Masterchef vuelve, enciendan los fogones…

Después de un intensísimo Atleti-Barça, la 1 de Televisión Española volvió a abrir su programación al concurso de cocina en el que participé el año pasado y comenzó el desfile de ilusiones por cambiar de vida, o por salir en la tele. Mucho se ha andado desde la primera edición y, aprovechando el tirón de la primera temporada de Masterchef, muchas productoras se han sumado al carro de la gastronomía presentando programas como Top Chef, Deja sitio para el postre, Mi madre cocina mejor que la tuya, Masterchef Junior… algunos con buena suerte y otros con bastante mala. Al final no puedo no acordarme de Operación Triunfo y programas similares, en los que sólo me acuerdo de los que participaron en las primeras ediciones. ¿Es desilusión o aburrimiento? No sé cuál de las dos pero está comprobado que los formatos que se repiten empiezan a ser cansinos para el público, aunque anoche Masterchef arrancó con unas audiencias mediocres de casi 3 millones de espectadores y un share del 16,5%; y digo mediocres comparadas con los datos de los últimos programas de la temporada anterior.

Las dos horas y media de emisión narraron la elección de los concursantes, cosa que en su versión original no se hizo sino que se puso un resumen de este proceso y rápidamente se dio pie a la infumable prueba de los militares en la que vimos durante cinco minutos tanques, metralletas y uniformes de camuflaje; ya les avanzo que volverán a aparecer. Pudimos ver, también, clichés y tópicos, personajes inspirados en otros que ya estaban en la primera edición (tengo que hacer comparaciones sí, pero Mateo tiene un perfil parecidísimo al de Fabián y Churra al de Maribel, por ejemplo) y elementos que se incluyen solamente para generar espectáculo como es el caso de Celia, la vegana. Ojo, no dudo en ningún momento de la valía de esta chica pero también me juego la mano que el cásting se ha visto los otros programas de Masterchef América donde se repetía este mismo caso para ver cómo reaccionaba cuando le tocase cocinar carne o pescado; así es la tele.

 

Lo que sí está claro es que Masterchef tiene todo mucho más controlado ahora y sino, fíjense en los perfiles que ya tienen en twitter todos concursantes, con sus fotos corporativas incluidas. El montaje es mucho más espectacular aunque no entiendo muy bien eso de introducir al concursante en una cabina para ver cómo catan su plato, discúlpenme, ¿quieren que me crea que el jurado no sabe quien lo ha hecho? Algo completamente absurdo. Me gusta, en cambio, la ilusión de las caras, las ganas de enfrentarse al reto y de aprender aunque tampoco entiendo el momento “me pongo tacones para ir a un cásting de cocina”, debe ser que soy una rancia, o doy pena diciendo que mis padres se murieron cuando yo era muy pequeña. La única tristeza que me da es saber que opinaremos de los quince aspirantes lo que la televisión quiera y no conoceremos realmente su potencial ni su valía, pero espero que esto les abra tantas oportunidades como me ha regalado a mí.

Se agradece también ver a Samantha mucho más suelta y vivaracha, mucho más ella, mientras que Jordi irrumpe con su voz embaucadora como siempre y, por favor, que no quiten a Pepe porque es el alma de la fiesta. Le sale solo, tiene golpes buenísimos y levanta el ánimo en cualquier momento; genio y figura sin duda.

¡Ay! qué queréis que os diga, tenía cierta morriña antes de ver el programa porque, al final, lo he echado de menos. Masterchef cambió mi vida y desde entonces me han pasado cosas fantásticas que deseo que les pasen a todos y cada uno de los nuevos aspirantes. Estoy segura de que vendrán emociones, puntazos y nos tendrán enganchados a las pantallas, aunque dejar un salto de quince días ahora hasta la emisión del próximo capítulo puede dejarnos un poco fríos. Habrá que encender los fogones…

5 comentarios sobre:
“Masterchef vuelve, enciendan los fogones…”
  • Sin duda el programa ganará peso y audiencia con el tiempo . sobretodo si no se pierde la esencia de lo que significa el programa. Amateurs, no profesionales que aman la cocina y quieren dar el paso. … no al contrario.
    Este programa debería tener un fin inexpugnable, transmitir amor por la gastronomía.
    Esperemos tener suerte!

    • Cierto Iván, la verdad es que da la impresión que ha empezado algo flojo, o al menos eso me parece a mi. La selección de concursantes no ha dejado de ser como mínimo curiosa en alguno de los casos. Espero que esta selección sea para descubrir verdaderos cocineros profesionales en potencia y no solo para subir los audímetros. El tiempo y el paso de los programas nos lo dirá. Saludos

  • Me encanta el programa pero esta edición no me está gustando mucho. Encuentro a los concursantes, no a todos pero sí en general, prepotentes y con pocos conocimientos de cocina. Y con bastante mala educación. Nada que ver con los concursantes de la primera edición mucho más humildes y con más ganas de aprender que de lucirse. Espero que remonte la temporada porque si no me parece que va directa al fracaso y es una pena porque somos muchos los que aprendemos y nos divertimos al mismo tiempo con la cocina.

    Buen blog este, felicitaciones.

    • Hola María, estoy bastante de acuerdo con tu apreciación. Aunque aún llevamos pocos programas he de reconocer que el nivel de los concursantes es bastante más bajo que en la primera edición. No obstante también es verdad que puedes tener el nivel bajo y unas ganas inmensas de aprender, pero tampoco es algo que se les note a muchos en esta edición. En este sentido, y como dije el otro día en Twitter, recuerdo a la pobre chica que se quedo fuera (la que su padre no quería que entrara). A ella, y a otros muchos que se quedaron a las puertas. Se les veía humildad, ilusión y ganas de aprender, eso es lo fundamental.
      Han entrado en descalificaciones entre unos y otros en el tercer programa, algo que puede dar puntos de audiencia, pero no me parece bien en absoluto.
      La verdad, por ahora solo salvo a dos o tres …
      Muchos besos

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.


*