
Hoy me toca hablar de uno de mis cócteles preferidos, el Mary Pickford. Y uno de los motivos por el que adoro esta bebida es porque su ingrediente principal es el ron cubano, uno de los licores que más me gustan. Si a eso le añadimos la dulzura y el impactante color de la granadina, tenemos como resultado un cóctel dulce y muy fresco, ideal para una cena romántica para dos.
Procedente originariamente de las Antillas, el ron se obtiene del jugo de la caña de azúcar destilado o mediante la fermentación de la melaza. Existen tres variedades. La primera es el ron claro o blanco, con menos de un año de envejecimiento en barril y un suave sabor; el segundo es el dorado, que debe su color a un breve envejecimiento en barriles de roble; y el último es el añejo, de entre 3 y 12 años, con un fuerte y penetrante sabor.
El primero, el ron blanco, es que se utiliza para la elaboración de este cóctel, para el que os recomiendo el Bacardi Superior, uno de los productos estrella de la empresa fundada en Santiago de Cuba, allá por 1862, por el emigrante catalán Facundo Bacardí Massó.
El nombre del cóctel, Mary Pickford, se debe a la actriz canadiense que enamoró a los estadounidenses durante la década de los años 20′. Los cantineros de la capital cubana, La Habana, viendo el tirón que tenía esta popular actriz de cine mudo, decidieron crear este cóctel en su honor y rápidamente se convirtió en uno de los más populares de la Cuba de aquellos tiempos. Tal fue su éxito, que Mary Pickford llegó a convertirse en la actriz mejor pagada de aquella época, siendo conocida como la chica del cabello dorado y la original novia de América.
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Cuando pensamos en cócteles nos imaginamos un montón de colorido, una decoración extraordinaria, pero sobre todo vasos espectaculares de múltiples formas y tonalidades y una coctelera agitándose sin parar.
Pues sí, en cierto modo la idea del cóctel es esta y con la cantidad de ejemplos que os he ido dando durante estos meses, creo que queda más que demostrado.
Sin embargo hoy quiero daros a conocer una variación. Entre los grupos de amigos no siempre hay gente a la que le gusta tomarse un cóctel entero o, sencillamente, lo que apetece es tomar un poquito en una reunión de amigos, pero quizá después de una comida o cena copiosa, no se quiere beber un cóctel completo.
Ideal para los que no quieren beber mucho
Por eso quiero mostraros una buena opción. Se trata de los chupitos. Existen una variedad tan grande o mayor de combinaciones de alcohol o sin alcohol a la hora de prepararlos.
Vamos a ver algunos ejemplos.
Antes de comenzar, lo que debéis tener claro es que los vasos de chupitos también tienen múltiples formas, prácticamente las mismas que podemos encontrar en los vasos de cóctel. Y lo mejor: la decoración también puede ser de lo más atractiva si le ponemos un poco de imaginación. Pensad que son cócteles pero en su versión “mini”.
En esta ocasión hablaremos de los más populares y que además son los más sencillos de preparar. Recordad que los chupitos deben estar fríos y aunque podemos ponerle también “mini” hielos, lo ideal es tenerlos en el congelador para que estén perfectos a la hora de echarles el licor.
Los más famosos
Entre los chupitos más comunes encontramos:
- Vaquero: un chupito para los más duros, a base de whisky y ron. No apto para aquellos a los que no les gustan las emociones fuertes.
- Porter: el chupito perfecto para los más golosos con vodka caramelo, vodka blackberry y blue tropic. Con una guinda pequeña en el interior a modo de presentación, es un “mini” cóctel irresistible.
- Coyote: una combinación fuerte pero con un sabor relativamente suave a base de tequila, licor de café y Baileys.
- Estallido: uno de los más peculiares que incluye cerveza, ron, té de manzana, zumo de naranja y zumo de limón.
- Piruleta: para los que quieren cosas suaves y dulces, un poco de amaretto, granadina y lima para recordar el sabor de la infancia.
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Además de disfrutar del sabor, no hay nada mejor en coctelería que hacerlo decorando las copas que vamos a tomar.
Por eso hoy quiero que veáis algunas de las maneras más habituales de hacerlo, para que cuando tengáis invitados en casa los dejéis con la boca abierta.
Una de las más comunes es coronar las copas. Antes de echar el cóctel en la copa, colocad un poco de zumo de limón en un bol, poned la copa bocabajo sobre él y a continuación pasadlo sobre azúcar, o sal si lo que vais a tomar es un margarita.
Múltiples formas de darle vida a un cóctel
Si además queréis darle un toque de color, en vez de zumo de limón, podéis usar granadina, blue tropic, kiwi o cualquier otro licor que tenga un tono llamativo.
