Cualquiera que haya visitado alguna vez a las Islas Canarias, o tenga pensado a acudir a los maravillosos carnavales de Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria o Santa Cruz de La Palma, sabrá de la existencia del mojo picón, una emblemática salsa con la que se rocían carnes, verduras y pescados que son la chispa y el contrapunto de los sabores isleños.
En realidad no existe un solo mojo, sino varios. Se trata de salsas frías, de texturas, colores y sabores diferentes, que sirven de aderezo a numerosos platos. En la mesa son un complemento a la vez que un símbolo cultural, una receta con distintas versiones. Para la población canaria, ingerir mojos de cualquier tipo equivale a un acto de reafirmación cultural.
Pues bien, los mojos casan especialmente bien con la cerveza, a pesar de lo que en un principio pudiera creerse. Si los agresivos ingredientes del mojo (el ajo crudo, el vinagre, el pimentón o la guindilla) perjudican especialmente a los vinos, alterando sus aromas y desvirtuando sus características sápidas, ocurre todo lo contrario con las cervezas.
En este sentido, las cervezas, espumosas y refrescantes, generosas en lúpulo y cereales tostados, contrarrestan perfectamente el tono punzante de los ingredientes del mojo. Para los platos de pescado rociados con mojos verdes, nada como las lager especiales, con sabor a malta y a lúpulo. A su vez, las lager tipo extra, en las que se acentúan las características de las especiales, son el complemento ideal de los platos de más contundencia aderezados con mojos rojos.
Y para demostrar todo lo expuesto, aquí os dejo una increíble receta de congrio en mojo hervido, que os trasladará a las afortunadas Islas Canarias sin la necesidad de coger ningún avión. ¡Que aproveche!
Seguir leyendoDicen que para cada roto hay un descosido. Pues bien, para cada plato también hay un tipo de cerveza, como hoy pretendo demostraros con unos cuantos ejemplos prácticos.
Comencemos, como lo hacen los buenos menús, por las ensaladas. Las cervezas de trigo, como la Paulaner Hefe-Weisbier, van que ni pintadas con las ensaladas aderezadas con vinagre ligero o limón. Por su parte, las aliñadas con vinagres fuertes pueden ser contrarrestadas con cervezas más amargas, como las pilsen Cruzcampo Selección Especial o Amstel Reserva. Valgan también estas sugerencias para los salpicones, donde emplearemos unas u otras lager en función de la intensidad del vinagre. A su vez, las ensaladas sin ácidos casan perfectamente con las cervezas con cuerpo, como la Affligem Tripel; mientras que para las salpicadas con crema de queso, mejor la Affligem Dubbel.
Pasemos ahora a las verduras. Los espárragos se llevan bastante bien con las cervezas lager, aunque también se pueden degustar con Legado de Yuste. Para equilibrar el amargor de las alcachofas o las endivias, lo mejor es elegir cervezas de cuerpo medio, como la Fischer Tradition. El tomate de los pistos también es un gran aliado de la cerveza, siendo conveniente regarlo con una lager con buena estructura de malta. A su vez, con las menestras y revueltos conviene intentar que la lager sea más bien lupulizada.
No debemos olvidarnos de los quesos. Los frescos gozan de muy buena sintonía con las cervezas sin alcohol por sus tonos dulzones. No obstante, si optamos por el maridaje con contraste, la más idónea es la mítica Guinness. Para los quesos manchegos son recomendables las cervezas de abadías; y para el idiazabal, de nuevo Legado de Yuste. Del mismo modo, los quesos azules alcanzan su máximo esplendor con la cerveza Desperados; los cremosos con finas hierbas con las cerveza gueuze lambic; los quesos goudas, con las cervezas negras; y, en todo caso, una buena Amstel siempre irá genial con cualquier tipo de queso, por la sobriedad de su dulzura.
Y llegamos por fin a las carnes. Para las porcinas y grasas en general, os recomiendo una refrescante lager con buena sequedad y muy ligera, al igual que con las de pollo. Sin embargo, nada más idóneo para el cordero que rociarlo de una lager tipo Munich. Y para las carnes vacunas, os sugiero una cerveza ale roja, como la sabrosa Murphy’s Irish Red. Con las barbacoas, tan apropiados son el contrapunto de las ligeras pilsen como la afinidad de sabores de una tostada stout irlandesa. Por último, cuando se trata de carnes guisadas debemos recurrir a una cerveza bien despechada de lúpulo, si nuestra salsa tiene frutas o es suave, o una lager clara y bien malteada, si la salsa es sabrosa y especiada.
