Pasta con tomate confitado, anchoas, alcaparras, atún y rúcula

¡Buenas noches!

¿Qué tal vamos? Ya parece que coge forma el Otoño definitivamente así que vuelta a la rutina. Que no te creas, pero a mi últimamente ya me iba apeteciendo, por centrarme un poco y parar un poco más en casa, ¡qué al final el modelito de chandal o pijama ya no me lo pongo en la vida, jaja!.
Parece una tontería pero pasar de trabajar en casa a estar toooodo el día fuera de ella, se hace cuesta arriba del Lunes al Viernes. A nivel personal, todo es fantástico y maravilloso, estoy en el mundo de la piruleta, jaja, porque me siento suuuuper a gusto en mi nuevo trabajo y me encanta volverme a relacionar con la gente, ¡me lo paso bien!; pero claro, por otro lado, una estaba ya acostumbrada a quemar menos energía y, aparte q este cuerpito ahora me pide comer más, la última semana he tenido más sueño que un oso hormiguero…
Así que a mi este blog y la motivación por la cocina, me ayudan a pensar un montón en el equilibrio alimenticio, lo cual me viene genial para el día a día.


Aunque a veces ande a la carrera porque llego y me tengo que hacer a toda prisa la cena y el tupper del día siguiente y eso me lleve a no poder actualizar tanto como a mi me gustaría, cuando veo que al menos alguien lee la reseña, me pega un subidón que me motiva a seguir escribiendo a menudo siempre que puedo. Creo que todo el mundo comprende que no pueda actualizar todos los días como muchos bloggers, pero que cuando lo hago, intento que sea lo más bonito que puedo, en la medida de mis posibilidades. Así que gracias por no haberme abandonado en los últimos tiempos, que he bajado el ritmo por la situación y gracias por manteneros ahora que me he mudado de espacio.
No necesito muchos seguidores, ni que me digan lo bonito que es, esta no es mi profesión, solo es una afición que tengo. Me sirve y mucho con que alguien haga alguna de las recetas o le echen un vistazo rápido. Lo dicho, gracias por no pasarme de largo, seáis 3, 7 o 100.
También quiero dar infinitas gracias a mi familia y amigos, porque no les ha faltado nunca motivación y cariño que regalarme para que siga con el blog también ahora en esta nueva etapa en Hola! Cocina y recetas, contando las recetas que me van saliendo día a día, ya que saben que me hace ilusión.

¿Por qué me he puesto reflexiva? No sé, será el cambio de estación o que este último mes me sentía pesarosa de escribir las entradas deprisa y corriendo, porque soy demasiado crítica conmigo misma y tenía la espinita clavada. Y al estar ahora más centradilla, me veo capaz de escribir de una forma regular. Quizás hasta elija unos días concretos de la semana. No sé, poco a poco, tengo muchas cosas en mente, poco a poco iré compartiéndolas.

Y dicho esto, me voy al lio… a lo mio.. que no es escribir diarios de una post-adolescente, sino recetas de platos que me gustan y como con gusto. En este rato, según escribía me he decidido por un plato de pasta con tomate confitado, anchoas, alcaparras, atún y rúcula que hice el otro día. No sé como llamarlo así que lo describiré en el titulo, jajaja.

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Ingredientes

  • 200 gr de pasta
  • Un puñado de alcaparras
  • Una lata de anchoas
  • 8  tomates cherry
  • Dos buenos puñados de rúcula
  • Unas lascas de parmesano
  • Una lata de atún
  • Aceite de OVE
  • Sal

Elaboración

Lo primero de todo, vamos a poner a cocer la pasta. Agua, sal, hervir, pasta, escurrir y dejar un poco de agua con ese almidón mágico.

Picamos el ajo en láminas finas y lo echamos en una sartén sobre un par de cucharadas de aceite. Ya luego si lo notamos seco con la pasta, añadimos más. Mientras va cogiendo aroma, abrimos una lata de anchoas, escurrimos un puñado de alcaparras y lo vertemos en la sartén. Suena raro pero la mezcla es bestial y como se va haciendo una pasta.. queda súper homogéneo.. ¡a mi me encanta!

Cuando esté esta pasta, añadimos unos tomates cherry (los míos eran ricos ricos de huerta, sino tampoco soy yo muy fan de estos tomates, que no suelen saber a NADA). Los pequeñajos los ponemos enteros y los demás los partimos por la mitad. Bajamos un poco el fuego y dejamos que se vayan confitando, que luego mola mogollón la textura que se queda.

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Acto seguido, añadimos un poco de rúcula y, sí, se va a apachurrar, pero prometo que queda bien.

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Le pegamos unos menos y vamos añadiendo la pasta que queramos, removiendo bien para que se impregne todo. Cuando esté toda, añadimos una lata de atún o un poco del bueno, del de tarro de cristal de “El consorcio” que personalmente me gusta. Y si tenéis del que hicimos el invierno pasado, ¡pues mucho mejor!.

Seguimos mezclando todo bien y humedecemos a la vez con un poco del agua de cocción de la pasta para dar textura.
Es importante que el atún lo echemos al final para que no se reseque, que sino es como comer una suela de un zapato. En este momento apagamos el fuego y por último añadimos unos puñados más de rúcula, el jugo de medio limón y unas lascas de queso parmesano. Digo parmesano pero estoy diciendo una mentirijilla, porque yo eché uno curado de gomber, muy a lo cántabro, pero claro, ese lo hay en Cabuérniga y poco más, con parmesano también puede quedar genial.

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Y ya está, en 20 minutos máximo está listo, es una de las recetas más sencillas hasta la fecha. Y respecto a la cantidad, yo me lo comí de una sentada para cenar, pero tenía muchísimo hambre y luego me sentí bastante empachada, la verdad. Creo que podría dar para dos personas, acompañando de algo más, o simplemente, añadiendo más pasta.

¡Qué descanséis, corazones! jajaja

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“Pasta con tomate confitado, anchoas, alcaparras, atún y rúcula”

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