Tortos by Nacho Manzano

¡Hola foodies!

Hoy os traigo una receta con menos fotos de las que me gustaría, porque ya sabéis que siempre pretendo que podáis ver la receta pasito a pasito, pero bueno, anoche andaba con prisas y con muchas ganas de poder subir una receta hecha con mis huevos de gallinas felices favoritos, La Busta.
La historia es que yo estaba preparando croquetas y no pude evitar querer hacer también la cena con huevos porque pese a la pereza que me da siempre hacer croquetas, lo que me pasó fue guay. Tras pasar la bechamel por harina y llevarla al huevo, a simple vista y tacto te das cuenta de lo cremosa que es la yema, que envuelve totalmente el espacio sin repeler, que es algo que me pasa muy a menudo y me da la impresión que es por la calidad del huevo. Ya no es solo el color, es que la textura es completamente diferente. No gano nada haciendo halagos a nadie (y esto es totalmente cierto), pero desde hace un tiempo me gusta comer bien y con conciencia de que el producto que me estoy comiendo o que estoy cocinando no esta repleto de simple postureo ecochupiguay; me explico, no me mola nada cuando me hablan de alimento ecológico, así, de gratis y a lo bonito. Nuestra salud pide calidad y eso es algo que en las últimas décadas se ha perdido. Me decepciona, me joroba mil. Por eso apuesto por marcas como estas, por tiendas de barrio, por lo que me recomiendan mis círculos de forma personal. Estaba cansada de cocinar pechugas de pollo y que se me llenase la sartén de agua y espuma, me indigna, me da repelús, pero por suerte eso es algo que hace tiempo que no me pasa porque miro mucho que compro, de donde viene y donde lo compro. Como casi toda ama de casa, por supuesto, que no sé más que nadie, pero bueno, yo soy una persona con responsabilidades recién llegadas a mi, no es pecado que me deje engañar o seducir por un “packaging” vistoso o unos precios engañosos, así que nada, aquí estoy tratando de tener un consumo sostenible y equilibrado, de ahí mi reflexión.

Como hoy ya os he dado un poquito la lata, ¡me voy directa a la receta!. Se trata de la receta de tortos asturianos de Nacho Manzano, con huevos revueltos y queso de Cabrales. ¡Muy rico todo!

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Ingredientes (para 4 huevos DE CORRAL)

Para los tortos:

  • 50 gramos de harina de maíz asturiana, la de tortos, pedidla así
  • 15 gramos de harina de trigo,
  • Una pizca de sal
  • Una pizca de azúcar
  • 65 ml de agua templadita

Para los huevos:

  • 4 huevos
  • 2 cebollas medianas
  • 5 cucharadas de nata liquida
  • 50 gr de queso de Cabrales
  • 2 cucharadas de aceite de oliva Virgen Extra
  • Sal al gusto (no mucha, por el queso)

 

Elaboración

Empezamos preparando la masa de los tortos para poder dejarla 8 horas en el frigoríco. Diría que toda la noche, pero no cuadra porque es algo que se tiene que freír al momento para que no se quede blandengue y desayunar tortos,… no lo veo claro, jaja.

Antes de freírlos, preparamos los huevos. Empezamos picando la cebolla bien finito y pochandola a fuego muy bajo hasta que se caramelice con su propio azúcar. Cuando esté lista, la mezclamos con el queso, que tiene un sabor súper fuerte, así que por eso conviene que la cebolla tenga un gusto dulce. Mezclamos con el resto de ingredientes (menos los huevos), integramos bien y vertemos en una sartén. Poco a poco, a fuego bajo y sin parar de remover añadimos los huevos batidos (con varillas) hasta que queden cuajaditos (¡sin pasarnos!) y muy muy cremosos.

Ahora es el momento de freír los tortos, que se tarda muy poquito. Calentamos abundante aceite. Mientras tanto vamos dando forma a los tortos, aplastada y redonda. Cuando el aceite esté muy muy caliente, los vamos friendo en tantas y retirando a un plato con papel absorbente.

Colocamos una buena cucharada de huevos revueltos sobre cada tortos, adornamos con cebollino y ¡a comer!

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Poco más os puedo contar hoy, ¡Qué seáis muy felices!

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