Tallarines de calabacín a la boloñesa

Comer esta “falsa” pasta hecha de calabacín es la alternativa perfecta para quienes no somos fanáticos de la pasta tradicional (o no pueden comerla). El calabacín, la calabaza o la zanahoria son vegetales muy fáciles de manipular para simular unos espaguetis o tallarines y, así, poder comer un plato de pasta con las salsas tradicionales disfrutándolo como si de la receta original se tratara. Por eso estos “tallarines de calabacín a la boloñesa” se han convertido en una receta imprescindible en mi menú semanal.

La salsa para pasta por antonomasia es la boloñesa, aunque ya todos sabemos en una invención comercial y que como tal no existe en el país a la que se la atribuye su origen, Italia.

Aún así, la combinación de carne picada con pisto o salsa de tomate es tan universal que podrás encontrarla allá donde vayas sin el menor problema. Partiendo de la idea original, hay tantas variedades como amplia sea la imaginación del cocinero, pero la primera y verdadera sólo lleva algunas especias como aderezo a los ingredientes principales.

El resultado final nada tiene que envidiarle al auténtico y, además, es mucho más suave, , ligero y bajo en carbohidratos (si estás cuidando un poco más la alimentación). Porque saludable, en realidad, son ambos platos. Eligiendo una pasta integral, comiendo con mesura, acompañando con una salsa hecha con vegetales y con la cantidad justa de grasas buenas, es una comida diez.

¡Qué aproveche!

Tallarines de calabacín a la boloñesa

Tallarines de calabacín a la boloñesa
Serves: 4
 
Ingredients
  • 4 calabacines pequeños
  • 400 g carne picada
  • 1 bote de tomate natural triturado
  • 1 hoja de laurel
  • Ajo en polvo
  • Perejil seco
  • Orégano
  • Albahaca
  • Tomillo
  • Pimentón de la vera
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Edulcorante
  • Medio vaso de vino (tinto o blanco)
Instructions
  1. Limpiamos y cortamos los calabacines en tallarines con un pelador o un cuchillo.
  2. Ponemos agua a hervir con un poco de sal y escaldamos los tallarines. Escurrimos y reservamos.
  3. Hacemos la salsa de tomate poniendo el tomate triturado en una cacerola pequeña a fuego bajo.
  4. Añadimos un punto de sal y condimentos al gusto (recomiendo media cucharada) y rectificamos la acidez con un poco de edulcorante.
  5. Echamos la hoja de laurel, el vino y un chorro de aceite de oliva en crudo.
  6. Dejamos que hierva y se consuma el caldo.
  7. Por otro lado, doramos la carne con un poco de sal y pimienta en una cucharada de aceite.
  8. Cuando la carne esté dorada y el tomate espeso, lo mezclamos todo y servimos.
  9. Podéis añadir un poco de queso rallado por encima (opcional)

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