Gazpacho suave

Una de las sopas frías más universales, ricas, llena de propiedades (vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes…) y creo que de las indispensables en cuanto nuestro Sol empieza apretar. En casa no falta y este es el 1º de la temporada. Esto es como tantas recetas: en cada casa, tiene su receta, su truco, su forma de preparar…. Y nunca me sale igual ni la receta es “fórmula magistral”. Empiezo con los ingredientes que pongo aquí y luego voy probando: le falta algo de vinagre, tengo que añadir un trocito más de cebolla… A mí no me gusta pelar los tomates para aprovechar la fibra y vitaminas que contiene la piel. Para el gazpacho, me gusta usar la variedad de Daniela. Y eso sí: siempre muy muy frío para conservar todas las propiedades de los ingredientes y para que nos refresque, y elaborados con productos locales, con todo su #SaboraMalaga. Vamos al lío y a meterle mano al gazpacho:

Truco para que el gazpacho sea suave:

– Pepino: tiene fama de repetir, pero también es muy refrescante. Hay que cortar bien “el culo” para que no amargue. Para que no repita lo que hago es lo siguiente: pelo la piel a rayas, porque la piel, al margen de aportar fibra y vitaminas, contiene propiedades que nos ayudan a que sea más digestivo. Troceo el pepino y lo dejo en un colador con bastante sal. Soltará un agua oscura (teñida por el verde de la piel), que amarga y es indigesta. Con 20mnts  aprox. que lo tengamos en el colador para que suelte ese agua, es suficiente. Se aclara muy bien los pepinos (para quitar la sal y el posible amargor que les queden) y ya listo para usar, sea para un gazpacho como es este caso, o en otras recetas como puede ser: una pipirrana, una ensalada, comerlo tal cual….

– Ajo: le quito el germen interior para que no repita tanto y suelo usar un diente pequeño, porque con el reposo, hay veces que el ajo toma mucho protagonismo.

– Comino molido: le doy un toque que ayuda a soltar gases.

– Pimientos: los abro y les quito el “nervio” blanco que traen por dentro.

– Aceite de oliva virgen extra: yo os recomiendo de la variedad Verdial, que es afrutado y muy suave. Si el aceite es de la #Axarquia, ya ni os cuento el toque mágico que le da lo que toca.

– Vinagre: yo he utilizado vinagre de vino blanco (del bueno por favor… es algo barato y cunde mucho una botella). Pero queda muy rico y con un toque distinto, si utilizamos vinagre de manzana (lo encontráis en cualquier supermercado), y es también más suave que el vinagre de vino blanco.

Ingredientes:

– 1/2kg aprox de tomates bien rojos y maduros.

– 1 pimiento verde pequeño.

– 1 pepino pequeño.

– 1 trozo de pimiento rojo de los de asar (no está en la foto por despiste, pero lo lleva batido).

– 1 cebolleta.

– 1 tacita (de las de café pequeñas) de aceite de oliva virgen extra.

– 1/2 tacita de vinagre de vino blanco.

– Sal, pimienta negra, comino molido, medio ajo.

Preparación:

– En una jarra amplia, colocamos los tomates lavados y sin el rabito y troceados.

– Añadimos media cebolleta (sin las hojas verdes) troceada y el ajo sin el germen.

– Incorporamos aprox medio pepino (como os he indicado antes) y medio pimiento verdes troceado, y un trozo de pimiento rojo (suelen ser grandes, por eso un trozo que sea aprox, el mismo tamaño que el verde).

– Regamos con el vinagre y aceite. Salpimentamos y ponemos el comino molido.

– Batir todo muy bien hasta obtener una salsa fina. Se puede añadir un poco de agua si hiciese falta.

– Ir probando cuando todo esté bien triturado por si tenemos que añadir un poco más de tomate, rectificar de sal… etc.

– Si lo queremos muy fino, pasar todo por un colador o pasapuré, pero a mí me gusta como queda bien triturado.

– Reservamos bien tapado en la zona más fría de la nevera. Dura un par de días sin problemas en la zona más fría de la nevera. Lo único es remover bien antes de servir.

– En el momento de servir, acompañar con un picado de pimiento verde, cebolleta y pepino, para tener un toque crujiente al comer.

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