¿Alguien imagina cualquier tipo de celebración sin langostinos? Yo desde luego no, mucho más ahora en época de Navidad, en la que cualquier cena sin langostinos es como un jardín sin flores.
El problema es que siempre los comemos de la misma manera, un poco de mayonesa o en un cóctel de marisco. ¡Un poco más de originalidad, por favor!
Hoy vamos a remediar eso, porque os traigo una receta muy, muy sabrosa y que seguro será del gusto de todos los invitados esa noche.
Se trata de los langostinos al ajo verde, fáciles de hacer y más sabrosos (obviamente mucho más que si los compramos y los colocamos tal cual en el plato).
Así que si queréis sorprender, resultar originales y sobre todo disfrutar de un buen entrante para una noche tan especial, no dudéis y poneos manos a la obra para hacer este plato de langostinos al ajo verde.
No nos hace falta irnos hasta Segovia para disfrutar de un buen cochinillo. Es verdad que allí nos lo harían a la leña y, por tanto, nos sabría diferente. Pero el cochinillo al horno está también muy rico y la verdad es que es un plato que nunca suele fallar por estas fiestas.
Si no sabéis qué hacer de comida el día de Reyes, deberíais planteároslo. Seguro que no soléis comer cochinillo en casa muy a menudo. Es fácil de preparar y, en mi opinión, toda mesa navideña debe contar con un cochinillo en algún momento de las fiestas.
Eso sí, os aviso que esta receta no la podréis hacer en el mismo día así que preparadla hoy o mañana como tarde. ¡No os defraudará! Y por supuesto, ¡no olvidéis acompañarlo de un buen vino tinto!
El cabrito es otro de los platos estrella de la Navidad, pero meterlo en el horno y dejar que se haga en su jugo no tiene mucho misterio y es más de lo mismo.
Si os toca cocinar, y queréis darle un toque diferente, no hay nada mejor que aromatizar la paletilla con especias o como en esta ocasión, con ajo y cítricos.
Si bien es cierto que la receta es algo complicada porque tenéis que prepararla de un día para otro. Aún así, merece la pena hacer el esfuerzo, porque el resultado es extraordinario. La Navidad, prácticamente gira entorno a la cocina y la mejor manera de demostrarle a la gente que te importa que la quieres, es hacerlo con recetas como esta.
A todo el mundo no le gusta el pescado, eso está claro. Sin embargo, muchas veces ocurre porque no se cocina de manera atractiva, mezclándolo con sabores diferentes que le aportan un toque distinto.
En Navidad, cuando nos toca ser los “chefs”, generalmente nos entra un ataque de pánico y no sabemos qué es lo que debemos cocinar.
No hay problema, si pensáis que la carne puede ser mucho más engorrosa de preparar y estáis deseando que el día de Reyestodo el mundo os diga lo deliciosa que estaba la comida, con este plato de dorada con salsa de langostinos, el éxito está asegurado.
La salsa de langostinos además de darle un sabor fantástico, le aporta un toque “chic” o al menos eso me dijo mi amiga Mayte que es la que me ha pasado la receta después de triunfar las pasadas navidades con ella.
Así que no os agobiéis, el pescado este año será el rey de la mesa.
Si os estáis volviendo locos buscando qué entrante más allá del típico cóctel de gambas podéis incluir en vuestro menú de Nochevieja, tranquilos. Hoy os traigo la solución más original y deliciosa, en la que no vamos a renunciar a los langostinos, un ingrediente típico de estas fiestas tan entrañables (sobre todo, gastronómicamente).
Así que si queréis una receta sabrosa pero que sorprenda a vuestros invitados, la quiché de puerros y langostinos es el plato perfecto.
Durante el año nos olvidamos de que hay un plato delicioso que además de sencillo resulta irresistible para prácticamente cualquier persona. Se trata del cochinillo. En esta ocasión os traigo una receta algo diferente, ya que lo que quiero es que aprendáis a caramelizar el cochinillo.
No se trata de darle de comer dulces, sino de hacer su piel aún más crujiente para que resulte mucho más sabroso.
Sin duda el cochinillo es una de las recetas estrella de las navidades, sobre todo en Nochevieja. Al menos en mi casa, es un plato que recuerdo haber comido de forma bastante habitual.
Si os ha tocado cocinar estas fiestas y queréis quedar bien con los comensales, no dejéis de probar esta receta. Estoy segura de que será uno de los mayores éxitos de vuestra historia en la cocina.
No os preocupéis, no es muy complicada y los resultados son extraordinarios.
Hoy os os ofrezco una nueva receta para un aperitivo muy vistoso: unacrema de berenjenas. Un plato que podréis servir con una buenísima presentación, otorgándole un punto de calidad de cara a vuestros invitados. En fin, lo tiene todo, porque además, esta crema llama siempre la atención y es muy sencilla de preparar. ¡Yo no conozco otra manera más práctica y fácil con la que sorprender a vuestros comensales!
La berenjena es una de mis verduras favoritas. Es muy fácil de cocinar y permite muchas variantes, desde una deliciosa Moussaka hasta el plato que os explico hoy. La Melitzanosalata es una deliciosa crema, ideal para entrante en la cena de Nochevieja. Un plato típico griego pero con un producto muy español. Vaya mezcla de culturas, ¿eh?
