En mi casa apenas puedo cocinar la coliflor porque a casi nadie les gusta. Y a mi me encanta, ya sea cocida con patata, rebozada o gratinada. Pero en casa de mi madre, recuerdo siempre que el olor de la cocina cuando preparaba coliflor era inconfundible, y desagradable para qué negarlo.
Pero no os penséis que no hay solución. Sí la hay y hoy os explico cómo debéis cocinarla:
Claves para cocinar la coliflor
1. La coliflor es mejor cocerla entera y antes, lavarla bien primero con agua y vinagre y a continuación sólo con agua.
2. Para que la coliflor no desprenda olor mientras la cocinamos, probad a poner en el agua de cocción miga de pan empapada con aceite. Con eso evitaremos el desagradable olor que deja en nuestras cocinas, que cualquiera le dice a un niño que coma algo que huele tan mal ¿no?
3. Cuando la coliflor ya está blanda la retiramos y ponemos en un bol con agua fría y un poco de limón exprimido. De esta manera, conseguiremos que quede más blanda.
Con estos sencillos pasos, tendréis una coliflor perfectamente cocinada y sin molestias. En mi caso, los mejores trozos los reservo siempre para hacer coliflor rebozada, está riquísima y es tan sencilla de hacer como pasarla por harina y huevo y freir.
Bon profit!
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Si bien, hace unas semanas os hablaba de cómo debemos descongelar los alimentos, esta vez quería compartir con vosotros un truco muy útil ahora en otoño, tiempo de calabaza. Debo reconocer que antes no era amante de la calabaza pero cuándo empecé a introducirla en la dieta de la pequeña de la casa, descubrí qué daba un sabor muy bueno a los purés y que las cremas de calabaza eran deliciosas.
La cuestión es que yo antes compraba porciones no muy grandes de calabaza, para uso diario semanal, porque si compraba más se echaban a perder en la nevera.
En una de mis visitas a la frutería, me dieron un gran truco y la verdad es que funciona muy bien porque me permite comprar una calabaza entera ( no de las tamaño maxi claro está) y disponer de ella siempre que la necesite.
El truco es muy sencillo, para aquellos que no lo conozcáis:
- Debéis pelar la calabaza, sin que queden restos de piel porque amargan.
- La laváis y cortáis en dados, tal y como véis en la foto, y los váis colocando en tuppers o bolsas de congelación (muy útiles para distribuir raciones).
- Lo guardáis en el congelador y en el momento de necesitarlos, sólo tenéis que añadir los dados de calabaza que necesitéis, sin necesidad de descongelar.
No os imagináis el ahorro de tiempo que eso supone. Siempre tendréis calabaza lista para incorporar a vuestras cremitas de otoño, y lo que es mejor, ahorrándonos el tener que pelar y cortar cada vez que la necesitamos. O lo que es peor, ¡a salir corriendo a la frutería a comprar porque no tenemos!
Seguir leyendoSiguiendo la intención de engañar a mi hija para que coma más y variadas verduras, y haciendo el firme propósito de que para ello se la tengo que ofrecer al menos diez veces y que ella la rechace otras tantas (para ‘alegría’ de su madre), hoy os ofrezco una idea muy rápida para cenas diarias: unas alcachofas rebozadas. También se puede servir como aperitivo puesto que son muy fácil de preparar. Os acompaño además algunos trucos para cocinar las alcachofas:
- Para quitar la acidez a las alcachofas en conserva, que tienen un punto agrio, hervidlas unos minutos en agua y así perderán ese sabor.
- Si hablamos de alcachofas naturales, probad a lavarlas y hervirlas en agua enteras (sin cortar las hojas) y cuando estén tiernas las ponéis en un papel absorvente y las dejáis enfriar. Veréis que así es más fácil retirar las hojas que no nos valen y quedarnos sólo con el corazón para rebozarlo.
-Si no las hervimos en el momento, es posible que se ennegrezcan rápidamente cuando las limpiamos. Un truco muy común es poner un chorro de limón en el agua de la cocción, la acidez evitará que se oxiden las alcachofas.