Seguir leyendoQue gran país Argentina: fútbol, cerveza, cine, buena carne, buena gente,… en fin qué puedo decir, soy un enamorado de la cultura argentina. Así que intento estar en contacto con su cultura siempre que puedo. Uno de los sitios donde puedo disfrutar de este ambiente es en Clericó, un magnífico restaurante donde disfrutar de la carne Argentina.
Y como casi siempre pasa en esta tierra de la plata, de fuera vienen los que marcan la mayor tradición de este gran país. Y fue un belga-brasileño quien en 1888 fundó la fabrica de cerveza Quilmes, de la que vengo a hablaros hoy. Actualmente la marca cuenta con cuatro variantes:
Quilmes Cristal: la más antigua y favorita de los Argentinos. También es el sabor más internacional de la marca.
Quilmes Bock: mantiene la elaboración de una receta centenaria en donde se utilizan una serie de maltas diferentes para su elaboración. Una cerveza densa y con cuerpo, con un sabor muy tradicional.
Quilmes Stout: la cerveza negra de la compañía, fuerte y con cuerpo, destaca por su afrutado sabor, tal vez demasiado dulce para los paladares más rudos.
Quilmes Red Lager: de color rojizo y bastante amarga, es la ideal para los momentos más especiales. Es la más pequeña de la familia y tal vez la más fina y delicada. Una cerveza para saborear y disfrutar sin prisas.
Quilmes siempre ha contado con una publicidad muy destacada. Ya no sé si será porque en Argentina son muy buenos en esto de la publicidad o por pura fortuna, pero sus campañas han sido siempre de lo más original. Buscan un punto de humor muy atractivo, algo que se les ha dado muy bien, ironizando con todo y de todo. Como muestra, os dejo con este anuncio:
Una marca divertida y atrevida, con una cerveza de gran consumo que ha sabido ir adaptándose a los cambios de los tiempos e ir anticipándose a las nuevas costumbres. Un sabor para el gran público sin demasiadas complicaciones.
Así que a la espera del mayor de los clásicos del fútbol del país, un Boca Juniors contra River Plate, con una Quilmes muy fría en la mano, os dejo hasta la siguiente cerveza.
Seguir leyendoSí, a mí también se me quedó la cara un poco rara al escuchar que en México existían cervezas gays y lesbianas. Os pongo en situación. El otro día aprovechando que hizo algo de sol me fui a comer con mi amigo Álex, un compañero de clase mexicano que, por cierto, hace unos chiles rellenos que están deliciosos. Y estuvimos hablando, entre otras cosas, de curiosidades de allí. De por ejemplo esas chuches para niños que están cargadas de chile picante. Algo totalmente impensable en España. Lo más parecido que podemos tener aquí son los llamados “pica – pica”, pero no se acercan ni de lejos al concepto de picante.
Y cual es mi sorpresa cuando me comenta que hace poco han sacado unas cervezas gays. Incrédulo de mí, cómo puede una cerveza ser gay o lesbiana, todo se aclaró. La cerveza, obviamente, no es homosexual, ni puede serlo, pero está orientada a un público homosexual. Lo cual no deja de ser curioso. Y me puse a investigar.
En enero del 2011 Bodega 12 se arriesga a comercializar dos marcas exclusivas para el consumidor gay de México: Salamandra y Purpel Hand. Ambas se presentan como cervezas artesanales realizadas con 100% malta.
Salamandra se distingue por incluir en su fermentación un toque de miel, razón por la cual en la etiqueta podemos leer el curioso distintivo de ser una cerveza Honey Ale.
Mientras Purple Hand marca más el tono reivindicativo pues según se puede leer en la etiqueta de la marca, el nombre proviene de la represión que sufrió la marcha organizada contra los comentarios homófobos de un periódico de la zona contra la comunidad gay en 1969. Los empleados del periódico lanzaron tinta púrpura a los manifestantes y estos fueron dejando sus huellas por toda la ciudad en acto de protesta. Tal vez para darle nombre hubieran sido más relevantes lo que ocurrió también en los disturbios de Stonewall, pero desde luego no ofrecen una imagen con tanto juego. Y digo esto por que las etiquetas de ambas cervezas están preparadas para ser despegadas y usarlas como calcomanías.
