Es obvio que cuando tenemos invitados en casa, lo que más nos gusta es que disfruten de las cosas que preparamos para ellos.
Cuando llega una celebración importante, como Navidad, nos ponemos el listón todavía más alto, y no solo en la comida, sino a la hora del café, los postres y… las copas.
No hay nada mejor que sorprender a los que más queremos, más allá del típico combinado que nos podrían poner en cualquier bar. Por eso hoy quiero traeros un cóctel muy, pero que muy especial, ya que mezcla uno de los placeres más grandes del mundo, el café, con el coñac. En realidad, se trata de lo que muchos conocéis como el típico “carajillo” pero preparado con “glamour” y con el cariño que merecen una celebración. Os hablo del Café Brulot.
Su nombre, Brulot, deriva de “bruler”, que significa quemar y hace referencia a diversos tipos de aguardientes o coñacs, aunque en este caso lo prepararemos con este último.
La historia de este cóctel es algo confusa, ya que no se tienen datos reales del momento en el que esta bebida se unió al café. Durante el siglo XVIII y casi en el XIX, las recetas de café se limitaban al café molido, agua y azúcar. No fue hasta un siglo después cuando alguien se dio cuenta de que el café tenía muchas más posibilidades de las que se habían explotado en ese momento… ¿Queréis probarlas? ¡Vamos a ello!
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Os presento hoy otro cóctel hecho a base de brandy: el Merengue Venezolano, muchísimo mas suave que el cóctel María Cristina, así que gustará a quienes no soporten ese fuerte sabor a alcohol que caracteriza a ciertas bebidas.
Como curiosidad, os contaré que hay diferentes estilos de brandy. Esto es debido fundamentalmente a que el brandy está hecho a partir de la uva, pero con mayor contenido alcohólico que el vino, así que siempre podréis encontrar diferentes tipos. Además de tener en cuenta este aspecto a la hora de comprar una botella, debéis fijaros también en la denominación de origen, pues el brandy, como el vino, tiene diferentes tipos de denominación a los que hay que atender.
En este caso, haremos el cóctel juntando tres tipos de brandy: cherry brandy, apricot brandy y el brandy alcohólico normal. Los dos primeros son dos tipos de brandy de frutas. Ya veréis como os gusta la mezcla.
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No creo que sorprenda a nadie que diga que los cócteles son bebidas con alcohol o sin él, que se piden en muchos pubs o sitios exclusivos. Su evolución ha dado pie a la creación de una gran variedad de sabores y texturas. Pero ¿realmente sabemos cómo y dónde surgieron?. Como con todos los cócteles de los que os he hablado existen una gran cantidad de leyendas al respecto, os voy a contar algunas que he estado indagando y quiero compartir con vosotros.
Orígenes
El término cóctel proviene de los términos “cock” que significa gallo y “tail” que significa cola, cosa que absolutamente nada tiene que ver con los ingredientes o la presentación.
Sus orígenes datan del año 1806 cuando apareció el término propiamente dicho en el diario neoyorkino Balance. Aunque el primer cóctel documentado es del siglo XVI. De estos tiempos es por ejemplo la Old Fashioned, que era una combinación de bourbon que apareció hacia finales del siglo XVIII.
Sin embargo, hasta la fecha que os he comentado antes, no se había dado el nombre (dicen que es probable que este nombre se le “concediera” según fue creciendo su popularidad).
Aunque no se sabe cuál fue el primer cóctel como tal, se cuenta que durante el siglo XIX un hombre llamado Antoine Amédée Peychaud que vivía en Nueva Orleans, invitaba a sus amigos y conocidos a licores a base de hierbas. Aún así es una leyenda, que no se sabe si es cierta o no, ya sabéis cómo son estas cosas.
Época de oro
Pese a que ya se bebían durante el siglo XIX, durante la Primera Guerra Mundial los cócteles eran la bebida más consumida entre los círculos más exclusivos. El boom tuvo lugar junto a La Ley Seca en EE.UU. Con la llegada de las nuevas leyes, su consumo despegó de forma clandestina.
Además, hay que tener en cuenta que debido a la prohibición había una mala calidad de los licores con los que se traficaba, por lo que tuvieron que disfrazarlos con esencias, azúcares y jugos de fruta, para que su sabor no fuera tan malo.
Cuando ya transcurrieron los 13 años de prohibición (desde 1920-1933), y gracias a que muchos barmans tuvieron que emigrar a otros países, los nuevos cócteles se popularizaron rápidamente en Europa.
Su éxito se vio ligeramente afectado por la Segunda Guerra Mundial, pero volvió a remontar hasta nuestros días.
¿No os parece interesante su historia?
Seguir leyendoEl Brandy, por si no lo sabéis, también es conocido mundialmente como Coñac. Es la bebida destilada obtenida a partir del fermento de vinos, jugo de uvas u otras frutas. Esta bebida, como todas las destiladas, es de alta graduación alcohólica: 42º grados que aportan 290 kcal por cada 100 ml tomados.
El Brandy es una bebida con un sabor al paladar muy fuerte, por ello la mayoría de los cócteles preparados con este tipo de bebida alcohólica suelen ser no aptos para todos los gustos. Así que, si no sois amantes de los brebajes que tengan demasiado alcohol, no os lo recomiendo, ya que el “María Cristina” es de carácter fuerte.
Además del brandy, contiene otros ingredientes que tienen una alta graduación alcohólica como la Ginebra, ingrediente básico del Gin Tonic; el Ron, básico en los refrescantes Mojitos; o el Cointreau, que acompaña al tequila en un Margarita. La verdad es que si no os gustan las bebidas dulces, esta es perfecta.
Pero creo que os deberíais atrever a probarlo, ¿no? Al fin y al cabo, los amantes de los cócteles probamos de todo para poder juzgar. Os dejo la receta de una sola copa. Animaos ¡y no dejéis sola a María Cristina!
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