¿Cuántas veces habéis terminado una cena con amigos o con vuestra pareja, y aunque no os apetece tomar postre, siempre os queda la sensación de que os falta algo de dulce? Seguro que muchas.
Por eso hoy, a diferencia de los cócteles que suelo traeros normalmente, quiero ofreceros algo mucho más especial. Se trata del delirio noctámbulo. Curioso nombre, ¿verdad?
Amantes del dulce… ¡estáis de enhorabuena! Porque este es, sin duda alguna, vuestro cóctel. Pero una advertencia, todos aquellos que no estéis dispuestos a tomar más calorías que las estrictamente necesarias, ya podéis olvidaros de probar este impresionante cóctel, pero… pensároslo muy seriamente. ¿Acaso no viene mal darse algún que otro capricho de vez en cuando?
Podéis valeros de este cóctel como postre, después de comer, durante la sobremesa, o mientras disfrutáis de una charla en una reunión de amigos.
Los que sí os puedo asegurar es que este cóctel no dejará a nadie indiferente.
¿Os atrevéis?
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Cuando pensamos en cócteles nos imaginamos un montón de colorido, una decoración extraordinaria, pero sobre todo vasos espectaculares de múltiples formas y tonalidades y una coctelera agitándose sin parar.
Pues sí, en cierto modo la idea del cóctel es esta y con la cantidad de ejemplos que os he ido dando durante estos meses, creo que queda más que demostrado.
Sin embargo hoy quiero daros a conocer una variación. Entre los grupos de amigos no siempre hay gente a la que le gusta tomarse un cóctel entero o, sencillamente, lo que apetece es tomar un poquito en una reunión de amigos, pero quizá después de una comida o cena copiosa, no se quiere beber un cóctel completo.
Ideal para los que no quieren beber mucho
Por eso quiero mostraros una buena opción. Se trata de los chupitos. Existen una variedad tan grande o mayor de combinaciones de alcohol o sin alcohol a la hora de prepararlos.
Vamos a ver algunos ejemplos.
Antes de comenzar, lo que debéis tener claro es que los vasos de chupitos también tienen múltiples formas, prácticamente las mismas que podemos encontrar en los vasos de cóctel. Y lo mejor: la decoración también puede ser de lo más atractiva si le ponemos un poco de imaginación. Pensad que son cócteles pero en su versión “mini”.
En esta ocasión hablaremos de los más populares y que además son los más sencillos de preparar. Recordad que los chupitos deben estar fríos y aunque podemos ponerle también “mini” hielos, lo ideal es tenerlos en el congelador para que estén perfectos a la hora de echarles el licor.
Los más famosos
Entre los chupitos más comunes encontramos:
- Vaquero: un chupito para los más duros, a base de whisky y ron. No apto para aquellos a los que no les gustan las emociones fuertes.
- Porter: el chupito perfecto para los más golosos con vodka caramelo, vodka blackberry y blue tropic. Con una guinda pequeña en el interior a modo de presentación, es un “mini” cóctel irresistible.
- Coyote: una combinación fuerte pero con un sabor relativamente suave a base de tequila, licor de café y Baileys.
- Estallido: uno de los más peculiares que incluye cerveza, ron, té de manzana, zumo de naranja y zumo de limón.
- Piruleta: para los que quieren cosas suaves y dulces, un poco de amaretto, granadina y lima para recordar el sabor de la infancia.
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