfecta para el objetivo de este restaurante. Además, cuenta con varios cuadros con fotografías de animales que le sacarán una sonrisa a más de un comensal. Al fondo, resguardada de la luz y creada para optimizar el ambiente idóneo de temperatura, una vitrina con los mejores quesos nacionales e internacionales permite ver y escoger entre más de 140 tipos, mientras que una barra dirigida por dos expertos del queso nos muestra el arte de cortarlo, prepararlo y combinarlo en tablas acompañadas de pan, frutos secos, mermelada casera o membrillo.
Poncelet tiene además una carta preparada con exquisitas propuestas elaboradas en torno a su producto estrella, donde todos sus platos cuentan con al menos un tipo de queso como ingrediente; una extensa biblioteca especializada en este alimento; y un centro de divulgación de la cultura del queso, una propuesta que englobará presentaciones, conferencias y catas. Su equipo de profesionales y una amplia y variada carta de vinos (indispensable para las degustaciones), completan el objetivo de este Cheese Bar: hacer que la visita se convierta en una experiencia única (y muy sabrosa) que hay que vivir al menos una vez.
Os cuento cómo fue nuestra visita. Como era la primera vez que acudíamos a Poncelet, pedimos consejo al equipo que nos atendió y nos recomendaron pedir un entrante o plato principal, seguido de los quesos que, al ser un alimento más fuerte, mataría el sabor de los demás en caso de tomarlo de primero. De esta forma, y siguiendo los consejos que nos dieron, decidimos pedir de primero los Quadroni de calabaza a los cuatro quesos (13,50 euros)
y el Rissoto de setas y queso (13,50 euros).
Dos propuestas italianas que resultaron exquisitas. De segundo, optamos por dos de sus tablas internacionales. Poncelet cuenta con una extensa lista de quesos que pueden pedirse a la carta, teniendo siempre en cuenta las recomendaciones del día. Sin embargo, para los menos expertos en el tema, existe una serie de tablas nacionales e internacionales ya preparadas que facilitan mucho la elección. Nosotros elegimos dos combinaciones internacionales (14,42 euros/tabla), concretamente la número 2 y la número 3 de la carta, que ofrecen la posibilidad de degustar seis tipos de queso de diferentes países.
El acompañamiento que escogimos para ello fueron dos copas de Marqués de Riscal. Todas las tablas, que son servidas y explicadas por los expertos del local y vienen acompañadas de la información imprescindible (origen del queso, comunidad, D.O.P., leche, animal, raza e intensidad) y del orden perfecto para disfrutar aún más de ellas. Las porciones son generosas por lo que son perfectas para compartir.
Poncelet Chesse Bar es ya el punto de referencia madrileño para los amantes del queso. Cuenta con un horario de cocina ininterrumpido para poder servir desde desayunos a primera hora hasta cenas. Si pensáis acudir por la noche os recomiendo que no os olvidéis de reservar.
- Dirección: José Abascal, 61. 28003 Madrid.
- Teléfono: (+34) 91 308 02 21
- Página web: Poncelet Cheese Bar
- Os dejo también la página web de su tienda: Poncelet punto selecto.
- Horario: 9.00h a 00.00h ininterrumpidamente.
- Cerrado domingos.
- Nota: 4 sobre 5
Seguir leyendoOculto dentro del Instituto Francés de Madrid hemos encontrado el pequeño Le Café-bistrot, un espacio dedicado a los amantes de la buena comida. Este local, aislado del bullicio y del ruido de la capital, cuenta con un pequeño jardín donde se puede disfrutar de estupendas especialidades de la cocina francesa y española.
Destacamos el menú del día, recomendado para los ejecutivos que trabajan por la zona y que cuentan con poco tiempo para comer. Somos conscientes de que la oferta es muy amplia, pero almorzar fuera de casa todos los días requiere variedad de opciones para no terminar cansándose.
Le Café-bistrot cuenta con una calidad inmejorable y con unos precios aptos para todos los bolsillos. Su desayuno de café y croissant ronda los 2,20 euros. Además, ofrece un amplio abanico de tartas caseras (4 euros), quiches (4 euros) y bocadillos gratinados acompañados de french fries (4 euros), perfectos para tomar a cualquier hora del día.
