Muerte por hamburguesa

¡Hola! ¡Seguimos vivos! Sabemos que, para vuestra desgracia, hemos estado un poco desaparecidos pero, ¡aquí seguimos! Eso sí, de pura casualidad y ¡por culpa de una hamburguesa! Un día cualquiera, ‘random’ que dirían los modernos, se nos ocurrió la maravillosa idea de ir a comer al Burger King y dejar nuestros saludables ‘tuppers’ repletos de verduras en la nevera de la oficina. ¿El motivo? Probar la nueva Angriest Burger, o como la llamamos nosotras cariñosamente, la hamburguesa picantona.

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En octubre ya probamos la Whopper negra y la verdad, nos gustó bastante asique, ¿por qué no probar la roja súper picante? Unos días antes habíamos estado cenando unos deliciosos tacos y burritos en La Chelinda (si os gusta la comida mexicana ¡no os lo podéis perder!), teníamos el paladar curtido, ¡a por ella! Esta novedad se trata, básicamente, de un Whopper con pan rojo hecho a base de salsa picante, al que añadieron más salsa picante (¡yupi!) y jalapeños. Sí, como podéis imaginar, íbamos a morir. Pero allí estábamos, a por todas, y además, pedimos no sé qué bolitas de chorizo. ¡’From the lost to the river’!

Tras hacer nuestro pedido, nos llevamos nuestra bandeja a una mesa repleta de las típicas coronas, pero personalizadas para promocionar la Angriest Burger con el eslogan: “Sobreviví a la Angriest Burger”. Nosotras, inocentes, comentamos: “no será para tanto”… ¡JA!

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Abrimos el glamuroso papel que envolvía la hamburguesa y allí estaba, tan roja como prometían los carteles publicitarios, pero tan deshecha como si un tren le hubiera arrollado.  ¡Qué apetitoso!

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Primer bocado: “¡Pero que (blasfemias) es esto!”. La que escribe quitó los jalapeños y toda la salsa que pudo con las servilletas. Sí, la lie parda, no se me puede sacar de casa. Pero es que… menuda receta: entre la hoja de lechuga tamaño ‘cosecha de Chernóbil’, la salsa que mataba el sabor de la carne (posiblemente) pasada de fecha, los jalapeños de aspecto plastiquero… Terrible. Solo salvo el pan, al menos estaba tierno, oye.

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Inés, más acostumbrada al picante se la comió tal cual, ‘like a champion’.

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Eso sí, ambas terminamos el ‘festín’ con coloretes en la cara. No dejo de imaginarme la reunión en los ‘headquarters‘ de Burger King: “¿Cómo podemos aumentar la venta de hamburguesas?”

-¡Un momento! ¡Tengo una idea!- gritó un becario. – ¿Y si creamos una hamburguesa que pique mogollón y sea incomestible?- remató.

– Sí, sí, sí. Sería genial invertir en una receta que a nadie le guste. ¡Contratado!- contestó el CEO de la empresa.

-Pero jefe, mañana hacemos un ERE, no podemos- replicó el becario de RRHH que, por casualidad, se equivocó de sala y ya se quedó en la reunión.

-Vaya… Bueno pues que sepas que valoramos tu motivación- recompensó el CEO al becario de la brillante idea.

Y así, amigos, es como puedes morir de ardores de estómago tras comer un Whopper de color rojo. ¿Veis qué fácil es todo? Por otro lado, defendemos acérrimamente las bolitas de queso y chorizo, grasientas a morir pero, ¿y lo que mola que en un sitio de comida americana que tiene todos sus productos con nombres inglés de repentes ponga: cheese balls CHORIZO? Perfecto.

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En definitiva, si apreciáis vuestra salud gastrointestinal, por favor, no comáis este engendro de hamburguesa. De verdad, es mejor pasar hambre. Nosotras ya os hemos avisado.

Y ahora, ¡Nuestra parte favorita! el juego de las 7 diferencias:

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Está claro que es la misma, pero la primera con la pequeña diferencia de que parace que la ha pasado un camión por encima, varias veces.

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