Un amor desmedido – Restaurante Con Amor (Madrid)

Solomillo wellington

Solomillo wellington

Hace unos años, no había restaurante bueno que se preciase que no tuviese en su carta el maravilloso solomillo Wellington. Pero ya sabemos que esto va por modas y lo que antes se consideraba como lo más pasó a mejor vida y, años más tarde, ya echamos de menos no encontrarlo casi por ninguna parte; creo que son esas cosas, las que luego echamos de menos, las que marcan un referente en cualquier ámbito, no como las ensaladas de queso de cabra que se nos han acabado atragantando en la garganta después de su boom.

Berenjenas con salmorejo

Berenjenas con salmorejo

La cuestión es que me gusta hablar de los sitios en los que tengo una buena experiencia y trasladarlos de la forma más verídica posible, visito desde los chinos más cutres hasta los restaurantes más elogiados buscando fundamentalmente una cosa: buena comida. Claro que dependiendo del precio a esto se le suman un sinfín más de atributos y la valoración final tendrá mucho que ver con la relación de éste con la calidad; todo es siempre subjetivo, my dears. Y la última visita ha sido de esas que merecen ser reseñadas.

Tempura de langostino tigre y mayonesa kimuchi con alga wakame

Témpura de langostino tigre y mayonesa kimuchi con alga wakame

Grata compañía aparte, que la verdad es que eso es un punto a favor, porque si vais a comer con amigos siesos, por muy rico que esté lo que tenéis delante, siempre se os quedará un regusto tristón, Con Amor se me reveló como un espacio agradable y cuidado de techos altos, dos reservados, decoración cuidada, mesas notablemente separadas y un servicio la mar de atento. Además de todo, se nota que Juanjo Canals, cocinero y alma máter de este proyecto, hijo de los fogones de Doña Paca, pone todo su amor, como el nombre del lugar bien indica, en ofrecer una serie de platos cuidados, bien ejecutados y con buen producto. Para un ticket medio de unos 35-40€ no busca florituras pero sí presentaciones lo más delicadas posibles  y ser fiel a la tradición con toques de vanguardia. Como ya decía, tiene platos fuera de carta como el solomillo wellington que sirve en raciones individuales, fantástico para probar un poco de hojaldre, que en los cortes grandes casi te llega al plato sin él, con una salsa absolutamente inconmensurable, de llevarse tres barras de pan y no parar de mojar el resto de la cena.

Huevo poché con duxelle y patatas paja

Huevo poché con duxelle y patatas paja

Unas aceitunas y un pan tierno y caliente abrieron la velada dando pronto paso a todo lo que Juanjo quiso que probáramos. Primero unas cremosas croquetas de rabo de toro, con una muy buena bechamel y crujiente rebozado pero quizás un poco faltas de sabor, siempre es difícil atacar esta preparación si no es con la ayuda de gelatina; no he probado croquetas de rabo de toro mejores que las del Suculent de Barcelona, todo un vicio. Luego las clásicas berenjenas fritas con salmorejo, dejadas sudar previamente y luego pasadas por leche y harina, cortadas muy finitas. Muy ricas y muy bueno también el salmorejo, quizás un pelín suave de ajo y sal para mi gusto, pero ya saben, la susodicha también cocina corta de sal siempre pero luego le gustan las cosas saladitas.

Tataki de atún con costra de sésamo sobre falso risotto de trufa

Tataki de atún con costra de sésamo sobre falso risotto de trufa

Probamos también la tempera de langostino tigre con mayonesa kimuchi y algas wakame, en honor por supuesto a la de 99 sushi bar. Rica la salsa y bien equilibrada con el alga pero le fallaba no tener ese rebozado crujiente típico de la témpura que habría que buscar, quizá friendo con panko para que luego aguante bien la humedad de la salsa y no se reblandezca. El huevo poché con su duxelle y patatas paja estaba en el punto perfecto, ideal para comer con un trozo de pan en cada mano.

Steak Tartar

Steak Tartar

No logré entender bien el falso risotto de trufa con tataki de atún en costra de sésamo. El tataki estaba bueno, marcado en su perfecto punto y con una costra uniforme y deliciosa aunque un poquito bajo de toque salino; por otra parte al risotto le sobraba un minutito de cocción pero su cremosidad y sabor eran soberbios. Mi pregunta cayó en no captar por que ambas preparaciones estaban en el mismo plato ya que el sabor de la trufa del risotto eclipsaba al del atún.

Solomillo Wellington

Solomillo Wellington

Del apartado carnívoro nos dieron a probar un delicioso steak tartar, cremoso, bien cortado y perfectamente aliñado, y el ya citado solomillo wellington en un punto sangrante e idóneo, con foie, la salsa de espectáculo y unas patatas fritas que me hubiesen gustado una micra más crujientes.

Tocino de cielo

Tocino de cielo

De postre triunfó el tocinillo de cielo, intenso y empalagoso, como ha de ser, y una correcta y finísima tarta de manzana con un helado de vainilla y osos polares de chocolate blanco. Sí, osos polares, los tuvimos que buscar por la bola de helado, ¡y aparecieron! Sublime la sobremesa y Juanjo encantador, atento a toda la sala y charlando abiertamente con los comensales, cosa que siempre gusta. Recomendable y muy acertada su relación calidad-precio; me quedan pendientes los arroces porque la pinta era MUY buena.

Tarta de manzana

Tarta de manzana

Y hablando del Solomillo Wellington, ¿conocéis algún otro sitio donde lo hagan? En Lakasa lo sirven los domingos…. ¿Algún sitio reseñable últimamente? Hablad, no os lo quedéis todo para vosotros…

Félix, Juanjo and the ladies

Félix, Juanjo and the ladies

1 comentario sobre: “Un amor desmedido – Restaurante Con Amor (Madrid)”

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.


*