En mi casa apenas puedo cocinar la coliflor porque a casi nadie les gusta. Y a mi me encanta, ya sea cocida con patata, rebozada o gratinada. Pero en casa de mi madre, recuerdo siempre que el olor de la cocina cuando preparaba coliflor era inconfundible, y desagradable para qué negarlo.
Pero no os penséis que no hay solución. Sí la hay y hoy os explico cómo debéis cocinarla:
Claves para cocinar la coliflor
1. La coliflor es mejor cocerla entera y antes, lavarla bien primero con agua y vinagre y a continuación sólo con agua.
2. Para que la coliflor no desprenda olor mientras la cocinamos, probad a poner en el agua de cocción miga de pan empapada con aceite. Con eso evitaremos el desagradable olor que deja en nuestras cocinas, que cualquiera le dice a un niño que coma algo que huele tan mal ¿no?
3. Cuando la coliflor ya está blanda la retiramos y ponemos en un bol con agua fría y un poco de limón exprimido. De esta manera, conseguiremos que quede más blanda.
Con estos sencillos pasos, tendréis una coliflor perfectamente cocinada y sin molestias. En mi caso, los mejores trozos los reservo siempre para hacer coliflor rebozada, está riquísima y es tan sencilla de hacer como pasarla por harina y huevo y freir.
Bon profit!
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Este fin de semana teníamos comida en casa de familia y, como siempre absorvo trucos de cocina, me hice con uno muy útil que he querido compartir con vosotros. En mi casa, con la receta de paella de mi madre, el pimiento y la cebolla, así como los guisantes, siempre están presentes, o sea, que se ven a ojos de un pequeñajo.
No sé vosotros, pero yo no soporto tener que apartar los dichosos “tropezones” de verdura de la paella cuando le pongo el plato a mi hija. Y hasta ahora, o lo hacía yo, o enfadada le decía a mi hija que si no se los quería comer, que los apartara ella misma. Es increible la capacidad para detectar un minusculo pimientillo que ha entrado en su boca por error. De esta manera, ni comía agusto, ni comía verdura…

Una manera fácil y sencilla de eliminar trozos de pimiento, cebolla y demás verduritas que enriquecen nuestra paella y que no queremos perder es haciendo un sofrito, antes de añadir otros ingredientes, con la cebolla, el pimiento rojo y el tomate por ejemplo (en función de las verduras que uséis). Una vez esté hecho el sofrito, lo trituramos todo hasta conseguir una salsa que será la base de la paella, sin un sólo tropezón pero con el sabor de un buen plato.
Este truco también lo podéis usar para otros tipos de plato, como el arroz con verduras.
Ya me contaréis si en vuestra casa ha funcionado.
Hace unos días os expliqué algunas formas de engañar a los niños para que coman verduras, sobretodo a los más reticentes. También os di algunos trucos para una salsa de albóndigas hecha sólo con pimiento rojo y cebolla que daba un resultado muy bueno.
A raíz de estos post me dí cuenta de que éste es un tema que nos preocupa a much@s y también ha dado pie a que algunas personas me comentaran sus trucos, cosa que agradezco porque cualquier idea o consejo es bienvenido. Mi amiga Sara, que tiene una peque de casi dos añitos y va a ser mama en muy poquitos días, vio mi post y me explicó y ilustró su forma de hacer las albóndigas. Me ha parecido una idea tan buena que os detallo la receta para que os animéis y ya de paso probéis con verduras diferentes como el puerro, la zanahoria y el calabacín. Vamos a ello:
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Siguiendo la intención de engañar a mi hija para que coma más y variadas verduras, y haciendo el firme propósito de que para ello se la tengo que ofrecer al menos diez veces y que ella la rechace otras tantas (para ‘alegría’ de su madre), hoy os ofrezco una idea muy rápida para cenas diarias: unas alcachofas rebozadas. También se puede servir como aperitivo puesto que son muy fácil de preparar. Os acompaño además algunos trucos para cocinar las alcachofas:
- Para quitar la acidez a las alcachofas en conserva, que tienen un punto agrio, hervidlas unos minutos en agua y así perderán ese sabor.
- Si hablamos de alcachofas naturales, probad a lavarlas y hervirlas en agua enteras (sin cortar las hojas) y cuando estén tiernas las ponéis en un papel absorvente y las dejáis enfriar. Veréis que así es más fácil retirar las hojas que no nos valen y quedarnos sólo con el corazón para rebozarlo.
-Si no las hervimos en el momento, es posible que se ennegrezcan rápidamente cuando las limpiamos. Un truco muy común es poner un chorro de limón en el agua de la cocción, la acidez evitará que se oxiden las alcachofas.
