He simplicado el proceso para que que realizar una empanada gallega sea algo al alcance de todos, para que se pueda hacer en casa sin demasiados quebraderos de cabeza. Seguramente no se ajuste estrictamente a las normas, pero el resultado bien merece la pena. Yo la relleno con un sofrito de tomate, pimiento asado , atún o bonito en lata y huevo duro.
Es uno de los platos estrella en la cocina gallega. Dicen que ya en el siglo XII los peregrinos sabían que llegaban a Santiago de Compostela por el olor de las empanadas. En Galicia hay una panadería en cada pueblo o aldea y lo normal es llevar ahí el relleno de la empanada en una cazuela y el panadero, que ya tiene la masa hecha, elaborada la empanada, cada uno con su maestría que la hace diferente.
Poner la harina en el marmol, hacer un hueco en el centro, y colocar la mantequilla, la leche y la sal.
Amasar hasta conseguir una bola lisa y que no se pegue a las manos.
En un sartén con aceite sofreír la cebolla, y cuando empiece a tomar color añadir el ajo. Dar unas vueltas.
Añadir el pimiento asado y darle unas vueltas.
Añadir el tomate triturado. Dejar freír hasta que empiece a secarse.
Es conveniente que el sofrito esté algo seco, pues si tiene mucha agua al rellenar la empanada la masa se reblandece.
Añadir los dos huevos duros picaditos y el atún o el bonito. Mezclar todo bien, dejar cinco minutos y apagar el fuego.
Precalentar el horno a 180º
Cubrir con papel vegetal una bandeja de horno.
Dividir la masa en dos trozos, uno un poco más grande.
Espolvorear con harina la superficie de trabajo, y con el rodillo de amasar extender la parte de masa más pequeña, hasta que quede bien fina.
Enharinar el rodillo y enrollar la masa conseguida para poder ponerla sin problemas sobre la bandeja del horno.
Poner el relleno encima.
Proceder a estirar la segunda parte de masa, que es la más grande.
Pintar con agua todo el borde de la masa, donde tenemos el rellenoy colocar la segunda parte encima, igual que con la primera, enrollándola en el rodillo de amasar.
Enrollar el borde, para sellar la masa, pinchar toda la superficie con un tenedor y decorar al gusto.
Pintar con la yema de huevo.
Poner en el horno ya caliente durante unos 50 minutos.
Ya huele a Navidad, es tiempo de empezar a pensar en recetas para sorprender a nuestros invitados, para agasajar a nuestra familia, que podamos preparar con antelación, y esta Sopa de chocolate blanco y frutos rojos parece muy complicada, , al final son unos pocos pasos. Estas copas son deliciosas, es un poco de trabajo pero el resultado final merece mucho la pena. Y su presentación orginal, hay que romper el disco de chocolate blanco que hemos colocado en medio de la copa para mezclar la sopa con los frutos rojos dando lugar a una sorprendente combinación de sabores.
Es un bizcocho contundente, con un intenso sabor acanela, a especies, amanzanas. Es jugoso, se hace en un momento y yo lo asocio al otoño, a estos días de lluvia, de primeros fríos… Un buen libro, el bizcocho cortado a bocaditos, la lluvia tras los cristales, y se nos pasan las horas.
Una receta muy apetecible para el verano, además este brazo de pure de patatas se puede preparar perfectamente con puré del que se vende en los supers y lo que pueda parecer más difícil que es enrollarlo os puedo asegurar que no es tanto como parece. El tema consiste en primero preparar un puré de patatas espeso, segundo untar una hoja de papel de aluminio con aceite, extender el puré en forma de rectángulo dejarlo enfriar bien, colocar el relleno y doblarlo sobre sí mismo, ayudándonos con el papel de aluminio .Si al pasarlo a la fuente se nos abre un poco o se nos deforma, tranquilidad, lo volvemos a compactar con las manos aunque no sea muy ortodoxo y después la mayonesa y los adornos cubrirán todas las posibles imperfecciones.
Se acerca el 23 de Junio, y en Catalunya celebraremos la noche más mágica de todo el año, la verbena de Sant Joan (o San Juan), el solsticio de verano, con verbena, petardos, cava y la coca de crema. Yo la hago en casa, con mucha mucha crema, una exageración pero es como les gusta. Una vez hecha la masa en lugar de crema se le puede poner fruta confitada, o piñones y espolvorear con azúcar. No es difícil, es respetar los tiempos de reposo.
Poner en la cubeta y en este orden: la leche tibia, el huevo batido, el agua de azahar, y luego todos los ingredientes secos.
A MANO
Desleímos la levadura con la leche tibia.
En un bol batimos el huevo con el azúcar.
Añadimos la sal, la piel de limón y la naranja rallada y la mantequilla con textura de pomada.
Batimos muy bien.
Incorporamos a la mezcla la leche con la levadura, y vamos removiendo mientras vamos añadiendo la harina tamizada poco a poco y vamos amasando con las manos.
Vamos incorporamos harina hasta que la masa ya no se nos pegue en los dedos.
Hacemos una bola tapamos con un trapo o con film transparente, cuidando no apretarlo y dejarle espacio para crecer.
Dejamos en sitio cálido hasta que doble su tamaño.
Mientras preparamos la crema pastelera.
Ponemos a hervir la leche con la piel de limón y la canela, dejamos que hierva para que se aromatice la leche.
Mientras en un bol batimos las yemas de los huevos con el azúcar. Cuando este bien batido vamos añadiendo poco a poco la maizena. Colamos la leche hervida y la vamos incorporando mientras removemos. Mezclamos todos los ingredientes.
