Nunca las verduras y hortalizas me gustaron tanto. O miento, sí. En mi primera visita al restaurante 33 de Tudela, el hermano mayor de Green&More, salí pensando que quizá no sería tan difícil hacerme vegetariana. Y os lo dice una amante nata de la carne. ¿El responsable? Ricardo Gil, dueño de la clásica (en Navarra) y de la nueva (en Madrid) meca de las verduras de Tudela.
Su cocina es un espectáculo, así de sencillo. Y merece la pena experimentar la sensación que ofrece un menú centrado únicamente en una cocina elaborada con verduras y hortalizas. Como os podéis imaginar, aquí prima la calidad y la frescura de sus productos y ninguna tierra mejor que Navarra para ofrecernos estos ingredientes.
Con muchos años de tradición familiar, Green&more abre sus puertas en la capital con el fin de continuar cultivando, reinventando y manteniendo viva la pasión por los productos “verdes” sin que pierdan su esencia. La elaboración de sus recetas roza la perfección y se presentan con mimo y cuidado para que podamos sentir esa exquisitez tanto en la vista como en el paladar.
En nuestra visita a Green&more volvimos a apostar por uno de los menús de Ricardo, en concreto el Menú Degustación de verduras “short” (36 euros/persona). Una auténtica delicia. Os cuanto lo que incluye.
Espárragos frescos de Tudela
Milhojas de patata confitada en aceite de codillo de jamón y sus borrajas
Menestra de las cuatro verduras reinas
Penca de acelga rellena de jamón ibérico y veloute de hongos con salsa holandesa en pomada
Pochas de Tudela a la forma tradicional y piparras jóvenes encurtidas
Torrija de vainilla bourbon con helado de vainilla de Madagascar
Servidos con un aliño sencillo pero que resalta todo su sabor, un plato tan simple como los espárragos blancos resulta exquisito. Si los probáis, veréis que no tienen nada que ver con los que tomamos normalmente.
Las milhojas de patata confitada me encantaron. La mezcla de sabores y texturas con un toque suave de patata convierte a esta receta en una de mis favoritas. Finalmente, el toque de jamón saladito y muy rico, pone la guinda al plato.
La menestra… ese plato que desde pequeños no nos suele gustar… Pues ésta os encantará.
La penca de acelga rellena es uno de los platos estrella del local. Todas las opiniones que he leído coinciden en ello. Y la mía no iba a ser menos. Otra receta que mezcla texturas, sabores y originalidad hasta convertirse en una combinación 100 por 100 acertada.
Las pochas de Tudela. Un guiso de verduras sabroso, cuidado y que me supo a poco porque hubiera repetido. Delicioso.
Y terminamos con una torrija cuadrada coronada con helado. Un postre que te deja sin sentido y que se convierte en el perfecto punto y final de una cena maravillosa.
No tengo más que buenas palabras para describir mi experiencia en Green&More, intención de volver muy pronto y ganas de probar su Salmorejo, los otros menús degustación y el menú del día (16,50 euros). La cultura de comer sano y de aumentar el consumo de frutas y verduras en nuestra dieta se hace con mucho gusto si vamos a comer/cenar a este nuevo local madrileño. Os aseguro que es complicado que hayáis probado platos tan ricos y con tanto sabor.
La calidad se nota en cada bocado y se convierte en una auténtica pasión por las verduras. ¿Os animáis a acercaros a probar su experiencia verde? Estoy segura de que no os defraudará.
- Dirección: Prado, 15. 28014 Madrid.
- Teléfono: (+34) 91 420 44 18
- Página web: Green&More
- Horario: 13.30h a 15.30h y 21.00h a 00.00h.
Cerrado domingos noche.
- Nota: 5 sobre 5
Seguir leyendoSi el Marqués de Salamanca levantara la cabeza en pleno siglo XXI Boggo Bar & Restaurante sería uno de esos sitios que visitaría acompañado de sus gadgets tecnológicos como empresario o bien disfrutando de una compañía entrañable con una buena copa de vino.
Boggo Bar & Restaurante está ubicado en uno de los mejores sitios del ensanche del marqués, concretamente en la calle Velázquez y el trato a la persona es como tiene que ser en un restaurante, una atención justa, correcta y una sensación de intimidad que está en el ambiente y que no percibes hasta que sales y te das cuenta de la buena conversación que has tenido.
Las mesas no están ni muy separadas ni muy juntas, sino a una distancia perfecta para encontrarte cómodo. El local está dividido en dos alturas; la planta de arriba la forman el salón para comer y cenar y la cocina; mientras que la parte de abajo es una especie de, los muy de moda, lounges, para tomar una copa ”after work’‘, ”after lunch” o ”after dinner”, cuando a uno le plazca.
A continuación compartimos con vosotros la primera comida “oficial” de los dos miembros que formamos @demenuenmenu. Comimos un primero, un segundo y un postre. Esto fue lo que degustamos cada uno:
Como acudimos a Boggo entre semana, nos decidimos por el menú del día, con una relación calidad-cantidad-precio que nos pareció de lo más razonable. Se trata de un típico “menú ejecutivo” que cuenta con una opción light para aquellos que quieren cuidarse un poco más. Además, Boggo tiene un “menú especial”, un poco más caro, y que ofrece platos principales algo más sofisticados. Sin duda iremos a probarlo pronto.
