Tengo varios amigos argentinos, y os aseguro que no hay nada mejor que escucharles hablar de recetas de guisos. Además de otras cien mil cosas porque la verdad es que, por lo menos los míos, hablan por los codos.
Pero vamos a lo que vamos. Como les encanta hablar y sobre todo que les escuchen, se pasan el día haciendo reuniones en casa, algo que agradezco en el alma porque ese día no me toca cocinar… Y en uno de esos días, me sorprendió enormemente un plato. Fue la tapa de asado rellena, que dicho así, lo que te imaginas es una cacerola con tapa y poco más… Pero no amigos, hay muchas cosas detrás de este guiso, sobre todo… ¡un montón de verduras que nos ayudarán a cuidar de nuestra línea!
Dicen que no hay nada mejor que comer cosas que da la tierra, que son las que menos engordan, las que nos aportan mayores nutrientes y vitaminas… Pues bien, yo que además soy una chica moderna que está a la última en cultivos ecológicos, buscando empresas que pudieran proporcionarme frutas y verduras de este tipo, encontré una receta tan deliciosa como esta, el guiso del campo light.
Todo lleno de productos recién salidos del huerto, con todas las cosas buenas que tienen las verduras y el delicioso sabor de la carne magra, que si nos molestamos en quitarle la grasa, puede convertirse en el guiso perfecto para comer bien, estar calentitos este invierno y además mantener nuestra espectacular línea.
Además la elaboración de este guiso es de las más sencillas que os he traído hasta ahora. ¡Vamos que son todo ventajas!
No esperéis más. Id echándole un ojo a los ingredientes y poneos manos a la obra para disfrutar de lo mejor que nos da la naturaleza.
No hay nada mejor en el mundo que disfrutar de un buen plato de comida sabiendo además que no vas a engordar ni un solo gramo. Especialmente si la receta es deliciosa como la que traigo hoy: pasta con salmón y alcaparras.
Sí queridos amigos y amigas… ¡porque podemos comer pasta sin engordar! Porque no es necesario tener que estar midiendo el número de tallarines que echamos en el plato… Porque solo hay que tener un poco de cabeza y no atiborrarnos amacarrones con tomate y queso, que esos sí que engordan aunque estén tremendamente deliciosos.
Así que hoy quiero que disfrutéis delante de la comida, que saboreéis cada uno de los bocados y que os olvidéis de que cuidar la línea tiene que ser una auténtica tortura.
Este fin de semana me ha tocado defender, una vez más, que las verduras no son algo triste, aburrido y sobre todo soso.
Pobre de mí que me envalentoné y dije que lo demostraba el domingo por la mañana invitando a mis amigos a comer a casa una fideuá de verduras, que es la receta que os traigo hoy y que además está, rica no, lo siguiente.
Lo único malo es que el sábado me acosté a las tantas y a la hora de ponerme a hacer la fideuá por la mañana casi pongo macarrones en vez de fideos para fideuá. Pero detalles sin importancia a un lado… El caso es que si queréis sorprender a gente que está a régimen o simplemente a los de la liga antiverduras, este plato es el mejor para que se queden con la boca abierta (y ganas de llenarla de más fideuá).
Se acaba el bien tiempo. ¡Qué penita! Pero me resisto hasta que el frío no sea inminente, así que hoy os voy a contar cómo preparar una receta rápida, sencilla y muy rica. Un plato sano, refrescante y como no podía ser de otra manera, hipocalórico para mantener la línea.
Pues buceando entre mis recuerdos, ¡tachán!, me ha venido a la cabeza la receta de gazpacho carmín que me dio hace tiempo una amiga, un nombre de lo más cool para una receta tradicional en una versión “frutera” que lo hace todavía más delicioso, con fresas.
A los fanáticos del gazpacho he de deciros que resulta fascinante descubrir el toque tan especial que le aportan las fresas a una de las recetas más populares de nuestra gastronomía. ¡Qué lo disfrutéis!
¡Hola a todos! Soy Betty Glup y os propongo una cocina sana y saludable para manteneros en la línea no sólo en verano, sino todo el año. Cuidarse no significa comer mal ni comer poco, el truco está en acostumbrarse a comer bien y variado cada día, y en hacer de ello un hábito de vida. Es mucho más sencillo de lo que parece, ¿me acompañáis?
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