Aunque a priori pueda parecer una receta complicadísima, no os dejéis engañar por las apariencias, porque desde luego, es una de las más simples que podréis cocinar este año para Navidad.
El rape es uno de los pescados más utilizados en estas fiestas. Su sabor es suave y puede cocinarse de múltiples maneras.
Pero como imagino que estaréis hartos de preparar las cosas como siempre, de una manera tradicional que ya resulta aburrida, estad atentos. El sabor y la presentación del rape alangostado será el exitazo de estas navidades.
Ahora que cada vez queda menos tiempo para organizar las comidas y las cenas navideñas, empezamos a pensar qué podemos preparar que sea fácil y sorprenda a todos. Entre los productos típicos de estas fechas se encuentran carnes y pescados. De estos últimos uno de los más usados es el lenguado. Este tipo de pescado es muy suave y con una carne blanca que resulta ideal para comer toda la familia, niños incluidos.
Bien, en la receta que os traigo hoy descubriréis una nueva forma de cocinarlo, junto a una fruta. La receta de lenguado a la naranja será un plato ideal y ligero para cuidar la línea también durante las navidades, que siempre solemos comer más.
El lenguado más consumido en gastronomía es el lenguado común o solea solea, que puede llegar a medir hasta 70 centímetros. Este plato será un fantástico segundo que podemos acompañar con un arroz blanco, un puré de patatas o unas verduras cocidas (va bien con todas estas opciones). El plato quedará vistoso por el color de las naranjas y triunfaréis en la cena de Nochebuena.
¿Listos? Vamos a ello.
Preparad
6 lenguados de 300 gr. cada uno
Un kilo y medio de naranjas
100 gr. de mantequilla
5 cucharadas de aceite
Harina
1 huevo
Sal
¡Manos a la obra!
Para comenzar esta receta, quitad las cabezas de los lenguados y ponedlos a cocer en agua hirviendo. De esta forma conseguiréis un caldo.
Ahora batid el huevo y pasad por este los lenguados. Después, pasadlos también por harina.
Continuad friendo los lenguados y reservadlos en una bandeja. Os recomiendo que coloquéis debajo de los lenguados papel de cocina para que absorba el aceite sobrante (esto lo podéis hacer con cualquier fritura).
Una gran parte de las naranjas reservadlas para zumo.
El resto, peladlas y cortadlas en rodajas.
Ahora, en una cazuela mediana, echad la mayor parte de la mantequilla y una vez deshecha, freíd las otras naranjas. Una vez fritas, retiradlas.
Ahora preparad una salsa con la mantequilla que os ha sobrado, tres cucharadas rasas de harina, sal, el zumo de las naranjas reservadas y un poco del caldo de pescado que hicisteis en el punto uno. Prestad atención y no dejéis de remover.
Seguid moviendo hasta que se espese. Retiradla del fuego.
Ahora poned los lenguados en una bandeja y por encima echad la salsa y adornad con las naranjas fritas.
Con la llegada de las Navidades pensamos qué receta hacer para quedar bien con todos, pero suelen ser muy trabajadas y costosas (tanto en tiempo como dinero), y que además suelen suponer más de un quebradero de cabeza.
Hoy os traigo una receta que es ideal para la cena de Nochebuena, sin demasiadas complicaciones. Esto conseguirá que quedemos como grandes anfitriones ante nuestros invitados, con un plato cuya presentación engaña un poco ya que parece una receta muy trabajada.
Se trata del solomillo de cerdo con cebolla confitada, que suele gustar a todo el mundo ya que mezcla el sabor salado de la carne con el dulce de la cebolla. Además el vino oloroso le da un agradable sabor.
Como recomendación para que el solomillo quede en su punto, debéis hacerlo poco tiempo, para que el centro quede de color rosado.
Como este es un segundo plato, de primero podéis comenzar la cena con unos canapés ligeros. Y, como postre, una tarta de uva o fruta escarchada, imprescindibles en Navidad. Como acompañante de esta cena de gala, un buen vino rosado o tinto y a disfrutar de la noche.
Preparad
2 solomillos de cerdo
1 kilo de cebollas
1 vaso de vino oloroso
Aceite de oliva
Sal
2 cucharadas soperas de azúcar
Pimienta negra molida (a gusto)
Ajo
¡Manos a la obra!
Lo primero que haréis será cortar las cebollas en tiras finas. Para ello, cortad primero las cebollas por la mitad y posteriormente partidlas muy finas, ambas mitades.
A continuación, coged una sartén y añadid un poco de aceite de oliva. Una vez caliente, echad las cebollas y dejadlas hacer a fuego lento. No olvidéis de mover de vez en cuando, para no quemarlas.
Con el fuego lento, id añadiendo poco a poco el vino y las 2 cucharadas de azúcar. Dejad que se vaya haciendo hasta que la cebolla esté blanda, pero no dejéis que se seque.
Mientras tanto, id limpiando los solomillos quitándoles la grasa que tengan.
En otra sartén, añadid el solomillo con un poco de aceite de oliva. Los vais haciendo durante unos 10 minutos, dándoles la vuelta. Salpimentadlo al gusto.
Para presentar el plato, cortad el solomillo en filetes de medio centímetro de grosor, aproximadamente.
Colocad varios filetes en un plato y echad por encima la cebolla confitada.
Podéis adornarlo con un tomatito abierto y un poco de perejil (espolvoreado, si es picado, o una pequeña ramita en el centro, si es entero)
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