De entre los cuatro primeros que había en el menú no me resistí a pedir el Arroz a banda que, dos mesas más allá, le había visto a otro comensal. La verdad es que tengo que reconocer que no me gusta pedir este tipo de arroces en casi ningún restaurante porque cada día es más complicado encontrar una receta preparada al punto, pero la pinta era estupenda y había que arriesgarse. ¿El resultado? Exquisito. Una ración de arroz abundante y muy sabrosa, acompañada del mítico alioli y de dos chipirones a la plancha que, muy a mi pesar, estaban en su punto pero se sirvieron fríos.
De plato principal opté por el Lomo de mero en salsa verde. Una vez más me dio miedo pedir un plato así, por eso de que dicen que los pescados en salsa siempre son sospechosos, pero volví a quedarme sorprendida y completamente satisfecha. Un plato de pescado fresco con una salsa suave que sin duda repetiré en alguna ocasión próxima. El acompañamiento de patata no lo probé, pero mi compañero Carlos os lo cuenta porque era el mismo que sirvieron en su plato.
De postre teníamos para escoger entre zumo de naranja, helados variados o ensalada de frutas con helado de yogur. Me encanta el helado y me encanta la fruta, por lo que pedí la última opción, que contaba con piña, kiwi y fresas. Realmente se agradecen los postres así, fresquitos y ligeros, que sin duda le dan muchas vueltas a las típicas “tartas heladas” o “tiramisús” de cada día. Una lástima que no lo tengan para pedirlo a la carta ya que las veces que he acudido a cenar a Boggo no lo he visto.
Por mi parte el almuerzo resultó todo un éxito. La comida destaca de entre la mayoría de los menús que se sirven a diario en la capital, claro está que el precio también es un poco más elevado, pero merece la pena. Y, como no, la compañia, comer con mi compañero Carlos siempre es un placer. ;)
Cuando en la carta leí un plato con setas no dudé en pedírmelo y claro, ya me estaba comiendo el segundo plato antes que el primero, aunque sólo fuese con la mente. Quizá por eso no disfruté del todo de esa perfecta textura digna de una buena crema de calabacín y de su queso que la adornaba, y en un abrir y cerrar de ojos ya no estaba en mi plato, sólo quedaba la cuchara. Un poco sosa para mi gusto, pero ¿desde cuándo eso es negativo?
Afortunadamente la mente no me jugó una mala pasada y todas mis papilas gustativas se activaron y se formaron cual legión romana al traer unos medallones de pollo acompañados con esa salsa de setas. Confesé a Cristina que si hay algo que en la carta tenga la palabra ”setas” me lo pido. Así que por mi bien espero que no hagan nunca helado de chocolate con crema de setas porque la mente y la persona que esté conmigo en ese momento se pueden reír de mí… y mucho.
Los medallones de pollo con salsa de setas de Boggo son la mezcla perfecta de un plato sano, sencillo y de temporada, acompañados de una guarnición de una especie de pastel de patata crujiente ideal para mezclar con la salsa y el pollo.
El zumo de naranja ácido, sabía las posibilidades que había de encontrarme un jugo así. Tampoco es algo negativo, eso indica que es 100% natural y hay a gente que le gusta así.
Dejo una de las mejores cosas de la comida para el final. El vino de la casa. Cumplió mis expectativas a la perfección.
El trato, como se dice en la entradilla fue correcto, rápido y me gustó mucho la atención.
Como dato complementario decir que tienen servicio de ropero, lo cual es bastante cómodo, sobre todo ahora que llega el frío y llevamos abrigo.
Tres líneas atrás dijé ”una de las mejores cosas” sin duda la medalla de oro la dejo para el final…
… Si el Marqués levantara la cabeza, disfrutaría en Boggo de una buena compañía. Y que sean muchas
Localización
Velázquez, 102 • 28006 – Madrid
Teléfono para reservar: 91 781 10 38
Precio del menú: entre 15 – 25€
Nota: 4 sobre 5
Nunca pensé que después de tantos años acabaría comiendo otra vez en el comedor de un instituto. En cuanto me aconsejaron ir a comer al Instituto Francés de Madrid mis primeros pensamientos fueron bastante negativos. Caminaba por la calle con prejuicios. Paso tras paso me daba cuenta de que probablemente fuera una mala idea y al acceder al recinto certifiqué que me equivocaba. Dentro de un magnífico edificio muy cerca de la Biblioteca Nacional me encontré en un comedor nada parecido al de aquellos días de instituto. Con terraza propia en la cual no nos sentarón debido a la alta demanda de tan gran lujo, Le Café-Bistrot, anteriormente visitado por mi compañera Cristina, cuenta con un comedor bastante pequeño adornado por una gran fotografía de La Torre Eiffel de París, icono mundial de la capital francesa, presente en la mayoría de restaurantes franceses. (No estaría de más encontrarse con alguna foto de la pirámide de el Louvre, o del obelisco, o de Le Sacre Coeur…de vez en cuando).


