Croquetas de pepitoria

¡Buenas noches de Domingo!

¡Qué se nos acaba el finde! Ay, que rollo, con lo que nos gusta dormir y andar de pingoneo… pero bueno, no sé como habrá hecho en el resto de España, pero en Cantabria ha sido espectacular, mejor que Agosto y era el típico finde que dije: “Voy a descansar que el próximo me voy a Madrid” pero bueno, aquí estoy, recién aterrizada en casa y la verdad es que ya digo: “Por fin”. Pero bueno, que nos quiten lo bailao, que el veranillo de San Martín es solo una vez al año ;), jajaja.

Ya que estoy, quería contaros una de esas recetas que me encantan, de las de aprovechamiento. Porque es que no hay cosa que más rabia me de que tirar a la basura algo que está rico y bueno, bien porque queda poca cantidad, bien porque no apetezca repetir. En este último caso, lo mejor es reinventarlo, y carretera. No es que sea una tacañona, es que el otro día hice un pollo en pepitoria que quedó una salsa de llorar y no me daba la gana de desperdiciarla así que pensé en hacer croquetas… Podía haber quedado fatal, pero no, esa salsa es tan perfecta que combina hasta con un vestido de rayas.

Para explicar la receta, lo mejor es que os resuma la pepitoria y os enlace aquí, que es donde cuento como se hace esa salsa y si os gusta, ¡tenéis dos platos chachis del tirón! Es una salsa que consta de cebolla, caldo de pollo y vino blanco con una majada de almendras tostadas, azafrán, ajo, huevo y picatostes.

Por si acaso no os gusta el pollo o simplemente queréis hacer otra receta, voy a adaptar la forma de hacer la salsa sin los pasos previos, ¡allá voy!

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Ingredientes

  • Pan rallado
  • 1/2 cebolla
  • 2 cucharadas de harina de trigo
  • Leche de almendras (para esto, la mejor, pero con normal también sirve)
  • Un puñado a tope de lleno de almendras
  • Un poquito de Azafrán, sin tacañear
  • 1 vasito de vino blanco
  • 1 taza de caldo de pollo (cuanto más tierno esté el pollo, menos cantidad)
  • 2 dientes de ajo
  • Un poquito de pan
  • 2 huevos, ecológico, ¡de La Busta!
  • Aceite de OVE
  • Un trozo de mantequilla

Elaboración

En primero lugar, vamos a preparar la salsa para que repose. Os la voy a resumir, porque en el enlace la tenéis pasito a paso.

Empezamos cociendo un huevo y cuando esté listo, lo añadimos a un mortero. Cogemos una cazuela y en ella pochamos la cebollita y el ajo bien picado.
Por otro lado, cogemos una sartén y tostamos las almendras, las retiramos a un mortero y sustituimos por el Azafrán, el cual cual esté dorado añadimos al mortero para hacer una buena majada.  Cuando la cebolla ya esté casi pochadita, retiramos una cucharada de aceite, se la añadimos a la sartén en la que hemos tostado las almendras y echamos unas hebras de Azafrán junto con unos trocitos de pan. Cuando sean picatostes, los añadimos al mortero y machacamos todos los ingredientes hasta que tengamos una pasta y se la añadimos a la cebolla. Removemos, vertemos el vino blanco, dejamos que se evapore el alcohol y finalmente, añadimos el caldo de pollo dejando reducir hasta que tengamos una salsa bastante espesa. Dejamos reposar.

Para hacer la bechamel, añadimos un pedazo de mantequilla a una sartén y cuando esté derretida, añadimos dos cucharadas de harina. Removemos muy rápido para que no se queme y si es necesario apartamos del fuego. Poco a poco vamos añadiendo leche sin dejar de remover y repetimos constantemente trabajandola con mucho amor. Como es para croquetas, nos interesa que esté muy espesa.

Cuando tengamos la bechamel, la mezclamos con la pepitoria, removemos bien, vertemos en un bol, tapamos con film transparente y lo dejamos reposar en la nevera. Yo en está ocasión lo dejé 24 horas para que cogiese más consistencia. También os quería contar un truco para que no se oxide: cuando tapemos con el film, no tapamos el bol, sino que tapamos tocando la pasta de las croquetas.

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Para formar las croquetas, nos untamos las manos en aceite, cogemos un trozo de pasta y formamos bolitas (o lo que quieras, yo hice bolitas porque me quedó más cremosa de lo habitual). Trabajamos la bola con las manos y las cubrimos de pan rallado. Otras personas en este paso utilizan harina, pero a mi, como me gustan crujientes y de envoltorio gordito, les pego dos capas de pan rallado.

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En esta ocasión utilicé este pan rallado que se anunciaba como super crujiente y que me vino en la Degusta Box de Noviembre. Y la verdad, es que lo es.

Tras la primera capa de pan rallado, pasamos por huevo y pan rallado de nuevo. Hasta que tengamos unas croquetas tal que así:

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Es muy típico congelarlas en este paso, porque se dice que luego a la hora de freír quedan más crujientes, pero tal como yo las hago, ni siquiera es necesario. Aunque bueno, si has hecho croquetas como para una boda, pues puedes congelar algunas, ¡por supuesto!

Cuando tengamos todas listas, freímos en abundante aceite de oliva muy caliente y vamos retirando a un papel absorbente.

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Y ya está, si me disculpáis, me las voy a cenar ahora mismo ;)

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¡Qué tengáis un feliz Domingo, o lo que queda de él!

1 comentario sobre: “Croquetas de pepitoria”

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