A la hora de comer cuentan con un rápido, sencillo y exquisito menú por 11 euros, que incluye primero, segundo, postre, bebida y café. Platos como Pollo al curry acompañado de arroz blanco, Magret de pato a la pimienta de Sechuán, y Lomos de salmón al eneldo, comparten mesa con ensaladas, cremas frías y calientes, y la famosa pasta (con pomodoro, pesto, arrabiata o bolognesa) del chef Ricky.
Le Café-bistrot se ha convertido en un lugar de encuentro y de fraternidad entre franceses y españoles en el que disfrutar de buena comida a un precio asequible. Merece la pena acudir a conocerlo.
- Dirección: Calle Marqués de la Ensenada, 12. 28004 Madrid.
- Teléfono: (+34) 91 700 48 34
- Horario de lunes a viernes: 08.00h a 20.00h.
- Nota: 2,5 sobre 5
Seguir leyendoAcudir a Maruzzella significa viajar, no sólo gastronómicamente, sino también imaginariamente, a Nápoles, y rodearse de actores italianos que comparten mesa contigo desde las fotografías en blanco y negro que decoran el local.
Entre la multitud de restaurantes italianos que compiten en Madrid, Maruzzella destaca por la calidad, que no la originalidad, de sus pizzas. Masa fina, ingredientes exquisitos y seleccionados con mucho mimo, horneado perfecto y una presentación típica italiana. Echamos de menos, como he comentado antes, la originalidad en sus propuestas, ya que fuimos expresamente a comer pizza, y ninguna de ellas llamaba especialmente la atención. Prosciutto, margarita, cuatro estaciones, con parmesano, prosciutto e funghi, cuatro quesos, calzone, caprichosa… Digamos que las típicas de siempre. Pero fuimos recomendados y no nos dejamos engañar por la sencillez. En ocasiones una receta de toda la vida supera con creces los tan extendidas recetas modernas.
Como entrante nos decidimos por el Vitello tonnato (13 euros), una receta típica de la cocina piamontesa elaborada a base de finas capas de ternera asada con una salsa de atún. A simple vista no parece un plato muy apetecible pero si es de buena calidad, como es el caso del de Maruzzella, resulta ser una delicia que merece ser degustada.
Como segundos, cumplimos nuestro objetivo y pedimos pizza. Elegimos la Regia (11 euros), con prosciutto di Parma y albahaca; y la Calzone (12,5 euros), rellena de tomate, mozzarella, jamón, champiñones y requesón A falta de encontrar una que nos llamara más la atención, apostamos por dos clásicas. Y realmente no nos equivocamos. Resultaron ser deliciosas, tanto en sabor como en textura. Servidas recién salidas del horno de leña, detalle que las hizo aún más apetitosas al tener que esperar un par de minutos a que se templaran.
Como acompañamiento pedimos un Lambrusco de la casa, el aliado perfecto para estas veladas “a la italiana”. Y para finalizar, los postres, sencillos y típicos (helados, tiramisú y profiteroles…). Ninguno de ellos destaca frente a otros italianos de la capital.
Hay que recordar que, además de las pizzas, este restaurante recomienda sus pastas, como el Fettucine negro al scoglio y el Tagliolini negro al bogavante. Propuestas que iremos a probar en nuestra próxima visita.
Maruzzella es sin duda un italiano de los de toda la vida. Recuerda mucho al genuino Alduccio (del que hablaremos en otra ocasión) pero con un precio bastante más asequible y con unas pizzas que podrían superar a este último; y, sin duda alguna, a su hermana gemela, Pulcinella.
- Dirección: Calle Raimundo Fernádez Villaverde, 28. 28003 Madrid.
- Teléfono: (+34) 91 534 77 32
- Horario de domingo a jueves: 14.00h a 16.00h. y 21.00h a 00.00h.
- Horario viernes y sábado: 14.00h a 06.30h. y 21.00h a 01.00h.
- Nota: 4 sobre 5
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