- En la web Directo al paladar, que suelo consultar bastante, recomiendan también para lavarlas cortar el tallo y las hojas más duras hasta quedarnos con el corazón. Impregnáis la alcachofa con limón y la metéis en agua con zumo de limón y tallos de perejil. Así hasta terminar todas las alcachofas. Facilitaréis que conserven el color.
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Si en casa eres el único al que le gustan cada vez más las verduras tienes un problema y, una de dos, o bien preparas una ración individual y lo simplificas al máximo, o bien cocinas lo mismo para todos y te olvidas de comer verduras. Como no es mi caso, opto por la primera opción y en este post os daré las pautas para hacer una parrillada sencilla de verduras de la forma más rápida y a la vez apetecible, para que la podáis comer siempre que os apetezca.
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Os garantizo que mi hija lo primero que va a hacer hoy cuando vea el plato de comida, uno de sus favoritos por otro lado, es hacer las mil y unas para quitar todos y cada uno de los guisantes “verdes” que encuentre en su plato de albóndigas.
Y digo que lo hará con los guisantes, porque si encontrara trozos de pimiento o cebolla haría lo mismo. Así que, como no, mi misión hoy es engañarla y para ello os presento estas fantásticas albóndigas de pollo para niños que no soportan encontrar tropezones de verdura. Unas albóndigas con una salsa diferente de la de tomate, de la cual se abusa bastante. Con pimiento, cebolla y un tomate escaldado, les proporcionamos la cantidad de verdura que ellos necesitan.
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Con el calor, empezamos a cambiar nuestros hábitos de alimentación y a añadir ensaladas a nuestras comidas, porque nos apetece algo más fresco y porque de golpe nos entran ganas de cuidarnos para recuperar la figura. Así es que hoy me propongo hablaros de algunos de los ingredientes básicos de las ensaladas y teniendo en cuenta lo bien que os sentaron los trucos que escribí sobre las frutas y verduras, he pensado que tal vez os interesen esta vez algunos consejitos al respecto del pepino y todo aliñado con esta recetita en forma de aperitivo.
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De vuelta de la rehabilitación para mi esguince y andando con una bota ortopédica a unas horas en las que el sol aprieta de lo lindo, sólo se me ocurre pensar en comer algo fresquito y compartir esta idea con vosotros. Os aseguro que si los probáis, estos tomates rellenos de ensalada de arroz os solucionará más de un menú este verano.
Como base para la receta podéis usar en vez de tomates, unos tronquitos de calabacín, y aprovechar también su relleno, o bien unas berenjenas pequeñas.
Hoy en el blog del Detective de Cuchara os cuento algunos trucos interesantes para cocinar verduras, trucos que nos serán muy útiles. Si os gustaron los consejos para conservar las frutas, no os perdáis estos y ya me contaréis que os han parecido.
Calabaza: A veces tenemos una pieza de calabaza grande que no vamos a consumir de inmediato y si la guardamos en la nevera se nos puede echar a perder. Una manera de conservarla y consumirla por partes es cortarla a cuadraditos y introducirla en tuppers, congelándolos en crudo. En el momento en que las vayamos a utilizar, sacamos el tupper del congelador y lo lo cocinamos sin necesidad de descongelar.
Pimientos: Para pelar bien los pimientos, y que te sea fácil retirar la piel una vez asados, prueba a meterlos en una bolsa de plástico o envueltos bien en papel de periódico y resérvalos unos 10 minutos. Verás como será más fácil después pelarlos.

Alcachofas: Si añades unas gotitas de limón al agua de cocción de las alcachofas verás que no se ennegrecerán y conservarán el color verde. Si no las vas a cocer en agua sino a la plancha por ejemplo, puedes frotar con medio limón y conseguiréis el mismo resultado.
Judías verdes: Para quitar fácilmente esas molestas hebras que tienen las judías verdes, ponlas a hervir unos minutos en un cazo con muy poca agua y añadiendo sal. Una vez pasado el tiempo, escúrrelas y déjalas enfriar. Corta las puntas y la hebra saldrá sin problemas.