Volvemos a colar para evitar que se quede algún grumo y ponemos al fuego durante unos minutos y sin dejar de remover dejamos que espese la crema pastelera.
Extendemos la masa en una bandeja y lo tapamos con papel transparente apretándolo contra la superficie de la masa, para evitar que cuando vaya enfriando se forme una costra.
Dejamos enfriar.
Poner la masa sobre una hoja de papel vegetal, dar forma a la coca con las manos, y poner sobre una bandeja de horno.
Dejar levar hasta que doble su volumen en un lugar abrigado de corrientes de aire (por ejemplo, dentro del horno apagado).
Pasado el tiempo de levado, pintar con yema de huevo, y colocarle la crema, o piñones y azúcar, o fruta confitada, al gusto.
Cocinar en horno precalentado a 180º unos 30 minutos o hasta que veamos que está dorada.
Es una de esas recetas sencillas, sin demasiados ingredientes ni complicaciones, un lomo a la sal que se hace él solito en el horno y que acompañado con un sencilla salsa de tomate aderezada con orégano se convierte en todo un plato festivo. Además, el lomo cocinado así no acumula grasa, se hace en su propio jugo.
Un bizcocho de piña con una presentación vistosa, fácil de preparar y con un sabor fresco y diferente. Se convertirá rapidamente en uno de vuestros favoritos. Podéis usar piña al natural en su jugo o piña en almíbar. Yo prefiero la primera opción, porque no me gustan tan empalogosos, pero esto a gusto del consumidor. Yo tenía en casa latas pequeñas y usé dos latas de piña en su jugo, pero podeis usar una lata grande y poner menos rodajas, como es obvio, la cuestión es cubrir el fondo del molde… ¿Empezamos?
2 latas pequeñas piña (o 1 grande) natural en su jugo o en almibar
4 huevos
250 grs azúcar
unas gotas esencia vainilla
12 cucharadas soperas del jugo o almíbar de la piña
4 cucharadas soperas de mantequilla blanda
250 g de harina
1 cucharada postre de levadura en polvo (tipo Royal)
azúcar moreno para el molde
Instructions
Untar un molde con mantequilla y espolvorear el fondo y las paredes con azúcar moreno
Cubrir el fondo con las rodajas de piña
Precalentamos el horno a 180º
Batir los huevos con el azúcar hasta que blanqueen.
Añadir el jugo o almíbar de piña, la esencia de vainilla y la mantequilla y seguir batiendo.
Añadimos la harina tamizada con la levadura y mezclamos bien.
Ponemos en el molde y horneamos unos 40 minutos o hasta que al pinchar con un palillo sale limpio.
Desmoldamos sobre rejilla inmediatamente dándola la vuelta, porque si dejamos que se enfríe las rodajas se pegarían al azúcar arruinando la presentación.
Esta Parmigiana di Melanzane (o Parmigiana de Berenjenas) es uno de mis platos favoritos. Es un plato típico del Sur de Italia, y su nombre correcto sería “Parmiciana” En dialecto “parmiciana” significa persiana (conjunto de tablitas de madera sobrepuestas), como la de las puertas o ventanas, pero en el plato que nos ocupa se refiere a como se disponen las fetas o rodajas de berejenas (melanzane) o de zucchine (calabacín) en la preparación. Hay quienes asocian el término parmigiana, al queso rallado que se utiliza en la preparación, pero es otro error, ya que en Puglia no se utliza el famoso queso de Parma, sino el caciocavallo, aunque aquí es difícil de conseguir y yo he usado mozzarella. Si podeis preparad la salsa de tomate casera, dará más sabor a vuestra parmigiana.
Cortar las berenjenas en láminas en longitudinal de 1 cm de grosor. Ponerlas en un colador grande, espolvorear con sal gruesa cada capa. Cubrir con un plato y encima poner un peso.
Dejar un par de horas para que suelten lo amargo.
Para la salsa de tomate
Lavar y cortar por la mitad los tomates.
Poner en un cacerola con el agua y remover hasta que notemos que se deshacen.
Pasarlos por el pasapurés.
En un sartén poner un poco de aceite, poner el ajo entero la cebolla cortada en trozos grandes y poner el jugo, con una cucharita de azúcar.
Cocer a fuego fuerte hasta obtener una crema densa.
Retirar el ajo y la cebolla.
Añadir unas hojas de albahaca trituradas.
Remover y reservar.
Lavar bien las berenjenas bajo el chorro del agua fría.
Secar, freír y poner sobre papel cocinar para escurrir el exceso de aceite.
Poner un poco de aceite en el fondo de una fuente apta para el horno.
Cubrir con un poco de la passata de tomate.
Poner una capa de berenjenas.
Cubrir con tomate, mozzarella, parmesano.
Otra capa de berenjenas, tomate, mozzarella y parmesano.
Así hasta acabar con los ingredientes.
La última capa es de berenjenas, salsa tomate y parmesano.
Esta mousse de fresas es muy sencilla de realizar, pocos y sencillos ingredientes (fresas, nata, gelatina, azúcar…), y muy vistosa. Yo lo hice en un pequeño molde de plum-cake para mi sola, pero también lo podeis hacer en un molde de aro desmontable. Para amantes de las fresas, ahora que estamos en plena temporada.
El sabor fresco del coco combinado con el contundente sabor del chocolate negro dan como resultado es bizcocho de coco y chocolate. Además, variando la mezcla puedes combinar los sabores a tu gusto, más coco o más chocolate.
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