La primavera me parece una estación impredecible –ahora llueve, ahora sale sol y luego de pronto el cielo aparece de nuevo repleto de nubes–. No me atrevo a decir si eso es una virtud o un defecto, pero a mà me gustan muchas de las cosas que trae con ella: más horas de sol y de luz, temperaturas más agradables y, sobre todo, más variedad en la mesa. La despensa empieza a cambiar de color al mismo ritmo que el paisaje exterior: el verde de los campos se traslada a la cocina con los deliciosos espárragos trigueros y las espinacas de primavera, tan tiernas que no necesitan cocinarse. El sol nos trae dulces y aromáticos fresones, albaricoques y, como no, los primeros nÃsperos. Y asà la sopa bien calentita y monocolor deja paso a una colorida ensalada con espinacas frescas y fresones, por ejemplo, como la que os proponÃa en el post El dulce aroma de las fresas.
UNOS VIENEN Y OTROS SE VAN
Despedimos a las naranjas, las mandarinas y el resto de cÃtricos, que durante los meses más frÃos nos han ayudado a protegernos de resfriados y gripes gracias a su vitamina C.  Y también degustamos las últimas peras de la variedad Conference, que no volverán hasta el otoño. Su aspecto exterior –de forma irregular y con la piel salpicada de manchas– resulta más bien poco atractivo y no hace justicia a su delicado sabor dulce y su textura jugosa. Por eso, mi propuesta de hoy es preparar una mermelada para poder degustar esta variedad de peras todo el verano y parte del otoño, hasta que empiece de nuevo su temporada. Ya os prometà en un post anterior que colgarÃa la receta y, como lo prometido es deuda, pues aquà saldo la mÃa. Al tratarse de una mermelada de elaboración casera lleva menos azúcar, asà que no os preocupéis por las calorÃas y, simplemente, disfrutad del festÃn y de una primavera más dulce!
MERMELADA* DE PERA CONFERENCE
Ingredientes:
Pelar las peras, trocearlas y ponerlas en un bol con el azúcar. Mezclar bien y poner al fuego en un recipiente antiadherente. Cocer lentamente durante 1 hora o algo más, removiendo de vez en cuando hasta que la mermelada adquiera la consistencia adecuada (ni demasiado espesa ni muy lÃquida). Retirar del fuego y verter inmediatamente en tarros esterilizados, tapar y poner boca abajo (de esta manera se logra el vacÃo). Dejar reposar 48 horas en un lugar fresco y alejado de la luz. Pasado ese tiempo, ya se puede dar media vuelta a los botes y guardarlos en la despensa. La mermelada se conservará entre entre 6 y 9 meses.
* Es cierto que normalmente se recomienda poner la misma cantidad de azúcar que de fruta, pero es solo porque de esa forma la mermelada se conserva más tiempo. Sin embargo, con menos cantidad de azúcar queda más rica.
CONSEJO: Podéis tomarla con las tostadas del desayuno, con un poco de queso (fresco o semicurado), utilizarla para rellenar pasteles, endulzar el yogur o incluso en platos salados: acompañando un poco de rosbif o unas finas lonchas de jamón de jabugo.
¡Buen provecho desde mi blog!
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