- En la web Directo al paladar, que suelo consultar bastante, recomiendan también para lavarlas cortar el tallo y las hojas más duras hasta quedarnos con el corazón. Impregnáis la alcachofa con limón y la metéis en agua con zumo de limón y tallos de perejil. Así hasta terminar todas las alcachofas. Facilitaréis que conserven el color.
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Me lo habían dicho, lo había escuchado hasta de mi madre pero hasta que no lo ves en tus propias carnes no lo descubres. Y es que los niños tienen una especie de radar que les permite encontrar cualquier indicio de “cosa verde, roja o con apariencia de verdura” que pueda existir en su plato.
Y claro, luego vienen los médicos y te dicen la importancia de comer verduras. Pero ¿cómo?
Pues nada, manos a la obra, hoy os voy a explicar la técnica del camuflaje de verduras y a ver si funciona. He aquí algunos platos que suelen ser resultones para los peques de la casa y en los que podemos experimentar. Ya os contaré el resultado en algunos de ellos.
- Sopa: Sé que no es buen momento para hablar de ella (¡qué calor sólo pensar en comerla y prepararla!) pero mi hija estaría dispuesta a tomarla todo el año. El truco está en poner en la olla del caldo que vamos a preparar junto con el pollo, la ternera y los ingredientes que soláis utilizar, algunas verduras como calabacín, zanahoria, puerro, cebolla o incluso calabaza. En el caso de poner calabacín, si podéis conservar parte de la piel mejor: en ella está la fibra tan necesaria para su organismo. Cuando el caldo está listo, las verduras cogerán el gusto y las podemos triturar y camuflar en la sopa: nada de tropezones y un sabor agradable a los pequeños.
- Otra opción para aprovechar estas mismas verduritas que hemos usado en el caldo es en forma de puré o simplemente chafado, añadiendo una patata. La patata la podéis poner al preparar el caldo pero sin incorporarla al principio para que no se nos deshaga.
- Hamburguesas: Hace un tiempo os hablé de un molde especial para hacer hamburguesas. Es muy útil para preparar combinaciones diferentes a la hamburguesa tradicional. Por ejemplo, troceamos bien cebolla y calabacín (probad con verduras de sabores no muy fuertes), las sofreímos bien hasta que queden blanditas y las retiramos del fuego. Mezclamos con la carne picada y preparamos las hamburguesas. Si añadís quesitos, veréis que resultado más bueno.
- Salsas: Es otro manera de esconder los tropezones. El otro día os expliqué una manera nueva de preparar albóndigas con verduras, receta en la que las verduras (en este caso, pimiento rojo, tomate y cebolla) estaban presentes “sin estarlo”… Esta salsa también liga muy bien con cualquier tipo de carne, pero hay más opciones, que ya os iré explicando.
- Verduras rebozadas: Probad a prepararlas en rodajas y con algún rebozado diferente o en tempura, rebozado crujiente con maíz tostado… no es la manera más aconsejable y habituar para ofrecerles estos alimentos pero ¿verdad que también abusamos de las patatas fritas y no pasa nada? Las alcachofas pequeñas rebozadas son un buen ejemplo. A mi me encantan desde pequeña.
Por último (y de momento) me quedo con un consejo que he visto en la web Entrechiquines y es: “Inténtalo una y otra vez. La palabra favorita de cualquier niño es “no”, pero simplemente porque él dice que no le gusta, no significa que no debas servírselo. Es importante seguir intentándolo con un margen de tiempo. Estudios han demostrado que puede llevar hasta 10 intentos antes de que el niño acepte un alimento.”
Así que ya sabéis, perseverancia y paciencia. ¡Suerte! En los próximos posts os ampliaré los secretos de algunos de estos platos, y os daré más ideas con fotos para que veáis el resultado y si los he podido aplicar en mis carnes.
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Hoy en el blog del Detective de Cuchara os cuento algunos trucos interesantes para cocinar verduras, trucos que nos serán muy útiles. Si os gustaron los consejos para conservar las frutas, no os perdáis estos y ya me contaréis que os han parecido.
Calabaza: A veces tenemos una pieza de calabaza grande que no vamos a consumir de inmediato y si la guardamos en la nevera se nos puede echar a perder. Una manera de conservarla y consumirla por partes es cortarla a cuadraditos y introducirla en tuppers, congelándolos en crudo. En el momento en que las vayamos a utilizar, sacamos el tupper del congelador y lo lo cocinamos sin necesidad de descongelar.
Pimientos: Para pelar bien los pimientos, y que te sea fácil retirar la piel una vez asados, prueba a meterlos en una bolsa de plástico o envueltos bien en papel de periódico y resérvalos unos 10 minutos. Verás como será más fácil después pelarlos.

