Javier Aranda

“Innovación prudente con mucho respecto por sus raíces”. Esta filosofía es la que ha convertido a Javier Aranda en unos de los jóvenes cocineros más reconocidos de España.

Su pasión por la gastronomía sumado a su esfuerzo diario han convertido a Javier Aranda en el capitán de un local de más de 500m2 en el corazón de Madrid, La Cabra. El joven manchego cuenta con una Estrella Michelin, un galardón a su inquieta carrera profesional.

Javier Aranda

Javier Aranda Revuelta nació en Toledo el 21 de enero de 1987, original de Villacañas (Toledo) de familia humilde con raíces hosteleras, aunque actualmente reside en Madrid donde dirige su propio negocio. Estudió en la escuela de hostelería de Toledo. Su formación comenzó en restaurantes como Ars Vivendi, El Bohío, Urrechu, Santceloni, hasta llegar a Piñera donde ejerció de Primer Jefe de Cocina, recibiendo el Premio de Cocinero Revelación en Madrid Fusión. De esta forma da por finalizada una primera etapa de su trayectoria para encaminar su nuevo proyecto en solitario La Cabra, que con un solo año de vida recibe su Primera Estrella Michelín.

Javier Aranda

El joven manchego elige un local de más de 500m2 en el centro de la capital española para comenzar su andadura. Su apuesta gastronómica es tan amplia y variada como las diferentes zonas de su negocio. Tapería, gastronómico, terraza, salón privado, biblioteca y bodega. Espacios totalmente diferentes y multifuncionales, pero con un ápice común: disfrutar de la gastronomía de Javier Aranda.
A primerísima hora de la mañana, en La Cabra hornean diferentes panes de masa madre y bollería para los desayunos, ofrecen una excelente carta de tapas en la zona de la entrada para las citas más desenfadadas pero con buen paladar. En el salón gastronómico, el comensal podrá disfrutar de dos menús degustación mientras observa los fogones a pleno rendimiento.

Aranda ofrece además salones privados para las ocasiones más especiales y se involucra en la elaboración “a medida” de estos menús. La última zona de La Cabra es quizá el lugar más exclusivo del local de Francisco de Rojas: una bodega convertida en un salón para tomar una copa después de cenar, disfrutar de una cata o simplemente guardar tu vino en tu propio nicho. Ya se sabe, el mejor secreto del buen vino es su lugar de conservación.

Javier Aranda pretende siempre “emocionar al comensal en cada bocado”. La calidad de la material prima y su compromiso con el desarrollo sostenible son su firma. Su por la innovación van siempre unidos a su pasión por el mundo gastronómico.