Aunque posteriormente lo comenté como algo negativo y tras pensarlo, eso de que no te den ni la carta y te pregunten directamente qué quieren de comer, me parece además de cercano, inquietante. Pero funcionó porque queríamos menú y había muy pocos platos para elegir. Rápido e indoloro.
De primer plato había gazpacho o ensalada y de segundo costillas al horno, cuscús o pasta con champiñones.
Opté por un gazpacho (andalúz) el cual no me dio tiempo a fotografiar ya que tenía mucha hambre. He de decir que estaba bueno, sabroso con una textura propia a cualquier gazpacho casero y con la justa cantidad de aceite de oliva. Faltó como acompañamiento los clásicos ”tropezones” o el ”picadillo”.
Tras el gazpacho, plato que por cierto degustó Cristina en su visita de julio, me llegaron mis esperadas costillas al horno aconsejadas por el camarero.

La presentación del plato me entró por los ojos y es que es muy fácil adornar un plato con poca comida, queda bonito, diáfano, con mucha iluminación. Quizá por eso vi muy bien las cuatro costillas que adornaban a las almendras y al puré de patata. Parecía que las costillas era el acompañamiento y que en vez de costillas al horno había pedido puré de patatas con almendras acompañado de cuatro costillas. Es posible que fuera porque tuviera mucha hambre pero me parecio muy escaso. No obstante he de decir que de sabor estaba correcto, ni soso ni salado, ni grasiento ni seco (al ser al horno se supone que ayudaba con este detalle).
Mis compañeras optaron por cuscús y pasta con champiñones, platos a los que también hice fotos para mostrarlos.
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De postre un fina lámina de brownie perfecta para endulzarte un poco la vida pero para quedarte con ganas de más pero… ¿Qué quieres por un menú de 11€?
Me faltó ver la carta para ver si tenían Ratatouille, pero me temo que para eso hay que ir a un francés de verdad.
En definitiva, si trabajais por la zona, si estudiáis francés y no sois de mucho comer os recomiendo visitar Le Café Bistrot del Instituto Francés, la calidad de la comida es buena, el menú es asequible y sales contento por recordar tiempos de instituto porque como dice Gil, personaje de Medianoche en París, última obra maestra de Woody, cualquier tiempo pasado fue mejor.
- Dirección: Calle Marqués de la Ensenada, 12. 28004 Madrid.
- Teléfono: (+34) 91 700 48 34
- Horario de lunes a viernes: 08.00h a 20.00h.
- Nota: 3 sobre 5
GastronoME es el restaurante de moda en Madrid. Tanto para comer de menú a mediodía, cenar con amigos o en pareja, o tomarse la primera, este local se ha convertido en la elección perfecta. Moderno, fresco, original y, sobre todo, rico en calidad, GastronoME ofrece desde jamón ibérico con su pan tumaca (19 euros), hasta un arroz con changurro y huevas de salmón y crocante de alga (14,50 euros), pasando por unas exquisitas pastas hechas a mano, unas carnes con el mejor sello de calidad, y unos pescados frescos y sabrosos. La oferta es amplísima y la originalidad de sus propuestas te deja con ganas de probarlo todo. Además, cuenta con una carta de sushi, para los amantes de la comida japonesa que no pueden resistirse a estos deliciosos bocados. Tampoco podemos olvidarnos de su extensa carta de vinos, perfectos para acompañar la cena o para tomarse una copa con el aperitivo.
El menú de mediodía (11,90 euros) se sirve de lunes a viernes, y ofrece un primero, un segundo, bebida pan, y postre o café. También tiene una carta de Take Away, que nos da la opción de disfrutar en casa de una suculenta comida ya preparada. El día que fuimos a comer menú nos ofrecían los siguientes platos:
Primeros: Sushi, ensalada de alcachofas o ajo blanco.
Segundos: Dorada a la plancha con ensalada, emperador al horno con verduras o chuletas de cordero con patatas.
Postres: Sandía, piña o tiramisú.
Como punto fuerte, su carta de bebidas y cócteles, perfectos para tomarlos en su barra, rodeados de gente conocida y de ambiente “Saturday night”. Acudimos un sábado sobre las 00.30h para probar algunos de sus combinados estrella, como el gin tonic con ginebra Citadelle Reserva (10 euros), o un Heming´s way, un cóctel a base de ron añejo, zumo de pomelo rosa, zumo de lima, licor de Maraschino y Gomme. Sin duda, todo un acierto para tomarse la primera.
- Dirección: Juan Bravo, 11. 28004 Madrid.
- Teléfono: (+34) 91 576 09 56
- Página web: GastronoME
- Horario lunes: 12.00h a 17.00h.
- Horario de martes a jueves: 12.00h a 01.00h.
- Horario viernes y sábado: 13.00h a 02.30h.
- Cerrado domingos.
- Nota: 3 sobre 5
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