Sin pasar dejando huella por el mundo de las cervezas por su sabor o elaboración, podemos ver como el marketing puede dar lugar a veces a ideas bastante originales con las que abrir un nuevo nicho de mercado.
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Hoy, que es casi casi un “viernes”, vamos a hablar de la marca española Cruzcampo para presentar una auténtica delicia, la Cruzcampo Gran Reserva, obligatoria para todo buen amante cervecero. Y es que para muchos, esta cerveza patria es una de las mejores cervezas que existen.
Con esta cerveza, la casa española quiere hacerse un hueco y demostrar que es la mejor marca de cerveza del país. Por eso, y según ellos mismos, está fabricada con la mejor combinación de lúpulos aromáticos y con la mejor selección de maltas de tres tipos diferentes y ‘Perle’.
Ya ha conseguido premios como el Mejor Strong Lager del Mundo 2009 por la revista ‘Beers of the World’ y ha logrado ser considera uno de los mejores acompañantes para algunos tipos de comida (y no estoy hablando de los típicos aperitivos, sino de comidas de auténticos gourmet como mariscos, ensaladas, verduras o carnes ligeras). Así que ya no hará falta que comáis con el típico vino, si sois unos cerveceros empedernidos como yo.
Pero, ¿cómo es?
Se elabora por debajo de los 0º C, además han hecho que goce de una maduración lenta en bodega que finaliza cuando adquiere el punto adecuado. Ofrece como resultado una cerveza con cuerpo, carbónico suave, muy aromática, con carácter, sabor intenso con tostados, toques dulces y un amargo final muy agradable. Es un tipo de cerveza especial, con una graduación más o menos alta, unos 6,4%, así que cuidadín con pasaros al beberla.
Cruzcampo, con este Gran Reserva, no solo ha cuidado la propia bebida en sí, sino que han cuidado hasta su “envoltorio”, enseñando una botella de lo más bonita que contiene unos 33 cl. de líquido.
Después de contaros esto, creo que os merece la pena probarla al menos una vez (todo buen cervecero que se precie de serlo, debería hacerlo). Os será fácil de encontrar en cualquier gran superficie o restaurante, aunque en los bares ya no os lo puedo asegurar tanto. Espero que tengáis la ocasión de probarla hoy o maána, aprovechando que no hay que ir a trabajar.
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¿Sabíais que está comprobado que el consumo de cerveza reduce el colesterol y retrasa el envejecimiento? Os preguntaréis: ¿Y cómo es posible que sepamos todo esto? Pues porque ahora resulta que se ha demostrado que el lúpulo de la cerveza reduce el colesterol y retrasa el envejecimiento, aunque, sintiéndolo mucho para los amantes de la cerveza, para que este efecto sea posible no puede consumirse en exceso y desde luego, tiene que ser cerveza sin alcohol, así que olvidaros de beber Guinness porque sí.
Los beneficios de la cerveza son muchos, pero la verdad es que los que más me han llamado la atención son de los que os hablaré en este post: el del control del envejecimiento y el colesterol.
El lúpulo el gran causante de este proceso
El lúpulo es un ingrediente que, como muchos sabréis, da a la cerveza ese sabor y el aroma amargo tan característico que adoramos los cerveceros.
Es, junto con la malta de cebada, una de las plantas que funciona como ingrediente principal de cualquier cerveza. Según un estudio realizado por la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (Sedca) y por la Universidad de Valencia, el lúpulo tiene beneficios como el de la disminución de los niveles de colesterol y triglicéridos, gracias a su acción sobre el metabolismo oxidativo.
La investigación demostró que llevando una dieta homogénea y equilibrada y consumiendo cerveza sin alcohol (haciéndolo de forma moderada), se reduce el colesterol (las personas que tenían el colesterol alto consiguieron reducirlo hasta en un 6%).
¿No os dan ganas de tomaros una cervecita?
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Para aquellos amantes de la cerveza que les da un poco de cosa consumirla con asiduidad por miedo a los michelines que puedan aparecer en la “barriguita”, la industria cervecera ha creado una cerveza que “evita”, o al menos lo intenta, que cojamos esos kilitos de más.
