El confit de pato es un plato de origen francés, hace referencia a la manera de cocinar, en este caso la pierna del pato que se hace en su propia grasa. Se hace a baja temperatura, durante bastante tiempo. Después se deja enfriar y se retira la grasa y ya se envasa en un recipiente. Se conserva con la propia grasa. Esta grasa después se puede usar para saltear verduras, o como aditivo para pasta quebrada para tartas o quiches.
Lo más clásico es asar la pierna en el horno y que la piel quede crujiente.
En esta ocasión hemos desmigado la carne y la hemos utilizado para hacer unos canelones con champiñones. Ya que tenia poco confit para que pudiéramos comer todos, así que esta es una manera estupenda de estirar esta carne.
No recuerdo mucho como los hacia, pero desde luego se asemejan mucho a las fuentes de macarrones que preparaba mi abuela Mely. Me encantaban. Creo que los hacia asi, con chichas en vez de con carne picada, que le aportaban un saborcito como a chorizo muchísimo mas rico.
Y lo de la bechamel era una delicia, se gratinaba y algunos macarrones quedaban muy tostaditos y a mi me gustaban mucho.
Asi que os animo a probarlos, pero claro, plato único.
Cocemos los macarrones. En una sartén sin aceite,hacemos las chichas. Hacemos una bechamel liegra y mezclamos todo: los macarrones, las chichas, el tomate y la bechamel.
Una lasaña con un relleno diferente, un tierra-mar realmente delicioso.
La lasaña es una de esas recetas con las que siempre triunfas. Es una de las repuestas que obtengo cuando pregunto: ¿Qué queréis comer mañana? El peque la come perfectamente, le encanta eso blanco, como llama él a la bechamel.
Lo que pasa que la lasaña de hoy es algo diferente, es de setas y gambas una combinación que a mi me parece perfecta.
El resultado a mi me ha gustado mucho, ya sabéis que yo soy muy fan de las verduras, sin embargo a los chicos…..han acabado diciéndome: “mejor hazla como la que haces siempre, solo con carne”.
Descogelamos las gambas. Cocemos las placas de lasaña en abundante agua con sal y un chorro de aceite. Pasados 10 minutos, las sacamos y dejamos escurrir sobre un trapo de cocina limpio, bien separadas para que no se peguen. Ponemos en una sartén con un poquito de aceite de oliva la cebolla bien picada, añadimos las gambas cortadas como a la mitad y salteamos un poquito. Cortamos los boletus en trozos pequeños y los agregamos a las gambas. Echamos sal y pimienta al gusto. Agregamos la nata y cocinamos 5 minutos a fuego suave.
Hacemos una bechamel clarita.
Colocamos una fina capa de bechamel en una fuente para horno, encima una lámina de pasta, una tercera parte del relleno y un chorrito de bechamel. Repetir la operación tres veces acabando con pasta. Cubrir con bechamel, agregar queso y gratinar en el horno
En casa comemos muchas veces cocido, incluso cuando estamos en verano, aunque yo procuro hacerme la tonta y no ponérselo porque me da un calor solo de verlo.
El caso es que siempre sobra, lo hago adrede, primero porque así ya tengo la comida para otro día y luego porque con las carnes y el chorizo que sobra siempre hago croquetas.
Me solucionan una cena junto con una ensaladita. Y así tienes una comida muy económica.
Las he hecho redondas para que parecieran diferentes porque como ya os he dicho las hago muchas veces, y parecerá una bobada, pero al hacerlas redonditas pues como que se las comen sin rechistar.
Cuando viva en casa de mis padres la única manera que tenia mi madre de hacer el brécol era cocido con patata y luego lo aliñaba con aceite de oliva y vinagre.
A mi como mas me gustaba era con bechamel, queso por encima y al gratinador. El caso es que cuando ya me independicé, no volví a comer brécol, hasta hace poco que me dije: “pero bueno, si ya no estoy en casa de mis padres, lo puedo comer como quiera”
Pues así lo he hecho. Como veis es facilísimo de hacer, si además tenéis la thermomix para que os haga la bechamel, ya es de 10.
Una de las cenas mas apañadas que hacemos en casa son las croquetas, por lo general suelen ser de huevo duro. Para que os voy a engañar, los huevos nos salen gratis porque tenemos gallinas en la finca de mi suegro, convirtiéndolas así en una de las cenas mas económicas que puede haber.
Pues con los restos de cocido, casi me pasa lo mismo, porque el morcillo para mi gusto es una carne muy estoposa, para comerla una vez cocinada, así que metida en las croquetas me resulta ideal para acabar con ella.
Acompañamos de una buena ensalada, y ya tenemos la cena hecha.
Siempre me ha gustado reunirme en casa con los amigos. Quizas ahora debido a esta dichosa crisis estas reuniones se hacen mas a menudo. Realmente lo que importa es reunirse asi que da igual hacerlo en casa que fuera. Como en casa nos sale mas barato pues por eso nos vamos turnando y cada fin de semana toca en una casa diferente. Cuando la reunion es en la mia no solemos poner platos demasiado copiosos, con unos entrantes y un asado, lo tenemos hecho. Despues un postre ligero y unas copichuelas, algun juego entretenido y asi pasamos la velada.
Casi siempre hago unas tostas. Asi que os traigo una de las que hago muchisimo. Con unos champiñones y una bechamel, casi lo tienes solucionado.
¡El juego que pueden dar unos huevos rellenos.! Porque anda que no hay rellenos diferentes y se pueden acompañar con salsa o sin ella, en frio o en caliente.
Suelo hacer esta receta cuando en la finca tenemos exceso de huevos, porque hay veces que las gallinas no paran de poner y no es plan de hacer bizcochos todos los días, así que suelo hacerlos rellenos. Casi siempre los relleno de atún y tomate, les pongo una bechamel por encima y gratino, pero hoy me apetecía prepararlos de una manera diferente pero a la vez sencilla, fácil de comer y apetecible. Al ser una fritura en aceite no es para comer todos los días, claro.
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