Si tuviera una cocina enorme tendría un armario para guardar solamente muchos tipos de pasta. Me encantan. Y reconozco que es un vicio. Puedo tener ahora mismo en el miniarmario de la cocina como 20 paquetes de pasta diferente. Y cada uno tiene su cosa.
Estas caracolas de hoy las compre en ese súper alemán, cada vez que ponen los especiales de algún país me doy miedo. Porque me presento allí a primera hora y es que arraso con mogollón de productos.
Y si tienen formas raras como los de hoy, me gustan aun más. Luego os confieso una cosa, los uso una vez y me olvido de ellos.
En casa cuesta comer espinacas asi que las tengo que camuflar un poco,pues de esta manera queda un plato riquísimo ya la vez los chicos comen la verdura sin rechistar.
Espinacas (un bloque de esos que vienen congelados),
15g harina,
20g mantequilla,
220ml leche,
nuez moscada,
caracolas,
queso Capricho de la pastora
Instructions
Ponemos a cocer en agua hirviendo las Caracolas, durante 10 minutos. Son muy delicadas, así que mejor que no sea a fuego fuerte. Escurrimos y reservamos. También coceremos las espinacas, y las dejaremos escurrir muy bien. Las picamos.
En una sartén calentamos la mantequilla, añadimos la harina y la tostamos, e incorporamos la leche, damos vueltas y bajamos el fuego, durante unos 10 minutos. Añadimos sal y nuez moscada. Incorporamos las espinacas y mezclamos bien. Dejamos que se enfrié y rellenamos las caracolas. Las colocamos en una fuente.
Abrimos el queso y ponemos en un cuenco como dos cucharadas. Calentamos y vertemos sobre las caracolas.
Tengo la suerte de que mis suegros tienen una finca. Con sus gallinas y su huerto. Lo de tener huevos propios es una gozada porque la verdad es que se nota muchísimo la diferencia con los comprados.
Pero lo de tener huerto a mi me encantan. Cuando llega la época me traen un montón de verduras. Suelo hacer pisto casi todas las semanas. Nos encanta.
La receta de hoy es muy sencilla. Si no tenemos verduras de huerto propio pues lógicamente no pasa nada, las compramos en nuestra frutería habitual y ya está. El toquecito del queso, fundido al calentarse queda genial.
Generalmente las hago a la plancha o acompañadas con pasta, pero esta era de esas veces en las que te apetece usar nata y algo de queso, así que por un día no pasa nada, que evidentemente tiene más calorías.
Salteamos las verduras bien picadas en una sartén con un poquito de aceite.
Cuando ya estén a nuestro gusto incorporamos un poco de nata. Dejamos que se cocine unos minutos a fuego medio y añadimos un queso azul, solo un poco porque este tipo de quesos suele ser fuerte.
Sigo haciendo platos de pasta diferente, no son nada del otro mundo porque como veis en esta idea, que es una idea más que una receta, no es más que espinacas, un poco de carne picada, pasta y un toque de ajo.
So tomamos de postres alguna fruta ya tenemos un menú bastante completo.
Es importante controlar la cantidad de aceite. De verdad, con una cucharada de un buen aceite de oliva virgen extra, es suficiente.
Hemos aprendido que si mides el aceite no hace falta echar un chorro, sino que por ejemplo, cuando hago ensaladas, si es para una persona sola, con una o a lo sumo, dos, cucharadas de un buen aceite de oliva es suficiente para que la ensalada este rica. Así que ya sabéis, a medir bien el aceite.
Muchas legumbres comemos en casa. Casi dos veces por semana. Los chicos son más de comerla en guiso: cocido, fabada, etc. Sin embargo a mi me sientan mejor cuando las como o rehogadas con un poquito de aceite, o salteadas con verduras. Esta última es como más me gusta.
Sin embargo yo siempre me las preparo en ensalada. La de garbanzos y otra que hago también de alubias blancas, es las que mas suelo comer.
Las haces a primera hora de la mañana y las dejas aliñadas en la nevera y luego a la hora de la comida, ha cogido todo el sabor, están fresquitas y entran de maravilla
Sin embargo ahora con estos frios apetecen guisos calientes y este es completísimo. Tampoco es excesivamente pesado porque no lleva demasiado aceite y las espinacas suavizan mucho. Lo del huevo duro es opcional pero por aquí que es muy común hacerlo los viernes de cuaresma se suele poner.
