Dicen que para cada roto hay un descosido. Pues bien, para cada plato también hay un tipo de cerveza, como hoy pretendo demostraros con unos cuantos ejemplos prácticos.
Comencemos, como lo hacen los buenos menús, por las ensaladas. Las cervezas de trigo, como la Paulaner Hefe-Weisbier, van que ni pintadas con las ensaladas aderezadas con vinagre ligero o limón. Por su parte, las aliñadas con vinagres fuertes pueden ser contrarrestadas con cervezas más amargas, como las pilsen Cruzcampo Selección Especial o Amstel Reserva. Valgan también estas sugerencias para los salpicones, donde emplearemos unas u otras lager en función de la intensidad del vinagre. A su vez, las ensaladas sin ácidos casan perfectamente con las cervezas con cuerpo, como la Affligem Tripel; mientras que para las salpicadas con crema de queso, mejor la Affligem Dubbel.
Pasemos ahora a las verduras. Los espárragos se llevan bastante bien con las cervezas lager, aunque también se pueden degustar con Legado de Yuste. Para equilibrar el amargor de las alcachofas o las endivias, lo mejor es elegir cervezas de cuerpo medio, como la Fischer Tradition. El tomate de los pistos también es un gran aliado de la cerveza, siendo conveniente regarlo con una lager con buena estructura de malta. A su vez, con las menestras y revueltos conviene intentar que la lager sea más bien lupulizada.
No debemos olvidarnos de los quesos. Los frescos gozan de muy buena sintonía con las cervezas sin alcohol por sus tonos dulzones. No obstante, si optamos por el maridaje con contraste, la más idónea es la mítica Guinness. Para los quesos manchegos son recomendables las cervezas de abadías; y para el idiazabal, de nuevo Legado de Yuste. Del mismo modo, los quesos azules alcanzan su máximo esplendor con la cerveza Desperados; los cremosos con finas hierbas con las cerveza gueuze lambic; los quesos goudas, con las cervezas negras; y, en todo caso, una buena Amstel siempre irá genial con cualquier tipo de queso, por la sobriedad de su dulzura.
Y llegamos por fin a las carnes. Para las porcinas y grasas en general, os recomiendo una refrescante lager con buena sequedad y muy ligera, al igual que con las de pollo. Sin embargo, nada más idóneo para el cordero que rociarlo de una lager tipo Munich. Y para las carnes vacunas, os sugiero una cerveza ale roja, como la sabrosa Murphy’s Irish Red. Con las barbacoas, tan apropiados son el contrapunto de las ligeras pilsen como la afinidad de sabores de una tostada stout irlandesa. Por último, cuando se trata de carnes guisadas debemos recurrir a una cerveza bien despechada de lúpulo, si nuestra salsa tiene frutas o es suave, o una lager clara y bien malteada, si la salsa es sabrosa y especiada.
Seguir leyendo
¿cómo ha ido el fin de semana? Espero que muy bien. Hoy os voy a hablar de las cervezas inglesas, que pueden jactarse de elaborar una de las más populares, la Scarecrow o como yo la llamo, la cerveza ecológica.
Pese a no ser demasiado famosas, las cervezas inglesas (tened en cuenta a quien tiene como país vecino) gozan de una gran calidad. Vamos a hablar de la cerveza Scarecrow, elaborada con lúpulo ecológico, lo que realmente concede a este brebaje un sabor poco menos que singular.
Es una cerveza complicada de encontrar en otro sitio que no sea Inglaterra, ya que es un tanto especial. Yo suelo aprovechar para pedirla cada vez que subo a Londres precisamente por eso. Pero estoy seguro de que si os acercáis a cervecerías especializadas o a pubs ingleses la podréis encontrar, sin la necesitad de coger un avión hasta Inglaterra para probar esta cerveza.
Características de esta curiosa cerveza
Lo primero de todo a lo que hay que prestarle atención es a su sabor, muy suave y refrescante, por lo que es perfecta para los meses más calurosos. Luego está ese regusto a frutas y obviamente al de la malta y el lúpulo. Pero recordemos que es una cerveza clara por lo que nunca se le eliminará ese sabor amargo y seco tan típico de este tipo de cervezas (a los amantes de las cervezas claras también conocidas como las cervezas Golden Ale, les encantará).
La espuma de esta cerveza, como la de cualquier clara, es bastante esponjosa, densa y por supuesto duradera, por lo que hay que tener cuidado al servirla en vaso u os la cargaréis directamente. También podréis apreciar muy bien el olor a malta y un ligero aroma herbal pero, como suele pasar con este tipo de cervezas, tienen de trasfondo un aroma afrutado, así que los fanáticos de estas bebidas como yo, estáis de suerte, porque aquí tenéis una más.
No os preocupéis demasiado por cuantas os toméis, pues no tiene una graduación excesivamente alta, tan solo 2,7% de alcohol.
Por último, y para mí desde luego lo menos importante, es su color. Es de un dorado muy oscuro y cristalino (nuevamente muy típica de las cervezas que son claras).
Lo dicho: si te gustan las cervezas claras, la Scarecrow es ideal para que la toméis en las tardes y noches calurosas de verano.
Seguir leyendo
Últimos comentarios