Restaurante ABaC, Barcelona

Sé que de lo que voy a hablaros hoy puede ser un tanto convulso, pero no me puedo reprimir y necesito gritar a los cuatro vientos la suerte que estoy teniendo últimamente. Sí, he tenido el lujo de comer en ABaC, el hijo predilecto de uno de los chefs más famosos del momento: Jordi Cruz (@JordiCruzMas), jurado de Masterchef y, por ende, mi “Sí, Chef!”.
Que conste que aquí no hay tráfico de influencias y que quiero ser lo más objetiva posible, pero perdonadme si mi corazón se acerca demasiado a estos platos, porque me ha parecido una comida fantástica.

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El menú fue una combinación de lo que al Chef le apeteció darnos de comer, con algún que otro plato de prueba entre confidentes; Noé (@NoeMasterchefOf) era mi acompañante (no podría haberme echado uno mejor, ¿eh?) y compartimos, entre varias cosas, muchas risas. En líneas generales, la cocina de Jordi me ha parecido sensata, aunada, lógica, vanguardista pero nunca olvidándose de las raíces ni del producto, armónica. Me parece una propuesta acertada que marcará tanto al cliente más moderno como a los más conservadores, un tanto escépticos ante estos menús de innumerables platos y raciones minúsculas (confieso que en ocasiones puedo echar de menos la mesa y el mantel de toda la vida…aunque eso de quedarse con ganas de más, me parece positivo). Los platos tienen sabor, algo que no me pasó en mi última, y desacertada, visita a Arzak (tengo que volver, sí o sí, porque creo que fue mala pata); y cuentan con una perfecta combinación de sabores entre sus ingredientes.

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El festín empezó con un Nitro Cóctel: dados de manzana ácida, jugo de lichi, licor St. Germain, Canela y lima. Los dados llegaron emplatados mientras que con la ayuda del nitrógeno Francesc, nuestro camarero, dio a luz un sorbete súper cremosito que daba un frescor especial al primer bocado de la tarde. No podía empezar mejor la cosa.
Otro entrante, las almejas y berberechos en caldo cítrico con esferas de curry. La cocción de los marinos era perfecta pero a las esferas les faltó un pelín de intensidad de sabor. El caldo, sublime. Aún así, el contrapunto es genial, y es un plato redondo.
De tercero, otro cóctel. Esta vez un Bloody Mary a su manera, con navajas, berberechos y almejas además de un toque de salazón con pizcas de anchoa. Sabor increible, textura genial y ese puntín picante que abre el paladar para todo lo que viene después.

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Seguimos con el Foie con helado de hojas de higuera y vinagre balsámico. Impresionante lo liviano que se hace, no me llegó a maravillar, quizá demasiado dulce ese helado con el que se acompaña, o puede que sea que no soy gran fan de este ingrediente.
Más frescor, con un plato nuevo del que todavía se están haciendo experimentos. Una versión del gazpacho con unas fresas de primera (las mejores que he probado nunca, madre que cosa rica!!), melón y melocotón. El sorbete de gazpacho: bestial. Para este plato el chef salió a la sala para montarnos unos bocaditos previos, no entendí muy bien la unión que tenían con el resto. Ya nos dijo que todavía quedaba por trabajar en él.