Lo primero que haremos será poner los garbanzos en remojo la noche antes, con agua templada y pizca de sal. No hace falta que diga que serán de Fuentesaúco. Al día siguiente, los metemos en una redecilla y los echamos en la olla exprés con abundante agua, 2 dientes de ajo,1 cebolla y laurel, también a parte, vamos poniendo las migas de bacalao en agua.
Ponemos a calentar y vamos desespumando un poquito Cerramos la olla, esperamos a que coja presión, bajamos el fuego y los dejamos 20 minutos, al menos eso fue en mi olla. Podemos ir cociendo un par de minutos las espinacas. Escurrimos y reservamos Dejamos que se vaya el vapor, abrimos la olla y ya los tenemos
En una sartén con aceite ponemos a dorar cebolla picada, cuando tome color añadimos el bacalao escurrido y cortado. Dejamos que se haga un poquito y echamos 1 cucharadita de pimentón. En una cazuela ponemos los garbanzos con el caldo de cocción, añadimos la cebolla con el bacalao de la sartén, y las espinacas. Añadimos la yema del huevo duro. Dejamos cocer a fuego lento unos minutos, rectificamos de sal
Decoramos con la clara de huevo duro
Notes
No os pongo cantidades porque siempre lo hago a ojo
Desde que se me ocurrió hacer esta pizza ya pensé que solo la iba a comer yo sola porque sabia que al llevar espinacas los chicos me iban a decir que no se la comían. No pasa nada porque ya le meto las verduras en otras recetas y si os digo la verdad hay veces que ni se enteran porque cuando hago albóndigas, por ejemplo, siempre le pongo zanahoria y ellos ni se enteran y se las comen tan a gusto.
Los ingredientes que lleva combinan genial. Las espinacas con el queso casan a la perfección. Además esta vez tenia tomate frito casero, no del de bote que es el que suelo ponerle y la verdad es que se nota mucho.
Lo de las semillas de amapola no es que se noten demasiado pero le aportan un toque diferente, sino las tenéis no pasa nada.
Para el relleno: 1 paquete de espinacas congeladas,
pimientos de piquillo,
tomate frito receta casera,
mozzarella,
queso de cabra,
aceitunas negras
Instructions
Ponemos el aceite y el agua en el vaso y programamos 30seg, 37º,vel.1. Incorporamos la harina y la sal y programamos 1 minuto,velocidad espiga.
Retiramos la masa y la ponemos en un bol. No hace falta que repose, pero yo la deje en un cuento tapada con film, mientras preparaba el relleno
Relleno—Ponemos a cocer las espinacas unos minutos, escurrimos y las rehogamos con un pelin de aceite y cebolla.
Ponemos la masa en la mesa y le añadimos las semillas de amapola. Amasamos bien, estiramos como aprendi en Telepizza (gracias Raul y Regi), y le damos forma redonda. La ponemos en una fuente de horno y:
Añadimos el tomate frito casero
Las espinacas
La mozarella
Pimiento de piquillo en tiras
Queso de cabra
Rodajas de aceitunas negras
Y extra de queso
Metemos al horno precalentado a 200º durante 25 minutos, o hasta que la veais en su punto
Las pechugas de pollo son una de las cosas que mas me gusta rellenar. Porque le pones un buen relleno y tienes un plato competo, con un primero ligero consigues un menú bien sano y equilibrado.
En este caso tenía unas espinacas ya cocidas que no sabia como darles salida, si las tenéis frescas también vale.
Al no quedar mucho “verde” los chicos se lo comieron sin rechistar. Las mías las acompañe con un arroz blanco pero para ellos por aquello de compensarles un poco, les hice unas patatas fritas.
lo primero que tenemos que hacer es cocer las espinacas. Escurrimos y dejamos que se enfríen. Salpimentamos los filetes de pechuga y ponemos encima una capa de espinacas y después unas tiras de queso. Enrollamos y con papel film hacemos un rulo.
Ponemos a cocer durante unos 10 minutos. Si veis que están antes pues retiráis.
