Desde el 25 de septiembre, no había vuelto a publicar por aquí, y de esto hace ya casi 5 meses y sin embargo en mi blog La Flor del Azafrán publico casi a diario ¿por qué? la verdad es que es un poco por varias cosas, no he tenido mucho tiempo (y ahora empiezo a tenerlo) y el poner el formato y el tamaño de las fotos me cuesta un poquillo más que en el blog. Pero espero que a partir de hoy, todo cambie un poco y volver a ser un poco más asidua.
Esta receta que os dejo hoy, es una tarta de hojaldre que está buenísima, y que merece muchísimo la pena. Es muy sencilla de hacer y muy rápida además.
Podéis utilizar las frutas que más os apetezcan, las que están de temporada… Os aconsejo que la hagáis, porque caerá más de una vez
Tarta de hojaldre y frutas frescas. Receta de cocina en La Flor del Azafran
En primer lugar, prepararemos la plancha de hojaldre para la base de nuestra tarta, para ello, vamos a hacer un reborde ¿cómo? muy sencillo, cortaremos un centímetro los bordes de la lámina que pondremos sobre la masa en el mismo borde, cortando lo sobrante, es decir, hacemos una pequeña doble capa en el borde.
Pinchamos la masa para que no suba y metemos en el horno durante unos 10 minutos (controlar, porque depende del horno).
Sacamos la masa, dejamos que se temple un poco, e incorporamos la crema pastelera creando una capa uniforme.
Pasamos a pelar y trocear la fruta que pondremos sobre la crema pastelera.
Finalmente, para que no se oxide la fruta, haremos uso del almíbar que hemos hecho (receta debajo), pincelando la fruta con esta mezcla.
Meteremos en el frigorífico y dejaremos que se enfríe durante una hora mínimo.
– Almíbar –
Ponemos en remojo la gelatina (en un bol con agua fría).
En una cazuela incorporamos el agua y el azúcar y dejamos que con el calor del fuego se vaya deshaciendo. Cuando esté, añadimos la gelatina, sin parar de remover, una vez líquido todo, retiramos del fuego y listo para utilizar.
– Crema Pastelera –
Ponemos en una cazuela a hervir la leche con la mantequilla, la rama de canela y la cáscara de limón.
En un bol, mezclaremos la maicena, con todo el azúcar. A continuación, cascamos los 3 huevos y mezclamos.
Una vez haya hervido la leche, la colamos poco a poco, añadiéndola al bol, sin parar de mover con las varillas para que no formen grumos.
A continuación, volvemos a poner todo en la cazuela a fuego medio y seguimos moviendo.
Cuando empiece a espesar, retirar del fuego y ya podemos hacer uso de ella.
Esta es una receta un poquitín laboriosa (aunque no mucho) pero que merece mucho la pena hacerla.
Es un aperitivo que se puede comer tanto frío como caliente, y puedes tener preparado del día anterior sin ningún tipo de problema. Para esos días donde recibimos la visita de los amigos, está muy bien, pues quedarán encantados.
El relleno puede ser de lo que más te guste, por lo que no estás sujeto a unos ingredientes específicos. Eso sí, el hojaldre es esencial, sin él, no podremos hacerlos.
En mi casa suelo hacerlos muy a menudo pues gustan bastante, y están mucho mejor los que haces, que los que compras. Al menos, a mí, particularmente, me gustan más.
Acompañándolos de unas cervecitas estos días de partido… te sentarán de perlas.
Extenderemos las láminas de hojaldre y las cortaremos tal y como muestra la imagen.
Pondremos el relleno que más nos apetezca, en mi caso: patatera, queso roquefort, anchoas con tomate, atún con tomate, y salchichas con las diferentes salsas.
Enrollaremos los triángulos, de forma que la parte más fina quede para el final.
Precalentar el horno a 180ºC.
Pintamos con huevo batido y con la ayuda de un pincel, cada uno de los saladitos.
Metemos en el horno durante unos 10 o 15 minutos, cuando veamos que están dorados, los retiramos.
Comentarios recientes