Es obvio que cuando tenemos invitados en casa, lo que más nos gusta es que disfruten de las cosas que preparamos para ellos.
Cuando llega una celebración importante, como Navidad, nos ponemos el listón todavía más alto, y no solo en la comida, sino a la hora del café, los postres y… las copas.
No hay nada mejor que sorprender a los que más queremos, más allá del típico combinado que nos podrían poner en cualquier bar. Por eso hoy quiero traeros un cóctel muy, pero que muy especial, ya que mezcla uno de los placeres más grandes del mundo, el café, con el coñac. En realidad, se trata de lo que muchos conocéis como el típico “carajillo” pero preparado con “glamour” y con el cariño que merecen una celebración. Os hablo del Café Brulot.
Su nombre, Brulot, deriva de “bruler”, que significa quemar y hace referencia a diversos tipos de aguardientes o coñacs, aunque en este caso lo prepararemos con este último.
La historia de este cóctel es algo confusa, ya que no se tienen datos reales del momento en el que esta bebida se unió al café. Durante el siglo XVIII y casi en el XIX, las recetas de café se limitaban al café molido, agua y azúcar. No fue hasta un siglo después cuando alguien se dio cuenta de que el café tenía muchas más posibilidades de las que se habían explotado en ese momento… ¿Queréis probarlas? ¡Vamos a ello!
La Sangría es el cóctel español por excelencia y una de las bebidas que más se disfruta en verano junto con la cerveza. Lo mejor de la Sangría es que la podéis tomar tanto sola, como picando algo, o incluso durante las comidas. Es muy refrescante y una bebida obligada para esta época del año en terracitas y playas.
Pero, ¿de dónde surgió? Pues el origen de la Sangría, como el del Margarita, es confuso. Se sabe bien que sus ingredientes básicos son el vino y las pulpas o cáscaras de diversos frutos, mayoritariamente cítricos. Sin embargo, en 1788 Esteban Torres escribió que la sangría se trataba de una “bebida inventada por los ingleses que se toma mucho en las colonias inglesas y francesas de América” donde era considerado como una limonada devino. Por ello dicen que el término proviene de sangaree, ‘sangre’, nombrada así por su color. Al extenderse su consumo en la península su nombre varió hasta convertirlo en Sangría.
Mi nombre es Margarita Gibson y te presento un blog repleto de los secretos mejor guardados de los bármanes de todo el mundo. Acompáñame y te enseñaré a preparar cócteles venidos de los cinco continentes, desde un daiquiri cubano hasta un pisco sour de Perú. Tú también puedes ser un maestro de la coctelería. ¿Te atreves?
Comentarios