Dejamos enfriar y las cortamos en rodajas. Yo lo serví encima de un poquito de tomate frito y con unas patatitas
Comemos poquísimas espinacas. A los chicos, esto de lo verde no les gusta nada, y para mi no las compro porque se me olvidan. Aunque también os confieso que no son mi fuerte pero como a mi todo me gusta pues si las tengo que comer las como.
Como mas me gustan es con bechamel y gratinadas al horno. Alguna vez las he acompañado con pasta o he hecho croquetas.
Pero se me ocurrió que si las hacia en revuelto con huevos de las gallinas de la finca que son una maravilla pues los chicos no me dirían nada. Y así fue, nos han gustado a todos.
La lasaña es una de esas recetas con las que siempre triunfas. Es una de las repuestas que obtengo cuando pregunto: ¿Qué queréis comer mañana? El peque la come perfectamente, le encanta eso blanco, como llama él a la bechamel.
Lo que pasa que la lasaña de hoy es algo diferente, es de carne también pero le he querido meter verduras y por supuesto, la temidas espinacas que tanto nos cuesta comer en casa.
El resultado a mi me ha gustado mucho, ya sabéis que yo soy muy fan de las verduras, sin embargo a los chicos…..han acabado diciéndome: “mejor hazla como la que haces siempre, solo con carne”
Ponemos a cocer las espinacas. En mi caso eran congeladas, pero se hacen enseguida
Las escurrimos y las salteamos con una pizca de aceite y un poquito de ajo en polvo. Salpimentamos
Hacemos la carne picada, también en un pelín de aceite. Sal, al gusto
Cocemos las placas de lasaña en agua con sal y un chorrito de aceite. Las dejamos escurrir sobre un paño de cocina
Picamos las verduras: cebolla, calabacín, berenjena, pimiento rojo, verde, zanahoria. Sal al gusto y dejamos que se hagan a fuego medio.
Hacemos la bechamel: ponemos una cucharada generosa de mantequilla en una cazuela, cuando esté fundida, añadimos otra cucharada generosa de harina. La tostamos y echamos la leche que necesite, según el espesor que queramos, en este caso tiene que quedar bastante ligera. Bajamos el fuego, echamos la nuez moscada y la sal y cocinamos unos 10 minutos.
Empezamos a montar la lasaña: en una fuente ponemos la base de tomate frito, capa de pasta y la carne picada, un poquito de bechamel por encima, capa de lasaña, tomate frito, bechamel y las espinacas…..
un poquito de queso encima de las espinacas……
capa de lasaña, tomate frito, bechamel y las verduritas… (Igual puse demasiadas, pero es que esta fritada me pierde)
Si tuviera una cocina enorme tendría un armario para guardar solamente muchos tipos de pasta. Me encantan. Y reconozco que es un vicio. Puedo tener ahora mismo en el miniarmario de la cocina como 20 paquetes de pasta diferente. Y cada uno tiene su cosa.
Estos fusilli de hoy los compre en ese súper alemán, cada vez que ponen los especiales de algún país me doy miedo. Porque me presento allí a primera hora y es que arraso con mogollón de productos.
Y si tienen formas raras como los de hoy, me gustan aun más. Luego os confieso una cosa, los uso una vez y me olvido de ellos.
Cocemos la pasta y reservamos. En una sartén con un poquito de aceite doramos el ajo en polco, agregamos las setas y salteamos, añadimos las espinacas y las gambas, ambas ya cocidas.
Seguimos, no se porque, haciendo recetas con espinacas frescas. Es que hay que ver lo que me ha dado de si esa bolsa que compre en el supermercado.
El caso es que me gustan mucho la verdad, aunque en casa no demasiado, por eso hago recetas para mi sola.
Esta idea que os traigo hoy, porque ni si quiera me atrevo a llamarla receta, se puede convertir en un plato único perfectamente completo. No quise ponerle más verduras, para que así supiera solo a espinacas, pero como siempre os digo, se puede variar y añadirle todo lo que queráis.
Me gusta mucho añadir langostinos a la pasta, pero lo mismo, si no os gustan pues unas gambas, por ejemplo, le vendría muy bien.
Comentarios recientes