Berenjenas: Para que no amarguen, cosa que a veces ocurre, ponemos las berenjenas cortadas tal y como vayamos a cocinar (a lonchas, dados…) en un colador. Después salamos bien y dejamos que reposen unos 15 minutos o más para que suden y desprendan el líquido amargo. Por último, las pasamos por agua y las secamos con un paño antes de cocinarlas.
Y ahora, ¿cúal es vuestro truco para cocinar con verduras? Deja tu comentario o coméntalo en facebook https://www.facebook.com/detectivedecuchara
Fuente: revista Mía
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Os presento los CALÇOTS, de tradición catalana, listos para cocinarse a la leña y deleitar a los comensales. En Valls (Tarragona) son expertos en cultivarlos y prepararlos y aquí os haré una breve reseña para los que nunca los hayáis comido.
Para este breve tutorial del buen calçot, tengo una colaboradora especial, mi hermana Rosi, que me ha ofrecido todo el material necesario y ilustrado con fotos de la última que celebró en casa de un familiar, con calçots como los que véis en la foto.
En muchas comarcas catalanas, desde hace unos meses se ven rótulos con letras en grande que ponen AQUÍ HAY CALÇOTS. Y es que cada vez son más famosos.
Cómo hacer calçots
Para cocinarlos en condiciones, se deben hacer a la leña y con una parrilla o alambre. Cuando la llama del fuego vaya bajando, se van colocando los calçots, dándoles la vuelta a los 5-10 minutos. Una vez estén en su punto se ponen en papel de periódico o en una teja para que mantengan el calorcito.
Para acompañarlos, es necesaria una salsa. Aquí os pongo la que hizo mi hermana, la cual tuvo mucho éxito, porque además usó la termomix para hacerla y incluso etiquetó y bautizó el bote como SALSA ROUSMERI. En la etiqueta veréis un dibujo muy gracioso de la manera como se comen los calçots. Deciros que en “mi primera vez”, pasé mucha vergüenza porque ni sabía pelarlos… ¡ni sabía comerlos! Pero una vez te acostumbras es todo un arte.
Y si os parece, decicaré todo el siguiente post a la elaboración de la salsa, con o sin termomix, para los que como yo, no cocinamos con esta máquina. Sed pacientes, no se acabará la temporada antes de que yo publique la receta de la salsa romesco.
En resumen, unos 20 calçots ( o los que nuestro cuerpo aguante), una buena salsa, un babero o “pitet” y a disfrutar. Os aseguro que cuando los probéis os engancháis, así que daros prisa que aún están de temporada pero no queda mucho.
Y el resultado sería más o menos este:
¡Gracias a mi colaboradora especial!
Y os recuerdo que también podéis seguirme en twitter @truquets_bego
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Hoy os presento una idea para darle la vuelta, y nunca mejor dicho, a la tortilla de patatas tradicional y clásica, sin desmerecerla por supuesto, porque en tortilla de patata soy una campeona.
Un día se me ocurrió probar a hacer esta tortilla de patatas al horno que aquí os presento y fue todo un éxito, por la presentación diferente y por el sabor. Además, quien dice de patatas, dice de verduras. Es una manera perfecta de comer verduras de formas diferentes y para toda la familia. Las posibilidades, las que os de vuestra imaginación. La que os pongo como ejemplo la hice hace un par de días para cenar y como quería que mi hija cenara verdura pues le puse calabacín, cebolla y patata.

Variaciones que podéis probar
Tomando como base esta receta os sugiero algunas combinaciones y ideas que supondrán un plato diferente cada vez:
- Tortilla al horno con patata y chorizo o con atún
- Tortilla al horno con berenjena, calabacin y patata
-¡Bocadillo vegetal de tortilla! ¿os imagináis?. De pequeña me los hacia cortando en dos mitades mi trozo de tortilla y poniendo lechuga o tomate, y pero teniendo en cuenta la forma que nos puede coger al hacerla al horno con un molde de plumcake, podéis hacer rebanadas y la apariencia es de sandwich.
Trucos a tener en cuenta
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