También podéis usar cortezas de frutas. Las cáscaras o cortezas de algunos frutos como el limón son muy comunes en la decoración. Para usar la cáscara de limón, lo ideal es cortar unos 3 o 4 cm de la parte verde, si la retorcéis antes de meterla dentro de la copa le daréis un toque amargo al cóctel.
Para hacer más llamativa la copa podéis hacer una espiral con toda la cáscara de un limón y dejarla caer por el borde de la copa. Otras frutas que se pueden usar son la naranja, la lima, etc.
Frutas, colorantes, hielos e imaginación
Seguimos con las frutas, ya que otra variedad muy típica es la medialuna de naranja o las hojas de menta. Podéis cortar un trozo de naranja en forma de medialuna, y dejarla caer sobre el borde de la copa (como habíais hecho con la cáscara del limón). Gracias a su colorido y su dulce sabor podemos mezclarlo con hojas de menta. El resultado será fantástico.
Un clásico de la decoración de cócteles son también las cerezas al Marrasquino. Se pueden comprar hechas y se usan enteras, partidas por la mitad, colocadas sobre el borde o como se hace con las aceitunas, pinchadas en un palillo y en el interior de la copa.
Si queréis darle un toque de color a la bebida, a la hora de hacer los hielos, en el agua, podéis añadir un poco de colorante, de esa manera al irse deshaciendo el cóctel tomará el color de los hielos de manera progresiva.
En definitiva, numerosas maneras de darle un toque personal, divertido y glamouroso a vuestros cócteles. ¿Conocéis alguna otra forma de decorar un cóctel?
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El Pink Lady, como ya imaginaréis por el nombre, es un martini seco elegido por muchas mujeres, tanto por su textura, como por su colorido. Este cóctel es un clásico de la ginebra basado en otro cóctel con una larga historia, el White lady. Se hace básicamente con claras de huevo. Al mezclar la crema crea una espuma que flota en la superficie de la bebida y le da una textura única.

Debido a su nombre, el color, los ingredientes y la textura, el Pink Lady es tradicionalmente una bebida femenina. Según parece, el escritor y barman Jack Townsend especuló en un libro que la aparición de este cóctel pudo darse gracias a aquellas mujeres que no tenían mucha experiencia con el alcohol y querían elaborar algo más sabroso y desde luego más dulce y menos fuerte.
Irónicamente, el Pink Lady es muy seco, al menos como se hace hoy día. Con su base de ginebra y un detalle de granadina, hace que no tenga un sabor extremadamente afrutado o una dulzura que otros muchos cócteles modernos asocian con las bebidas femeninas. El sabor normal de la bebida refuerza la hipótesis de Townsend de que logró su reputación femenina por medio de apelar a las mujeres con poca experiencia.
Esta bebida se hizo tradicionalmente con la ginebra Plymouth, que tiene un sabor más fuerte de las hierbas en comparación con la ginebra estándar.
Por cierto, en una de sus variantes puedes cambiar el azúcar por el jarabe de goma cuando vayáis a prepararlo, ya que os permite una combinación muy rápida de los ingredientes tanto en los cócteles como en otro tipo de bebidas, por ejemplo, en las limonadas. En este caso, el jarabe de goma le dará a este cóctel cuerpo y consistencia.
Seguir leyendoHoy vamos a ponernos elegantes, que me ha dado por enseñaros un cóctel de lo más exquisito. El President es muy fácil de preparar, y el sabor a naranja nos dará ese toque tan especial, tan de “Hig Class”, un cóctel muy consumido por las altas esferas de los años 30′ en Cuba.
Un cóctel que, según me cuenta un buen amigo cubano, lo popularizó el presidente Gerardo.
Por cierto, que mi amigo siempre decía que este cóctel era perfecto para acompañar a un gran postre, como un mousse de chocolate blanco o un bizcocho de chocolate y nueces.
Ya es viernes y, ¿qué mejor que celebrar el comienzo del fin de semana que con un delicioso cóctel? Hoy os traigo uno de mis favoritos, el daiquiri criollo. Se trata de un combinado que tiene un exquisito sabor a frutas, que no sabe demasiado a alcohol y que es muy refrescante. Si os gustan los cócteles suaves, éste es perfecto para vosotros.
Su nombre proviene de una playa cerca de Santiago de Cuba. Se cree que el cóctel fue, sorprendentemente, inventado por un ingeniero estadounidense que trabajaba en una mina en esa zona, Jennings Cox. Cox recibía a unos invitados de su país cuando se le acabó la ginebra y decidió añadir al ron típico de la zona, azúcar y zumo de limón.
La bebida empezó a darse a conocer tiempo después en 1909, cuando un médico de la marina de los Estados Unidos, el almirante Lucius W. Johnson, la introdujo en el Club del Ejército.
Pero lo más impresionante de este cóctel es que llegó a convertirse en la bebida favorita de uno de los escritores más famosos de todos los tiempos, nada más y nada menos que de Ernest Hemingway.
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