En mi humilde opinión creo que esta cerveza va dirigida especialmente al público que no quiere renunciar a una cerveza y conducir después, ya que además cuenta con menor graduación. Por lo que se ha convertido en un buen sustitutivo de las cervezas sin alcohol, consumidas mayoritariamente para aquellos que además quieran guardar la línea y quieran acompañar a su rodaballo con gambas, o cualquier otro plato light.
Sea exagerado o no, la verdad es que si se acaba consumiendo demasiada cerveza, es probable que se acaben teniendo unos kilitos de más. Así que si no queréis tener que pasar en el gimnasio más tiempo de la cuenta, esta es una alternativa (aunque su sabor, como pasa con todo lo light, no sea especialmente delicioso).
Nacimiento de la cerveza
Desde Estados Unidos ya se venía consumiendo este tipo de cerveza, llegando hasta el 50% de producción cervecera de todo el país. De ahí que Heineken, a través de la marca española, decidiera introducir este mismo concepto aquí en la península.
La Cruzcampo Light fue sacada al mercado hace aproximadamente dos años y medio por la casa Cruzcampo, una de las más famosas marcas en España, como ya sabréis. Esta casa fue la primera en sacar al mercado una cerveza caracterizada como producto light. De todas formas siempre es bueno que haya muchas alternativas en el mercado de la cerveza para diferentes tipos de persona (para los que les gustan los sabores amargos, fuertes, dulzones y también, como en este caso, para aquellos que quieren cuidarse).
¿Y cómo se supone qué es?
La cerveza tiene 28 kilocalorías por cada 100 mililitros, lo que además conlleva que tenga una graduación alcohólica mucho menor (2,4º).
Esta cerveza, según datos de la propia marca, aporta un 30% menos de calorías que una Cruzcampo original o que cualquier otra cerveza, pero claro, como os decía antes, también conlleva que tenga menos sabor. Para los que no bebáis cerveza con asiduidad, es ideal si queréis cuidaros.
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La idea general con respecto a la cerveza que tiene todo el mundo, es que es una bebida ideal para una tarde o noche de terracitas con los amigos o para acompañar con algún aperitivo determinado en casa. Y nada más lejos de la verdad.
¿Qué pasa con las comidas o las cenas? Y no estoy hablando de pizzas o hamburguesas, sino de platos elaborados que coméis en casa o en restaurantes. Pues que la mayoría de las veces elegís acompañarlos con un vino. Los restaurantes lo tienen tan claro que sólo tienen carta sólo de vinos.
Incluso podemos decir que es raro que vayas a un bar o restaurante y puedas pedir una cerveza negra (del tipo que sea), porque lo más seguro es que si no vas a un pub irlandés (donde obviamente la que tendrán es una Guiness) no te la podrán servir.
Pues vamos a empezar a cambiar esto y a demostrar que las cervezas también pueden servirse para acompañar una buena comida.
¿Por dónde empezamos?
Pues obviamente por los queridos rincones de nuestro hogar. Si sois unos amantes cerveceros ya es hora de que si os apetece, empecéis a combinar las comidas con la gran variedad de cervezas que existen.
Desde pescados y carnes variadas, hasta verduras (sobre todo ensaladas). En especial es muy importante combinar la cerveza con comidas picantes, especiadas o platos pesados y con mucho sabor.
¿Y por qué?
Tengo varias razones para daros. Lo más importante es que es fuente de salud, al igual que es bueno tomar una copa de vino al día, se han descubierto los numerosos beneficios que tiene tomar una rica cerveza (recordad que por ejemplo se venden pastillas de levadura de cerveza para fortalecer cabello, uñas e incluso en el caso de las mujeres, para mitigar los dolores menstruales).
Otra de las razones es que, a no ser que se trate de un vino espumoso tipo lambrusco, la cerveza es por lo general más refrescante que el vino.
La cerveza tiene una gran variedad de sabores y en algunos casos, como las cervezas negras, tienen más cuerpo, tanto que pueden quitar el apetito. Además son por lo general, más baratas que los vinos, eso claro está, sino queréis que sea “peleón”.
Otro de los motivos, y para mí el más importante, es que la cerveza tiene menos alcohol y menos calorías que el vino, por lo que te aseguras en muchos casos no acabar algo perjudicado, eso sí tampoco os vayáis a pasar ahora con la ingesta de cerveza, que tiene menos grados del alcohol, pero los tiene.
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