Alcachofas: Si añades unas gotitas de limón al agua de cocción de las alcachofas verás que no se ennegrecerán y conservarán el color verde. Si no las vas a cocer en agua sino a la plancha por ejemplo, puedes frotar con medio limón y conseguiréis el mismo resultado.
Judías verdes: Para quitar fácilmente esas molestas hebras que tienen las judías verdes, ponlas a hervir unos minutos en un cazo con muy poca agua y añadiendo sal. Una vez pasado el tiempo, escúrrelas y déjalas enfriar. Corta las puntas y la hebra saldrá sin problemas.
Berenjenas: Para que no amarguen, cosa que a veces ocurre, ponemos las berenjenas cortadas tal y como vayamos a cocinar (a lonchas, dados…) en un colador. Después salamos bien y dejamos que reposen unos 15 minutos o más para que suden y desprendan el líquido amargo. Por último, las pasamos por agua y las secamos con un paño antes de cocinarlas.
Y ahora, ¿cúal es vuestro truco para cocinar con verduras? Deja tu comentario o coméntalo en facebook https://www.facebook.com/detectivedecuchara
Fuente: revista Mía
Seguir leyendoSí. Yo soy de las que como en la mesa del despacho. Y es la única manera de comer si no quiero esperarme a las 5 de la tarde. Y por eso tengo la convicción de que comer bien de tupper también es posible y he aquí algunos trucos.
Fuente: http://cocina.facilisimo.com/
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Existen infinidad de consejos para enriquecer nuestros platos de pasta. Me propongo, esta vez, conseguir ideas interesantes de salsas para pasta, dejando de lado la típica boloñesa y carbonara. Pero antes, un truquito: Una vez cocida la pasta, reserva siempre un poco del agua de cocción para preparar los ingredientes de la salsa (si necesitan cocción), o añádela directamente a la salsa mientras la cocines. El almidón de la pasta que queda en el agua ayudará a que la salsa sea más cremosa.
Salsa de verduras. Son un buen complemento para la pasta y le da un sabor especial además de un gran aporte de vitaminas. Yo preparo a veces una que con niños funciona muy bien (es una falsa salsa de tomate). Rehogo un pimiento rojo y una cebolla, le añado un chorro de vino blanco y un vaso de agua. Añado sal y cuando las verduras están bien cocinadas, trituro todo hasta que queda una salsa buenísima. Si has hecho bastante la aconsejo también para carnes, queda muy sabrosa la combinación, o incluso la puedes congelar para tenerla lista para otra ocasión.
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Entre las herramientas útiles en la cocina, existen algunas que siempre están presentes a las que apenas les hacemos mención especial. Hablamos de los papeles de cocina que nos ayudan, tanto a conservar los alimentos, cómo a cocinarlos. Hoy me he propuesto descubrir para qué nos sirve cada uno de ellos y cómo sacarles así mejor partido.
Papel de aluminio y transparente
El papel de aluminio es muy útil para proteger los alimentos, y los protege del aire al igual que el film transparente. Va muy bien con los productos grasos pero debemos evitar los que sean ácidos y contengan limón, vinagre o los que son muy salados. Resulta adecuado para los embutidos, que fácilmente se echan a perder. También es muy aconsejable para el horno ya que son muy resistentes y ayudan a cocer ciertas comidas que no requieren dorarse demasiado o para preparar el papillote,y además guardan muy bien el calor cuando el plato está listo pero no lo vamos a consumir inmediatamente.
Un buen consejo de Albal es cubrir la fuente o bandeja de horno con papel de aluminio y posteriormente tapar un poco los alimentos para evitar que se peguen y que el horno se ensucie. Con pimientos, patatas y berenjenas veréis lo bien que va. Y en asados, evitará que se doren muy rápido y se cocinarán mejor.
El film trasparente protege muy bien del aire pero no es aconsejable emplearlo en productos grasos como embutidos o comidas muy calientes ya que no es tan resistente. En cambio, en repostería por ejemplo, sirven para acabar de cuajar en la nevera (pudings, flanes, natillas…)
Y un truquito de hola.com, envolver patatas con piel en film transparente y meter en el microondas. Se harán más rápidamente y mantendrán mejor su sabor. Probad esta receta de patatas al microondas para que veáis lo útil que es el film.
Papel de horno o vegetal
Es perfecto para que no se peguen los bizcochos y incluso algunos productos como los hojaldres y las masas de empanadilla ya precocidos ya los incluyen. Si se humedece se adhiere más facilmente a los moldes cuando se ha secado, lo cual evita añadir mantequilla o harina. Pero también se le puede sacar provecho de otras maneras. Si tienes demasiadas verduras en la nevera y quieres que éstas se conserven mejor, antes de colocarlas en el cajón de la nevera, fórralo con papel de cocina que absorverá la humedad que puedan desprender las verduras y aguantarán más.
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