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Llegaron también los Ñoquis de parmesano con setas crudas, nueces, aceite de trufa y agua de hongos con citronela. ¡el plato que echó a Maribel de Masterchef! En esta ocasión, las esferas eran perfectas, explotaban en la boca llenando todo de un sabor potente que, aún así, no eclipsaba ese caldo fino y riquísimo.
Los pequeños lomos de bacalao con pimientos del padrón encurtidos en alcaparras, jugo de bacalao con cardamomo y aliáceas nos encantaron. Consistía en una bradada llenísima de sabor esferificada, hecha en cuadraditos y cubierta por la piel del bacalao crujiente, previamente cocinada al vacío. El acompañamiento era un pil-pil súper suave.
Ahora sí que sí, ven a mi pan!!!! Yema curada en agua de mar con parmentier al limón, caviar, panceta ahumada y pan crujiente. Top. Top. Top. Para mojar y no dejar ni una gotita.
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El bistec tártaro ahumado con su velo de mostaza a las hierbas y el crujiente de pan, que llegó en una campana y, además, se acompañó por un pan Triticum ahumado que le iba al pelo. Genial picada muy finita la carne, melosa.
La vieira asada con meuniere de lima, parmentier al limón y pequeñas zanahorias salteadas a la mantequilla fue brutal. La cocción de la vieira era perfecta, sellada por fuera y un puntín cruda justo en el centro, acompañamiento ideal.
De pescados nos puso el Salmonete del mediterráneo frito con cebollas, all i oli de citronela y tomates confitados. Ojo, que a mi no me hacía tilín el salmonete porque siempre me había llegado con un cierto regusto a ciénaga. Y este no lo tenía, para nada. Ya luego Jordi me explicó que esa era la diferencia entre el salmonete del mediterráneo con el del cantábrico, así que ya sé hacia qué zona tengo que tirar para comerlo. Pegados los lomos con transglutaminasa, crunchies por fuera y con un all i oli majado en mortero sublime. Lo acompañaban también unos tomates confitados de morirse y un bun chino relleno de una chalota confitada que explotaba de sabor.
La carne fue ternera, en distintas formas. Ternera menuda con consomé de tomillo limón y crema de salazones. No me enamoró como lo había hecho el anterior. Los tendones me parecieron un pelín faltos de sabor y me faltó el cuchillo para partir los trozos de la carne, que era de primera. Se acompañó con una royal que estaba jugosa y muy rica.
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Los dulces empezaron por la nueva Pantera rosa: chocolate blanco, fresas, begonia… que según mis acompañantes (en este momento, Efrén salió de la cocina y se sentó con nosotros) sabía a la original, lástima que yo no la haya probado nunca. Probablemente tenga que ir ahora mismo a comprar una (sí, yo era la rara de clase cuando tocaba sacar la merienda que nos mandaban de casa…)
También salió el Chocolate y Cacao intenso, café, avellana y un pelín de vainilla. El helado de chocolate negro era súper negro, buenísimo, intensísimo. Fue el postre que más me gustó, quizá también influya lo choco-adicta que soy. Pero estaba muy bien equilibrado y no era nada pesado para todo el chocolate del que se componía.
Por último, el del bizcocho suave (de sifón) con violeta y otras flores. Más ligero y etéreo, con un bizcocho de sifón súper aéreo. Creo que le faltaba un pelín de rock&roll.

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Los petits los tomamos en la terraza con unos gin&tonics y una estupenda charla. Por cierto, yo no lo hice pero mi acompañante sí, caté todos los vinos del maridaje, brutales. Alucinante el trabajo del somellier, una selección espectacular desde el primer champagne hasta el último tinto.

Todo el equipo de ABaC fue encantador, los camareros, el maitre, los cocineros… se respiraba paz en el ambiente, buen rollo, tranquilidad y buen saber hacer las cosas. Una experiencia, que le aconsejo y deseo a cualquiera. Si tenéis un capricho alguna vez y la enorme suerte de poder cumplirlo: no lo dudéis.

ABaC Barcelona
Avenida Tibidabo 1
93 319 66 00

5 comentarios sobre:
“Restaurante ABaC, Barcelona”
  • Todos los comentarios que leo sobre la cocina del Chef Jordi Cruz van en la misma línea y amén de detalles muy concretos, coinciden en unas características fundamentales: sabor, equilibrio, buen gusto, diálogo entre la tradición y la más actualizada cocina. El discurso culinario va pues de la mano del discurso verbal del propio Chef, lo que garantiza una coherencia y una seriedad que anima sobremanera a ahorrar para darse un homenaje en alguna de las casas del maestro. Muchas gracias por tus impresiones Clara.

  • Yo tube la suerte de ir este invierno y quede encantada! Sin duda volvería a degustar esos platos de raciones pequeñas pero con un sabor exquisito! Me atrebo a decir incluso que llegue a los postres sin que pudiera caber en mi nada más. Evidentemente no fui capaz de dejar esos maravillosos postres sin dueño! Lo digo por todas aquellas personas que creen que en estos tipos de restaurantes se paga mucho y se come poco. Estamos pagando la calidad (por que la vieira que te vas a comer va a ser la mejor del merdado), la originalidad de los platos, un duro trabajo y todas las personas que trabajan en el.

    En conclusión yo animaría a quien le encante degustar la comida vivir una vez en la vida una experiencia parecida.

    Pd: clara yo seguía masterchef y eras una de mis preferidas. Espero que cumplas todos tus sueños!

  • Envidia. Pura envidia.
    Hace mucho que tengo al Abac en la lista de los pendientes pero no ha sido posible de momento. Es que son demasiados los grandes chefs y grandes restaurantes en España, así que vamos poniendo la crucecita al lado de los visitados pero con calma…
    De momento nos quedaremos con tus impresiones, que sin esperar otra cosa, son buenísimas :)

    Disfruta todo lo que estás viviendo y aprendiendo.

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