Vino, cava, licores… Son días de fiesta y en navidad aprovechamos para sacar el mejor vino y disfrutar con la familia y amigos de suculentas comidas.
Cuando se acaba la fiesta, eso sí, es cuando llegan las sobras, que nos suelen dar para uno o dos días más por lo menos. Pero igual que con las comidas, también nos encontramos con sobras de bebida, muchas veces de vino, y no en la suficiente cantidad como para guardarlo.
Una solución para aprovechar los restos de vino es guardarlo y usarlo después para los guisos. Lo único que debéis hacer es conservar en cubiteras los restos del vino y mantenerlo en el congelador. Para cuando necesitéis regar vuestro guiso con un buen chorro de vino, sólo tenéis que sacar un cubito del vino helado y incorporarlo directamente y tendréis siempre la cantidad que necesitéis sin necesidad de abrir una botella sólo para ese uso.
Es un truco muy bueno y una solución para no abrir botellas de vino para nuestros guisos, usando lo que nos sobra de fiestas.
Y aprovecho este post para desearos a todos un feliz fin de año y un año nuevo muy próspero
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Hay muchas maneras de hacer una sangría, y hoy en día encontramos en el mercado marcas muy buenas de sangrías preparadas que “dan bastante el pego”. Pero nada que ver con una sangría preparada en casa y si seguís alguno de los consejillos y truquitos que os doy seréis los reyes del verano.
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Esta semana, estaba dispuesta a comprar en mi carniceria de confianza, entre otras cosas, unos choricitos, no picantes, para poner a las lentejas. La carnicera me los preparó y su comentario fue: ¡también puedes probar a hacerlos al vino, salen muy ricos! Para qué me lo dijo, me faltó tiempo para darle otro uso a mi compra, y decidí probarlos. El resultado, buenísimos, no sólo por su sabor, sino por el jugo que quedó.
Es por eso que hoy dedico el post a hablar de ésta y otras formas de prepararlos, que las hay y muy buenas. La lástima es que la materia prima no pueda ser el chorizo del pueblo de mi padre, el chorizo soriano, de Arcos de Jalón, que tantas veces he comido desde pequeña. Pero cualquier chorizo para freir no picante es válido, aunque es importante que sea de calidad.
Chorizo al vino (tinto o blanco): Según el resultado que prefieras, con el vino blanco quedarán más suaves, si quieres que los niños también coman, y con el vino tinto la salsa será más intensa.
Prepararlos es muy fácil: sólo es necesario freir unos minutos en un cazo los chorizos bien pinchados (para que suelten la grasa) con muy poco aceite (yo hice un sofrito de cebolla antes para ganar en sabor aunque no es necesario). A continuación, se añade un chorro generoso de vino y que vaya haciendo “chup-chup”. En unos 15-20 minutos a fuego lento tendréis el plato listo y con todo su jugo.
Chorizos al infierno: También hay una alternativa a esta primera opción, que es flambeando los chorizos. No lo he probado así que… si hay alguien que se anime.
CONSEJO: Para acompañarlo os recomiendo que preparéis unas patatas cocidas al microondas (que son rápidas y fáciles de hacer). Sólo tenéis que lavar bien las patatas con piel, pincharlas, y envolverlas en film trasparente y al microondas 8 minutos. El jugo del chorizo os servirá de salsa para las patatas. ¡Espectacular sabor!
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